TRABAJO DE FIN DE GRADO
DISTRIBUCIÓN DE PORA Y PARA EN LA HISTORIA DEL ESPAÑOL: ESTUDIO DIACRÓNICO Y DIATÓPICO
Amina Claire Cadiñanos Chapman
Grado de Lengua y Literatura Españolas Facultad de Filosofía y Letras
Año Académico 2020-21
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DISTRIBUCIÓN DE PORA Y PARA EN LA HISTORIA DEL ESPAÑOL: ESTUDIO
DIACRÓNICO Y DIATÓPICO
Amina Claire Cadiñanos Chapman
Trabajo de Fin de Grado
Facultad de Filosofía y Letras Universidad de las Illes Balears
Año Académico 2020-21
Palabras clave del trabajo:
pora, para, variación diatópica, CODEA+2015
Nombre Tutor/Tutora del Trabajo Dr. Andrés Enrique-Arias
Nombre Tutor/Tutora (si procede)
Se autoriza la Universidad a incluir este trabajo en el Repositorio Institucional para su consulta en acceso abierto y difusión en línea, con fines exclusivamente académicos y de investigación
Autor Tutor Sí No Sí No
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Resumen
El propósito de este trabajo es analizar la evolución de la preposición medieval pora a para. Los objetivos son fijar una evolución diacrónica de pora y para; determinar si hay diferencias en la distribución entre ambas preposiciones por el contexto sintáctico; estudiar su evolución diatópica; y determinar si el cambio estuvo influido por el registro estilístico y social.
En cuanto a los resultados, he concluido que pora era la forma de preferencia en el s.
XII, y, a partir del s. XIV, menguan sus ocurrencias en favor de la forma abreviada pa.
Además, he descubierto una diferencia en la distribución de los sintagmas que acompañan a para y a pora. Mientras que para y pa abreviado acompañan a una subordinada (i.e.
para que) en el 25~30% de los casos, pora no tiene prácticamente ocurrencias con subordinaciones. También he confirmado que para es un fenómeno occidental y que pora desaparece de gran parte de la península ibérica en la segunda mitad del s. XIV, y, sin embargo, se mantiene hasta el s. XVI en Aragón. Finalmente, después de analizar los ámbitos de producción, pude concluir que el aumento de uso de para se produce por un cambio desde arriba. Esta deducción se debe a que la forma pora desaparece de los textos cancillerescos en el s. XIV, mientras que pora aún tiene cierta presencia en los particulares.
Índice
1. Introducción ... 2
2. Estado de la cuestión ... 3
3. Metodología ... 6
4. Datos ... 7
5. Análisis ... 8
a. Cronología ... 8
b. Distribución sintáctica ... 9
c) Distribución geográfica ... 12
d) Ámbito de producción ... 15
6. Conclusión ... 16
7. Bibliografía ... 17
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1. Introducción
A la hora de datar un texto antiguo en castellano, uno de los parámetros más conocidos es el de la distribución de las preposiciones para y pora. En concreto, se suele entender que hacia principios del siglo XIV la forma pora desaparece en favor de para. Sin embargo, los estudios que se han hecho al respecto tienen un carácter muy general, y pocos son los que ahondan en el tema. Debido a esto, he decidido dedicar mi trabajo de fin de grado a la evolución de estas preposiciones.
En consecuencia, el objetivo principal de este trabajo es estudiar con detalle la evolución diacrónica de pora en castellano y su reemplazo por la preposición para. Este objetivo general se desglosa en cuatro objetivos más específicos:
a) Fijar una cronología de la evolución de pora y para.
b) Investigar si hay diferencias en la distribución de ambas preposiciones dependiendo del contexto sintáctico.
c) Averiguar el foco geográfico del cambio.
d) Determinar el registro estilístico y social en que se origina el cambio, es decir, si es un cambio desde arriba o desde abajo.
Para cumplir con estos propósitos, el trabajo constará de cinco partes. Primero, un estado de la cuestión donde haré una revisión crítica de los estudios sobre pora y para;
segundo, una descripción de la metodología en la que incidiré en qué manera he trabajado y con qué herramientas; tercero, la presentación de los datos; cuarto, el análisis de los datos a través de los cuatro objetivos propuestos; finalmente, una conclusión donde recapitularé lo más destacable.
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2. Estado de la cuestión
El problema del cambio de pora > para ha atraído desde antiguo la atención de los investigadores. Los manuales y obras de referencia dan una visión muy general de la cuestión y no son muchos los estudios que se centren en la evolución de pora > para.
Existen, no obstante, tres trabajos de cierta importancia que abordan la cuestión con cierto detalle: Riiho (1979), Torres y Baumann (2006) y Hueda (2015).
Uno de los aspectos que se tratan en diversos estudios es la cronología. Generalmente, se señala el final del s. XIII como el momento definitivo del cambio, en el que se sustituye pora por para (Penny, 1993, p. 273; Torres y Bauman, 2014, p. 1480). Algunos estudios incluso adelantan más la fecha, por ejemplo, especificando que el cambio de pora a para se produjo en la época alfonsí (Lapesa, 1981, p. 214) o la primera mitad del s. XIII como último periodo en el que la forma mayoritaria era pora (1979, p. 232). Sin embargo, otros no están de acuerdo con esta cronología, como Hiroto Ueda, que argumenta que la forma para comienza a destacar a partir del s. xv, con simples apariciones esporádicas en los siglos anteriores (2015, p. 1141).
En lo relativo a la etimología, se argumenta que pora proviene de la unión de la preposición por, resultado de la fusión de las preposiciones latinas PRO y PER, y de la preposición a, del latín AD (Torrens, 2018, p. 117; Penny, 1993, p. 273; Alvar y Pottier, 1987, p. 300). Además, varios autores consideran que la construcción PRO+AD y PER+AD es un aspecto importante para explicar diferencias interlingüísticas. Por un lado, PRO+AD se encuentra en documentos portugueses de fines del s. IX y leoneses del 932 (Corominas y Pascual, 1981, p. 388). Mientras que el catalán optó por PER AD > per a (Hanssen, 1910 apud Corominas y Pascual, 1981). Sin embargo, no es un fenómeno exclusivamente catalán; PER+AD se extiende hasta el francés, donde par + otra preposición adopta un significado de dirección (Hanssen, 1913, p. 312).
En lo que atañe a las funciones del antecedente latino, PRO se usaba con el sentido de sustitución, modal, “en favor de” y causa; y PER con el sentido espacial, temporal, instrumental y causa (Torrens, 2018, p.117). Las funciones de ambas formas eran similares, y ya se confundían en latín. Debido a esta similitud, se fusionaron POR y PER en la preposición por. Al fusionarse, lo hicieron también sus funciones, excepto “enfrente de” que se traspasó a la preposición ante (Penny, 1993, p. 273). Entonces, por se convirtió en una preposición fuertemente polisémica. Para diferenciar la función de finalidad, se
4 optó por usar la construcción por + a. Tanto la preposición por como a tenían noción de finalidad, por ello, en un primer momento pora era inequívocamente de finalidad. Sin embargo, posteriormente adquirió otros significados como dirección, temporal o destinatario (Torrens, 2018, p.118).
Un aspecto muy poco estudiado es la expansión geográfica del cambio de pora a para.
Por un lado, Hiroto Ueda (2015, p. 1149-1150) argumenta que pora tuvo una aparición temprana en León y en Castilla la Vieja y una llegada tardía a la región aragonesa. Además, la forma para apareció en León y Zamora hacia el 1440 y se extendió cronológicamente por Castilla la Vieja, Castilla la Nueva y Aragón. Por otro lado, Hanssen (1913, p. 311) argumenta que en el s. XIV en Castilla pora había prácticamente desaparecido, mientras que en el s. XV en Aragón aún se podían encontrar casos.
Por último, una cuestión que ha suscitado mucho debate entre los lingüistas es la razón del cambio de pora a para. La mayoría suelen decidirse entre dos teorías: O bien para se produce por una analogía de pora con la fórmula de juramento par (Penny, 1993, p. 273;
Lapesa, 1981, p. 214; Corominas y Pascual, 1981, p. 388); o bien el cambio se produce por una asimilación vocálica regresiva en pora (Hanssen, 1913, p. 311). No obstante, hay estudiosos a los que no les convencen ninguna de estas teorías, como Hiroto Ueda (2015, p. 1151-1152). Por un lado, considera que la teoría de la analogía es débil debido a que par no era tan frecuente, y, además, la diferencia de funciones entre para (finalidad) y par (juramento) complica la analogía. Por otro lado, explica que, en español, no existen apenas casos de asimilación regresiva /o...a/ > /a...a/, ni siquiera de /oa/ > /aa/ como en oasis.
Además, Ueda propone una explicación fonética: argumenta que se trata de un debilitamiento vocálico por estar en posición átona [pºra], ya que hay una preferencia por las estructuras monosilábicas en las preposiciones. Esta preferencia desemboca en la forma coloquial pa de la preposición para. También, se basa en la teoría de que una vocal entre oclusiva y vibrante simple epentética se asimila a la vocal de la siguiente sílaba (Quilis, 1981 y Fradejas Rueda, 2000, apud Hiroto Ueda, 2015:1152). Entonces, la causa del cambio de pora a para sería la distinción formal con por, por lo que se trata de un neologismo léxico. Los neologismos se expanden de manera irregular, debido a que la expansión y triunfo de la nueva forma depende de la actitud de los hablantes. Esta condición explicaría la falta de velocidad en la difusión de para, ya que, si hubiese sido una asimilación fonética o una analogía semántica, la propagación hubiese sido más veloz.
5 Todos las aspectos comentados hasta este punto contaban con un mínimo de bibliografía. Sin embargo, no hay estudios sobre dos de las cuestiones que trataré en este trabajo: si el cambio de pora a para está condicionado por registro estilístico y si existen diferencias en la distribución de pora y para respecto al contexto sintáctico.
Finalmente, hay que aclarar un aspecto importante para este trabajo: el tratamiento de la abreviatura pa. Esta abreviatura convive en algunos textos con pora y en otros con para.
Para este trabajo, la consideraré una variable más, junto a pora y a para. A la hora de analizar, si es necesario, seguiré las indicaciones de Fernández Ordoñez en “Editando la Estoria de España a través de varios copistas” (2020). La autora argumenta que la forma abreviada pa solo puede corresponder a para. El hecho de que pa no pueda abreviar pora se debe a dos razones: por un lado, no se encuentra hipotéticamente posible la abreviatura p como equivalente de por; por otro lado, la abreviatura solo se corresponde a palabras que contienen par o per.
En conclusión, hay algunos aspectos, como el origen y las funciones, en los que parece haber un consenso entre los lingüistas. Sin embargo, hay otros, como la cronología, la expansión geográfica y las causas del cambio, en los que se pueden ver ciertas discrepancias entre unos y otros. Por otro lado, hay cuestiones que no han sido estudiadas, como el la variación de pora y para por registro estilístico o las diferencias en la distribución del contexto sintáctico entre ambas preposiciones. Finalmente, tampoco se ha estudiado pa abreviado como una variable, o bien se descartaba, o bien se añadía a los casos de para.
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3. Metodología
Hasta el momento, los estudios específicos sobre pora y para han utilizado como base de datos: textos literarios (Torres y Bauman, 2006), textos literarios y no literarios (Riiho, 1979) y textos de fuentes documentales (Ueda, 2015).
La elección del corpus que usaré en este trabajo está condicionada por los objetivos propuestos. Primero, estudiar la distribución temporal del fenómeno exige que sean textos datados; segundo, para estudiar su distribución geográfica necesito que estén geolocalizados; finalmente, para determinar si es un cambio desde arriba o desde abajo, necesito que estén etiquetados sobre qué registro estilístico pertenecen. Con estas condiciones, los textos literarios no serían válidos por la falta de localización, la datación dudosa por las copias y la poca variedad de registros estilísticos y sociales.
En consecuencia, los datos utilizados en este trabajo han sido extraídos del Corpus de documentos españoles anteriores a 1800 (CODEA+ 2015). Este corpus nos da acceso a 2500 textos de fuentes documentales. La mayoría de los documentos están fechados y localizados. Además, tienen una triple presentación: por un lado, hay una transcripción paleográfica, en la que se mantienen las grafías originales; por otro lado, hay una presentación crítica, en la que se desarrollan las abreviaturas y se normaliza la grafía; y, finalmente, muestra imágenes facsimilares de los originales.
De este modo, busqué las formas para y pora en el CODEA+2015, junto a las formas con artículo apocopado, es decir, poral y paral. El CODEA+2015 permite hacer búsquedas en la versión paleográfica o en la versión crítica. Sin embargo, la búsqueda paleográfica da error, y marca palabras que no son las introducidas. Ante este problema, la solución que encontré fue buscar en la crítica, revisar las apariciones en el texto paleográfico y, si tenía muchas dudas, la imagen del códice.
Con estos parámetros, contabilicé un total de 8025 casos. Utilicé Excel para codificar y organizar los datos extraídos. En primer lugar, descarté las ocurrencias que no me eran útiles para el estudio: aquellos por que se habían transcrito en la crítica como para, aquellos casos que no estaban fechados o se encontraban entre el 1550 y el 1800, los que no presentaban ni provincia ni siglo, algunos ejemplos que aparecían duplicados en la descarga, correspondientes al documento CODEA-0107; y un caso que no correspondía a la preposición, sino a un nombre propio (Alfonso Díaz de Para). El total de incidencias válidas se redujo a 4064.
7 Una vez obtuve la base de datos con la que iba a trabajar, ajusté algunos valores. En aquellos documentos en los que la información de provincia era dudosa, la consideré como válida. Además, aquellos documentos que no tenían población, pero sí provincia, les asigné la capital de su provincia.
Asimismo, añadí dos variables. Por un lado, la variable “acompañante”, que designa el tipo de sintagma que introduce: adverbial, nominal, verbal, relativa, clausal o NA1. Por otro lado, la variable que designa la función que está realizando la cláusula: destinatario, dirección, finalidad, temporal y NA.
Una vez codificados los datos, los procesé por RStudio. En este programa, utilicé el paquete de tidyverse (Wickham H, 2016) para obtener los recuentos y los gráficos; y ggmap para geolocalizar las poblaciones. Una vez hechos los recuentos, pude cartografiarlos a través de QGIS.
4. Datos
En lo que respecta a los datos, he registrado casos desde la segunda mitad del s. XII hasta la primera mitad del s. XVI. En los siguientes ejemplos (1), recojo los primeros casos de cada forma.
(1) a) «con entradas & con exidas. con ffuentes. & con puentes & con montes. & con aguas.
& con quanto y he del cielo ala tierra p<ar>a uestiario» (CODEA-0450, Logroño, 1162) b) «in loco nominato in Fresno. Et ipsas terras sic determinatas: de prima parte, ela carrera que va de Sancti Johannes pora Feruzanos» (CODEA-1467, León, 1193)
c) «Para la casa del aver moveble, ie el otro que ficar se quisier venir para la casa tragan entrambos elas dos» (CODEA-0321, Valladolid, 1227)
La aparición más temprana en la base de datos es un pa abreviado (1a). Según Inés Fernández-Ordoñez (2020) el pa abreviado corresponden exclusivamente a la forma para abreviada2. Sin embargo, estudiaré las tres formas por separado, y, en el análisis, si es pertinente, combinaré los resultados de para y pa abreviado.
1 NA corresponde a aquellas oraciones incompletas o expresiones fijadas como “pora ventura”.
2 Sin embargo, hay apariciones de pa en expresiones fijadas que han de ser necesariamente pora. Por ejemplo, “pora ventura” en CODEA-0528 “sepa ventura” o CODEA-0380 “se paventura” entre otros.
Aun así, son la minoría de los casos y requerirían un estudio propio.
8 Por otro lado, solo hay dos documentos en el que se combinen la formas explícita y la forma pora explícita. Estos dos textos tienen en común que son las últimas apariciones y que pertenecen a la segunda mitad del s. XVI.
(2) a) «por virtud deste poder espeçialmente para que por mi y en mi nombre [...] e nonbramjento queen mi fauor sea echo pora los. alcalde E rregidores.» (CODEA-1314, Valladolid, 1576)
b) «Por auer se lo quitado los alcaldes y de çierto Papel que conpro Para cossas Tocantes alas dichas Conpras [...] Pasados en Cuenta Pora los de su cargo treçientas y sesenta»
(CODEA-0991, Alcalá de Henares, 1596)
5. Análisis
a. Cronología
Durante el s. XIII, pora era la variante predominante frente a para y pa abreviado. Durante el s. XIV y la primera mitad del s. XV, pora persiste, pero su número de ocurrencias baja notablemente. Entonces, la variante predominante pasa a ser pa abreviado. A partir de la segunda mitad del s. XV, para comienza a tener una mayor presencia superando a la variante pora3.
Cuadro 1. Numero de ocurrencias de pora, para y pa abreviado desde 1250 hasta 1550
Forma XIIB XIIIA XIIIB XIVA XIVB XVA XVB XVIA Total pa abreviado 1 2 185 326 566 596 639 515 2830
para 2 9 20 1 33 143 456 664
pora 2 68 253 105 70 43 9 11 561
Total 3 72 447 451 637 672 791 982 4055
Cuadro 2. Porcentajes de las apariciones de pora, para y pa abreviado desde 1250 hasta 1550
Forma XIIB XIIIA XIIIB XIVA XIVB XVA XVB XVIA
pa abreviado 33,3 % 2,8 % 41,4 % 72,3 % 88,9 % 88,7 % 80,8 % 52,4 % para 0,0 % 2,8 % 2,0 % 4,4 % 0,2 % 4,9 % 18,1 % 46,4 % pora 66,7 % 94,4 % 56,6 % 23,3 % 11,0 % 6,4 % 1,1 % 1,1 %
3 Para este estudio, he dividido los siglos en dos mitades. He marcado la primera mitad del siglo con a
(XIIIA) y la segunda mitad con b (XIIIB)
9 Como podemos ver en la Tabla 1, pora es mayoría en el s. XIII y, aunque deja de ser la forma mayoritaria, se prolonga hasta la primera mitad del s. XVI. A partir del s. XIV, baja su frecuencia en favor de la variante abreviada pa. La forma explícita para se empieza a utilizar significativamente a partir de la segunda mitad del s. XV. Sin embargo, este aumento de casos no responde necesariamente a un mayor o menor uso de la forma, sino a la tendencia de abreviación de la preposición para de cada siglo.
Si seguimos las indicaciones de Fernández Ordoñez (2020) y contabilizamos la variante pa abreviado como para, los datos varían considerablemente. En ese caso, la teoría que presenta Penny (1993, p. 273) de que pora es la variante utilizada hasta el s. XIII sería correcta. Sin embargo, le faltaría matizar que en el s. XIV sigue estando presente y que pervive hasta la primera mitad del s. XVI. Por otro lado, Hiroto Ueda (2015, p. 1141) parece haber utilizado en su estudio solamente las apariciones explícitas de pora y para. La selección de variantes se puede entrever en los resultados de su estudio. Según Ueda, para comienza a destacar a partir del s. XV con apariciones esporádicas en los anteriores siglos.
Según la tabla 2, para constituye el 18,1% de los casos en la segunda mitad del siglo XV. Este porcentaje es bastante destacable ya que, en los dos siglos anteriores, para ha registrado entre 0 % y 4,4 % incidencias.
En definitiva, pora es la variante predominante en el s. XIII. Esta forma se extiende hasta la primera mitad del s. XVI, y va menguando paulatinamente el número de casos. Por otro lado, pa abreviado se convierte en la forma predominante a partir del s. XIV. Finalmente, la forma explícita para presenta escasos datos hasta el s. XV.
b. Distribución sintáctica
El estudio del contexto sintáctico de las formas pora, para y pa abreviado puede ser muy útil a la hora de determinar si hay diferencias en su distribución, es decir, si cierto contexto es típico de cierta forma. Para poder concluir si existen esas diferencias, he decido estudiar dos variables: por un lado, el sintagma que introduce la preposición y, por otro lado, la función que desempeña el sintagma preposicional.
El sintagma que introduce la preposición puede ser: a) adverbial, b) nominal, c) verbal y d) clausal.
10 (3) a) «vós desuso dechos e vuestros sucessores lo ajades e possiades pora sempre.»
(CODEA-0473, Oviedo, 1226)
b) «e dámosvosla a vós covigero por heredad pora filios e pora nietos» (CODEA- 0466, Palencia, 1206)
c) «otros cualesquier que lo vuestro obieren de heredar para dar e bender e empennar e cambear e enajenar, e para fazer d'ello e en ello todo lo que quisiéredes»
(CODEA-2048, Medina del Campo, 1302)
d) «e que lo recabde p<ar>a que lo aya el dicho arcidiano por suyo» (CODEA-0110, Ávila, 1301)
El sintagma nominal es el que más casos presenta en todas las formas. Por otro lado, la subordinación del sintagma clausal (i.e. para que) es la tercera más usada en pa abreviado y para; en cambio, pora solo tiene tres escasas ocurrencias de subordinadas.
Gráfico 1. Número de ocurrencias y porcentajes de cada forma dependiendo del sintagma que introducen
Como podemos apreciar en el gráfico 1, el sintagma nominal es el que presenta un mayor número de apariciones en todas las variantes. A este sintagma, le siguen el adverbial y el verbal, que tienen también porcentajes similares en las tres formas. En cambio, la introducción de una subordinada después de la preposición tiene un número de ocurrencias considerable en los casos de pa abreviado y en para. Sin embargo, no se asemeja a la situación de pora, que presenta solamente tres casos.
De este modo, el número de ocurrencias de subordinación en las diferentes formas presenta una clara diferencia en la distribución: pa abreviado y para tienen un porcentaje considerable frente a pora que solo presenta un porcentaje mínimo, casi nulo. Esta distribución apoyaría la hipótesis de Fernández Ordóñez (2020) de que pa solo puede
11 abreviar a para y no a pora, ya que los resultados de pa abreviado y para son similares, mientras que los de pora no presentan la misma tendencia.
En resumidas cuentas, el sintagma que sigue a la preposición puede ser adverbial, nominal, verbal o una subordinada. Los porcentajes de los tres primeros sintagmas son similares en para, pora y pa abreviado. Sin embargo, el cuarto presenta diferencias en la distribución, en el que para y pa abreviado tienen un uso elevado, cercano al 25~30%, mientras que en pora es prácticamente inexistente, con tres casos esporádicos.
Por otro lado, las funciones que presentan las subordinadas son: a) destinatario, b) dirección, c) finalidad y d) temporal.
(4) a) «porque fiziéssemos una capiella e una sepultura pora vuestro padre, e vuestra madre, e pora vós mismos e pora vuestras mugieres» (CODEA-0301, Palencia, 1276)
b) «la calle que va de San Pedro pora las tenerías» (CODEA-0455, León, 1245) c) «E d'oy día endelante vos damos el juro, el poder d'ello p<ar>a que lo podades
entrar, labrar, fazer d'ello en ello assí como de lo vuestro mismo» (CODEA-0120, Santiago de la Puebla, 1301)
d) «E porque fuesse más firme e más valedero pora agora e a todo tiempo» (CODEA- 0671, Logroño, 1303)
En el análisis de los datos, la función con más ocurrencias es la finalidad; mientras que la de dirección es la que menos incidencias tiene. Por otro lado, todas las formas presentan unos porcentajes similares en cuanto a las funciones.
Gráfico 2. Número de ocurrencias de cada forma por función y siglo
12 En la mayoría de los casos, la función con más ocurrencias es la finalidad. Sin embargo, hay dos excepciones en las que la finalidad no es la función mayoritaria. En primer lugar, en el s. XIII de para, en el que el número de casos es muy bajo, por lo que no alberga mayor importancia. En segundo lugar, en el s. XIV de pora, la función temporal supera ligeramente a la de finalidad. Por otro lado, la función con menos ocurrencias es la dirección. De este modo, las funciones de tiempo y destinatario quedan en una posición intermedia.
En general, todas las funciones presentan porcentajes similares en las tres formas. Las diferencias que pueda haber son excepciones muy aisladas. Sin estas diferencias, no se puede determinar que haya una distribución por función en las formas de para, pora, y pa abreviado.
c) Distribución geográfica
De acuerdo con los datos obtenidos, la expansión por la península de para y la forma abreviada pa ocurre a partir de la segunda mitad del s. XIII. Esta expansión empieza desde occidente, con las primeras apariciones de para en Valladolid, Burgos y Palencia. La preposición pora, que hasta entonces había sido la forma mayoritaria, comienza a dispersarse, hasta que en el s. XIV queda relegada a la zona de Aragón. Allí se mantendrá como forma predominante hasta la primera mitad del siglo XVI, momento en el que penetra definitivamente para.
Mapa 1. 1200-1249 Mapa 2. 1250-1299
En la primera mitad del s. XIII, pora era la forma mayoritaria en la península ibérica.
La forma para se registra por primera vez en Valladolid, y la forma abreviada pa en Asturias y León. En cambio, a partir de 1250, se expande el pa abreviado y, en menor medida, la forma para en Palencia, León, Cáceres, Toledo y Valladolid. Ante las
13 expansiones de pa abreviado y para, pora comienza a perder fuerza como forma mayoritaria.
La aparición y expansión de estas formas fueron estudiadas por Hiroto Ueda. Según el autor, pora apareció en León y Castilla la Vieja (2015, p.1149-1150), teoría que se confirmaría por los datos expuestos.
En resumidas cuentas, en la segunda mitad del s. XIII pora pierde su posición como forma mayoritaria, y compite con la expansión de pa abreviado y de para, proveniente de oriente.
Mapa 3. 1300-1349 Mapa 4. 1350-1399
En la primera mitad del s. XIV, se puede notar una expansión de la forma para hacia Ávila, Guadalajara, Burgos, Cádiz, Madrid y Cantabria. Sin embargo, se vuelven muy débiles las incidencias de pora en Castilla, donde casi ha desaparecido. De este modo, se comienza a imponer como forma mayoritaria el pa abreviado.
En la segunda mitad del s. XIV, pora queda totalmente relegado al oriente peninsular, Aragón, y al noreste, Álava, Pamplona y Navarra. De esta forma, ha desaparecido totalmente de Castilla. Por lo tanto, se confirma la teoría de Hanssen (1913, p. 311) de que, en Castilla, en el s. XIV, pora había prácticamente desaparecido. Por consiguiente, el s. XIV es un siglo decisivo para la evolución geográfica de las preposiciones, ya que pora deja de ser usado en Castilla y León y se empieza a aislar en Aragón.
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Mapa 5. 1400-1449 Mapa 6. 1450-1499
En lo que respecta al s. XV, pora se encuentra exclusivamente en Aragón y Navarra. La presencia de pora en Aragón se prolonga medio siglo más, hasta que para penetra fuertemente en el territorio y hace desparecer a pora en la segunda mitad del s. XVI. La duración de pora en Aragón es de casi dos siglos más respecto al resto de la península, especialmente de Castilla. Para explicar esta duración en el territorio aragonés, nos hemos de remitir al estudio de Timo Riiho (1979). El autor estudia el aragonés y su evolución respecto a la preposición por y para. De este modo, comenta que “el aragonés antiguo ofrece (...) las formas por, per, pora y pera (par y para son más raros o inexistentes)” (p.
136-137). Durante la Edad Media, no se desarrolla la preposición para en aragonés, a diferencia del castellano, y, por ende, se utilizaba exclusivamente pora y pera. El uso de pora en aragonés podría funcionar como un inhibidor del cambio. De esta manera, pora se mantuvo más tiempo en Aragón.
Mientras pora está en vías de desaparición, se produce un aumento considerable de la forma explícita para. Como he comentado en al apartado de cronología, parece responder a una moda lingüística en la que se deja de abreviar tanto la forma para.
Según Hiroto Ueda, para apareció en León y Zamora hacia el 1440, con tan solo apariciones esporádicas en los anteriores siglos (2015, p.1149-1150). Como he comentado anteriormente, parece haber solo trabajado con la forma para explícita. Sin embargo, hay que tener en cuenta que utilizó una versión anterior del corpus y que no trabajó con documentos cancillerescos, por lo que su número de casos era menor.
En conclusión, pora es la forma predominante en la durante el s. XIII. Sin embargo, empieza a desaparecer en favor de pa abreviado. Las formas para y pa abreviado tuvieron
15 una expansión rápida en el s. XIV desde occidente hacia oriente, sustituyendo a pora como forma mayoritaria. Sin embargo, pora se logra mantener hasta el s. XVI en Aragón, probablemente por la influencia de la preposición pora del aragonés.
d) Ámbito de producción
Una cuestión que no ha sido tratada en los estudios respecto a la evolución de pora a para es el registro y el factor social. El corpus CODEA+2015 nos ofrece textos de cinco ámbitos documentales, siendo el cancilleresco el registro más formal y el particular el más bajo. El documento cancilleresco es aquel que se emite en la cancillería real, por lo que es el registro más alto, mientras que el particular son cartas, notas, testamentos entre otros, que corresponden a un registro más bajo. Gracias esta característica del corpus, podemos obtener ocurrencias de pora y para de ambos ámbitos y compararlos.
La pérdida de pora en los textos de ámbito particular es más lento que en el ámbito cancilleresco.
Cuadro 3. Porcentajes de la distribución de las variantes según ámbito de emisión (N
= 2047)
XIII XIV XV XVIA
Forma C P C P C P C P
pa abreviado 48,6% 31,0% 85,8% 77,8% 87,3% 85,1% 38,5% 57,5%
para 1,9% 0,0% 6,8% 1,4% 12,7% 7,4% 61,2% 40,6%
pora 49,5% 69,0% 7,4% 20,8% 0,0% 7,4% 0,3% 1,9%
En el s. XIII, los textos cancillerescos presentaban una alternancia entre pa abreviado y pora, mientras que en los particulares la forma predominante es pora. En el s. XIV, pora prácticamente desaparece de los textos cancillerescos, mientras que, en los particulares, pora representa el 20,8 % y, en el s. XV, el 7,4 %, por lo que la velocidad del cambio es menor. De este modo, podremos concluir que se trata de un cambio desde arriba, es decir, un cambio que es promovido por los hablantes de un sociolecto alto, en las que se rechaza una variante estigmatizada.
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6. Conclusión
En este trabajo he examinado cuatro cuestiones relativas a la evolución de la preposición pora a para. Para ello, he utilizado el Corpus de documentos españoles anteriores a 1800 (CODEA+2015). Este corpus me ha permitido conseguir los documentos datados, fechados y etiquetados respecto al registro estilístico, tres aspectos claves para mi análisis.
En primer lugar, he fijado una cronología de la evolución de pora y para. La forma pora predomina en el s. XIII. Sin embargo, aunque pora persista durante el s. XIV y la primera mitad del s. XV, su número de incidencias bajan en favor de pa abreviado.
Finalmente, la forma explícita para comienza a elevar su número de casos considerablemente a partir del s. XV.
En segundo lugar, he estudiado si hay diferencias en la distribución de pora y para dependiendo del contexto sintáctico. Por un lado, he determinado que la preposición pora nunca acompaña a una subordinada, a excepción de tres casos aislados. En cambio, pa abreviado y para tienden a acompañar a subordinadas; por lo que existe una diferencia en la distribución que podría confirmar que la forma abreviada pa corresponde exclusivamente a para, y no a pora.
En tercer lugar, he realizado un estudio de la variación diacrónica y diatópica, con el que he demostrado que para es un fenómeno occidental. La forma para empieza en Castilla y León, y, junto a la forma abreviada pa, se extiende rápidamente por toda la península durante el s. XIV. No obstante, la forma pora queda aislada en la zona de Aragón hasta la primera mitad del s, XVI. Este mantenimiento de la forma pora se debe a que para no se desarrolla en el aragonés medieval.
En cuarto lugar, he determinado en qué registro estilístico y social se origina el cambio.
La forma para predomina en el ámbito cancilleresco, donde se pierde rápidamente la variante pora en el s. XIV; mientras que la pérdida de pora en el ámbito particular es mucho más paulatina. En resumidas cuentas, es un cambio desde arriba.
En definitiva, con este trabajo he aportado una nueva perspectiva a la evolución de pora a para en textos de fuentes documentales. Además, he tratado cuestiones que no se habían estudiado antes como la distribución en el contexto sintáctico y en qué registro estilístico se produce el cambio primero. Espero que este trabajo abra nuevas vías de investigación, estudiando otros aspectos sobre pora y para, y utilizando otras bases de datos como, por ejemplo, textos literarios.
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7. Bibliografía
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