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TRABAJO FIN DE GRADO
EFECTOS DE UNA DIETA ANTIINFLAMATORIA EN EL CRECIMIENTO DE CÉLULAS TUMORALES FRENTE A UNA DIETA OCCIDENTAL EN ADULTOS ONCOLÓGICOS METASTÁSICOS
Andrea Alarcón Álvarez
Grado de Enfermería
Facultad de Enfermería y Fisioterapia
Año académico 2020/21
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EFECTOS DE UNA DIETA ANTIINFLAMATORIA EN EL CRECIMIENTO DE CÉLULAS TUMORALES FRENTE A UNA DIETA OCCIDENTAL EN ADULTOS ONCOLÓGICOS METASTÁSICOS
Andrea Alarcón Álvarez
Trabajo Fin de Grado
Facultad de Enfermería y Fisioterapia Universidad de las Islas Baleares
Año académico 2020/21
Palabras clave del trabajo:
Cáncer, metástasis, dieta antinflamatoria, células tumorales, dieta occidental
Nombre del tutor del trabajo: Jesús Molina Mula
Autorizo la Universidad a incluir este trabajo en el repositorio institucional para consultarlo en acceso abierto y difundirlo en línea, con fines exclusivamente académicas y de investigación
Autor/a Tutor/a Sí No Sí No
☒ ☐ ☐ ☐
3 RESUMEN
El cáncer es uno de los problemas de salud con mayor afectación a nivel mundial de hoy en día. Una de las complicaciones de esta enfermedad es la diseminación del tumor primario a otras partes del cuerpo, lo que se conoce como metástasis.
Se sabe que en el desarrollo del cáncer influyen múltiples factores. Muchos de estos factores son no modificables o endógenos, como pueden ser la edad, el sexo, la raza o alteraciones genéticas. Por otro lado, hay una serie de causas que sí son modificables (factores exógenos) como pueden ser el tabaquismo, el alcoholismo, el estilo de vida o la alimentación.
El presente trabajo se centra especialmente en la influencia de la alimentación, en cómo los diferentes hábitos alimentarios afectan al desarrollo del cáncer y, posteriormente, a la progresión en forma de metástasis.
Son varios los mecanismos implicados en la formación y progresión de un tumor. Dietas como la occidental (con un alto consumo de carnes rojas, grasas saturadas, azúcares refinados y muy poca ingesta de fibra y vitaminas) provocan en el organismo inflamación y una alteración del sistema inmune, por lo que son más propensas a llevar al cuerpo a un estado en el que aumenta la probabilidad de que las células cancerígenas se desarrollen.
Sin embargo, numerosos estudios demuestran que una adopción de hábitos saludables puede disminuir considerablemente el riesgo de desarrollar neoplasias a través de la función que desempeñan en los procesos de tumorigénesis. Un ejemplo de establecer hábitos beneficiosos sería la dieta mediterránea.
Así pues, se hace necesario el estudio de cómo influyen los hábitos alimenticios a nuestra salud y de qué manera podemos actuar para mejorarla.
4 RESUM
El càncer és un dels problemes de salut amb major afectació a nivell mundial d'avui dia.
Una de les complicacions d'aquesta malaltia és la disseminació de el tumor primari a altres parts de el cos, el que es coneix com a metàstasi.
Se sap que en el desenvolupament de el càncer influeixen múltiples factors. Molts d'aquests factors són no modificables o endògens, com poden ser l'edat, el sexe, la raça o alteracions genètiques. D'altra banda, hi ha una sèrie de causes que sí que són modificables (factors exògens) com poden ser el tabaquisme, l'alcoholisme, l'estil de vida o l'alimentació.
El present treball es centra especialment en la influència de l'alimentació, en com els diferents hàbits alimentaris afecten el desenvolupament de el càncer i, posteriorment, a la progressió en forma de metàstasi.
Són diversos els mecanismes implicats en la formació i progressió d'un tumor. Dietes com l'occidental (amb un alt consum de carns vermelles, greixos saturats, sucres refinats i molt poca ingesta de fibra i vitamines) provoquen en l'organisme inflamació i una alteració de el sistema immune, pel que són més propenses a portar a el cos a un estat en el qual augmenta la probabilitat que les cèl·lules cancerígenes es desenvolupin.
No obstant això, nombrosos estudis demostren que una adopció d'hàbits saludables pot disminuir considerablement el risc de desenvolupar neoplàsies a través de la funció que exerceixen en els processos de tumorigènesi. Un exemple d'establir hàbits beneficiosos seria la dieta mediterrània.
Així doncs, es fa necessari l'estudi de com influeixen els hàbits alimentaris a la nostra salut i de quina manera podem actuar per millorar-la.
5 ABSTRACT
Cancer is one of the most affected health problems in the world today. One of the complications of this disease is the spread of the primary tumor to other parts of the body, which is known as metastasis.
Cancer development is known to be influenced by multiple factors. Many of these factors are non-modifiable or endogenous, such as age, sex, race or genetic alterations. On the other hand, there are a series of causes that are modifiable (exogenous factors) such as smoking, alcoholism, lifestyle or diet.
This work focuses especially on the influence of diet, on how different eating habits affect the development of cancer and, subsequently, its progression in the form of metastasis.
There are several mechanisms involved in the formation and progression of a tumor. Diets such as western ones (with a high consumption of red meat, saturated fat, refined sugars and very little intake of fiber and vitamins) cause inflammation in the body and an alteration of the immune system, which is why they are more likely to lead the body to a state in which cancer cells are more likely to develop.
However, numerous studies show that adopting healthy habits can considerably reduce the risk of developing neoplasms through their role in tumorigenesis processes. An example of establishing beneficial habits would be the Mediterranean diet.
Thus, it is necessary to study how eating habits influence our health and how we can act to improve it.
6 ÍNDICE
RESUMEN 3
RESUM 4
ABSTRACT 5
INTRODUCCIÓN 7
OBJETIVOS DEL TRABAJO 20
ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA BIBLIOGRÁFICA 20
RESULTADOS DE LA BÚSQUEDA DE BIBLIOGRAFÍA LITERARIA 21
DISCUSIÓN 22
CONCLUSIÓN 25
BIBLIOGRAFÍA 27
ANEXOS 29
7 INTRODUCCIÓN
El cáncer se caracteriza por un crecimiento celular descontrolado, agresividad y metástasis (Liskova et al., 2019). Esta enfermedad representa la segunda causa principal de muerte a nivel mundial (Mentella et al., 2019).
El pronóstico del cáncer está muy vinculado con la diseminación metastásica (Jiang et al., 2015). La metástasis es un proceso de varios pasos en el que las células cancerosas se diseminan de un órgano o parte a otro órgano o parte no adyacente. Es el aspecto más mortal del cáncer y es el resultado de varios procesos interconectados que incluyen la proliferación celular, la angiogénesis, la adhesión celular, la migración y la infiltración de los tejidos circundantes (Singh et al., 2014).
La metástasis representa más del 90% de la mortalidad de los pacientes vinculada a cánceres sólidos (Jiang et al., 2015). Por tanto, la investigación en este ámbito cobra cada vez más importancia.
El 5-10% de las causas conocidas del cáncer es debido a factores hereditarios y genéticos.
El resto de factores, correspondientes al 90% son ambientales y debidos a los estilos de vida (Err & Wiwanitkit, 2014).
Según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 30% de los cánceres están relacionados con factores de riesgo modificables, como beber, fumar, falta de ejercicio y hábitos alimenticios (Riaz Rajoka et al., 2018). Las modificaciones en la dieta pueden variar la disponibilidad de nutrientes, lo cual puede modificar el crecimiento, la proliferación y la supervivencia de las células cancerígenas (Lien & Vander Heiden, 2019).
Estudios han identificado que numerosos componentes de alimentos pueden producir sustancias bioactivas relacionadas con la inflamación crónica del cuerpo (Chen et al., 2020). Se ha vinculado un mayor riesgo de padecer cáncer con los patrones dietéticos proinflamatorios (Fowler & Akinyemiju, 2017).
Puesto que la dieta influye en el proceso inflamatorio, resulta interesante identificar qué patrones dietéticos tienen propiedades inflamatorias (Zahedi et al., 2020).
8 La inflamación participa en los procesos de tumorigénesis a través de dos mecanismos:
uno intrínseco, iniciado por alteraciones genéticas que producen una respuesta inmune en el huésped impulsado por el tumor, dando lugar a un ambiente de células inflamatorias;
y un segundo mecanismo extrínseco mediado por inflamación crónica (Err & Wiwanitkit, 2014).
El índice inflamatorio dietético (IID) fue desarrollado en 2014 por Shivappa. Se diseñó para valorar, a través de cuestionarios de frecuencia alimentaria (FFQ), el potencial inflamatorio de los alimentos individuales. El IID se basa en los datos de FFQ para concluir una puntuación de inflamación que puede ser utilizada para evaluar la relación entre inflamación causada por la dieta y riesgo de enfermedades, que incluye incidencia y mortalidad de cáncer (Fowler & Akinyemiju, 2017).
Se ha establecido una relación consistente y significativa entre la incidencia y mortalidad del cáncer y un mayor índice inflamatorio dietético (Fowler & Akinyemiju, 2017). Por ejemplo, resultados concluyeron que el IID influye en el riesgo de cáncer de esófago (Chen et al., 2020).
Otros resultados señalan que una alta puntuación de IID se relaciona con un aumento significativo del 25% en la incidencia general del cáncer, y un aumento significativo del 75% en las posibilidades de cáncer, independientemente del tipo de cáncer, diseño de estudio, país de estudio o la estratificación racial. Una puntuación alta también indicó un aumento significativo del 67% en la mortalidad del cáncer (Fowler & Akinyemiju, 2017).
Se ha informado que los marcadores inflamatorios usados para el cálculo de IID podrían predecir las enfermedades como el cáncer (Zahedi et al., 2020).
En las regiones industrializadas del mundo, la incidencia de enfermedad inflamatoria intestinal (EII) sigue aumentando y han surgido nuevos fenómenos en los países que adoptan estilos de vida occidentales, lo que indica que el cambio en los hábitos nutricionales a una dieta occidental típica contribuye a la EII. Los pacientes con esta enfermedad tienen un mayor riesgo de cáncer colorrectal relacionado con la inflamación (Gröschel et al., 2020).
Aparte de la inflamación, existen numerosos mecanismos que participan en la formación y progresión de células tumorales y que están influenciados por la alimentación.
9 A continuación se procede a describir de qué se tratan y cómo los hábitos alimenticios les afectan.
La microbiota intestinal tiene un importante papel en la fisiología de la persona.
(Tsilimigras et al., 2017). El estado de la microbiota intestinal está influido por varios factores como el tipo de alimentación, el sistema inmunológico, los posibles fármacos y la propia microbiota de cada persona (Riaz Rajoka et al., 2018). La microbiota se encarga de la maduración del sistema inmunitario intestinal y es el principal depósito de células inmunitarias del organismo.
Una correcta función inmunológica se consigue con una ingesta adecuada de calorías y nutrientes (Myles, 2014).
La inflamación y la dieta producen en la microbiota cambios que pueden conllevar a condiciones que favorezcan el desarrollo de neoplasias (Tsilimigras et al., 2017). Para decir esto se basan en que un mal estado en la microbiota puede producir metabolitos tóxicos procancerígenos, una mayor absorción de nutrientes que da lugar a alteraciones como resistencia a la insulina, alteración en la función de adipocinas que favorecen al crecimiento tumoral y procesos crónicos inflamatorios que facilitan el proceso de tumorigénesis (Err & Wiwanitkit, 2014).
En estado de eubiosis la microbiota intestinal produce respuestas inmunitarias innatas y adaptativas protectoras. Sin embargo, cuando hay inflamación se produce un aumento de bacterias (no beneficiosas) promotoras de enfermedades y agotamiento de bacterias protectoras. Este efecto lleva a la microbiota a un estado de disbiosis que se retroalimenta (por el potencial de bucles de retroalimentación) y produce más inflamación (Tsilimigras et al., 2017).
Los azúcares procesados y las grasas saturadas promueven el estado de disbiosis, mientras que los carbohidratos complejos apoyan el microbioma antiinflamatorio y previenen el crecimiento de infecciones (Myles, 2014).
Estudios han demostrado que la microbiota intestinal de los pacientes con cáncer tenían un menor número de bacterias productoras de butirato, en comparación con los voluntarios sanos (Riaz Rajoka et al., 2018). Por otro lado, un posible mecanismo para explicar el papel de la fibra en la reducción del riesgo de CCR es a través de la producción
10 de butirato (Logan & Bourassa, 2018). El butirato es un posbiótico con efecto antiinflamatorio. Se trata de un ácido graso de cadena corta que surge como producto de la fermentación de carbohidratos producida por bacterias en la microbiota intestinal del colon.
Por otro lado, “existe evidencia que sugiere propiedades antitumorales para la vitamina E, la vitamina D y el selenio, entre otros” (Myles, 2014). A través de sus metabolitos, las vitaminas benefician en la prevención del cáncer. Para que el organismo pueda producir vitaminas es fundamental tener una microbiota estable (Riaz Rajoka et al., 2018).
Por tanto, surge así la idea de que la modificación del microbioma a través de cambios en la dieta podría promover un entorno que disminuya la inflamación y la tumorigénesis, previniendo así el riesgo de cáncer (Tsilimigras et al., 2017).
Otro factor que afecta a la formación y progresión de tumores es el estado de miARN.
Las alteraciones en los miARN pueden ser las causantes de enfermedades como el cáncer.
Se ha verificado que los miARN influyen en el mantenimiento de la señalización proliferativa, en evitar la supresión del crecimiento, resistir la muerte celular, inducir la angiogénesis y activar la invasión y metástasis. Por tanto, estas modificaciones parecen influir en el inicio, mantenimiento y progresión de tumores, incluso a la inactividad y metástasis (Ross & Davis, 2011).
Los miARN son moléculas pequeñas de RNA, con una longitud de unos 22 nucleótidos, que colaboran en el silenciamiento génico postranscripcional (Ross & Davis, 2011).
Comúnmente, son las células normales las que controlan, de manera estricta, la expresión de miARN. Sin embargo, en las células tumorales se procesan y expresan de manera anormal. Esta expresión anormal se ha vinculado al desarrollo de varios tipos de neoplasias como el cáncer de próstata, páncreas, mama, colon o pulmón (Riaz Rajoka et al., 2018).
Los componentes bioactivos regulan la flora intestinal y la expresión del miARN, participando en muchas vías de señalización. Estos mecanismos de modulación en el miARN conducen a la regulación de la microbiota intestinal y por tanto a la contención en el posible desarrollo de cáncer (Riaz Rajoka et al., 2018). A través de los componentes bioactivos y nutrientes de los alimentos, sugiere la evidencia que los alimentos son
11 capaces de proteger contra el cáncer a través de la modulación del miARN (Ross & Davis, 2011).
Entender las consecuencias de una modulación dietética sobre la expresión y función de los miARN nos puede ofrecer información sobre métodos de prevención para el desarrollo del cáncer (Ross & Davis, 2011).
Por otro lado, la insulina y el factor de crecimiento similar a la insulina tienen un importante papel en la progresión de células cancerígenas.
En situaciones de hiperglucemia, el cuerpo libera dos hormonas: insulina y factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-1). El IGF-1 promueve la inflamación crónica y estimula la formación de neoplasias.
Por tanto, es uno de los mecanismos biológicos con más influencia desfavorable para el desarrollo de cáncer es el IGF-1 (Err & Wiwanitkit, 2014).
Los niveles elevados de IGF-1 están asociados con un mayor riesgo de cáncer (Logan &
Bourassa, 2018). Las células cancerígenas en proliferación y el estroma tumoral demandan mayor energía de glucosa que las células normales (Mathews et al., 2018).
Esto conduce a pensar que si no se produjesen picos de glucosa no se liberaría IGF-1. De manera que se puede suponer que sería beneficioso mantener unos niveles de glucosa estables para evitar el progreso de células cancerígenas.
Además, se encuentra el efecto Warburg: proceso por el cual las células tumorales, a través de la glucólisis aeróbica, aumentan su captación de glucosa y convierten piruvato en lactato, incluso en condiciones normales de disponibilidad de oxígeno y glucosa, produciendo ATP, mayor poder reductor NADPH e intermedios metabólicos para la biosíntesis celular, en lugar de acoplar la glucólisis al ciclo del ácido tricarboxílico (TCA) y fosforilación oxidativa (OXPHOS). De esta manera, aunque ineficazmente, se permite periodos de mayor demanda biosintética (Pascual et al., 2018).
De hecho, se estudia el efecto beneficioso de administrar metformina por su potencial para inducir cambios metabólicos, como disminución de glucosa en sangre (Lien &
Vander Heiden, 2019).
12 Por otro lado, en los oncogenes o genes supresores que favorecen tumores se producen alteraciones genéticas que modifican el metabolismo celular, desviando metabolitos como la glucosa y potenciando la formación de tumores (Lien & Vander Heiden, 2019).
Estudios clínicos han demostrado que una dieta rica en alimentos integrales y baja en grasas, junto con el ejercicio provoca en el organismo una disminución de niveles plasmáticos del IGF-1 (Logan & Bourassa, 2018). En comparación con las células normales, la alta absorción de glucosa por muchas células cancerosas crea una ventana terapéutica (Mathews et al., 2018).
Asimismo, los mecanismos en los que influyen las células CD36 también se relacionan con el desarrollo de neoplasias.
CD36 es una proteína involucrada en el metabolismo de los lípidos. El metabolismo lipídico es energéticamente de los más eficientes. Se ha determinado que las células metastásicas podrían obtener la energía necesaria a través de dicho metabolismo (Pascual et al., 2017).
El incremento del potencial metastásico depende de la expresión del receptor de ácidos grasos CD36 en las células cancerosas que inician la metástasis (Lien & Vander Heiden, 2019).
Bloquear la proteína CD36 tiene efecto anti-metastásico, tanto en ratones inmunodeprimidos como en ratones con las defensas intactas. Las estadísticas son similares para todas las pruebas. La inhibición de CD36 antes de inocular el tumor, anula por completo su poder metastásico (Pascual et al., 2017).
Además, en modelos ortópicos de ratón las células metastásicas CD36 son sensibles a los niveles de grasa circulante. Así, una alimentación con alto porcentaje en grasa incrementa considerablemente el potencial metastásico de las células (Pascual et al., 2018).
Por tanto, parece existir relación entre el consumo de grasas y el aumento de la metástasis a través de CD36. Se necesita más investigación para comprender esta interesante relación entre dieta y diseminación metastásica, especialmente porque en una sociedad industrializada, hemos aumentado sorprendentemente el consumo de grasas saturadas y azúcares.
13 Se destaca en pacientes con cáncer la presencia de células madre cancerosas, las cuales tienen un importante papel en la formación de neoplasias.
Las células madre cancerosas (CMC) son aquellas que poseen una capacidad anormal de autorrenovación y diferenciación. También tienen el poder de proliferación o apoptosis (Liskova et al., 2019).
Las CMC son las encargadas de mantener la masa tumoral en crecimiento (Pascual et al., 2018). Son células resistentes a la terapia convencional, por lo que cabe la posibilidad de que estén involucradas con los fracasos del tratamiento y la recurrencia a la enfermedad (Jiang et al., 2015) .
En lo referente a la metástasis, las CMC tienen la capacidad de iniciar el crecimiento tumoral, invasividad y diseminación a órganos distantes (Liskova et al., 2019).
Una vez anuladas las demandas metabólicas de las células cancerosas se vuelven más vulnerables a los tratamientos como quimioterapia o radioterapia (Mathews et al., 2018).
Por tanto, dirigirse a las CMC es una estrategia prometedora de investigación contra el cáncer (Liskova et al., 2019).
Otro mecanismo importante es la transición epitelial mesenquimatosa.
La transición epitelial mesenquimatosa (EMT) es el proceso por el cual las células epiteliales adquieren las características de las células mesenquimales, incluidas las propiedades de migración e invasión (Pascual et al., 2018). En condiciones normales, la EMT es un proceso fisiológico, sin embargo “se ha relacionado con el establecimiento de un fenotipo celular canceroso móvil más invasivo que facilita el desprendimiento y la diseminación del tumor primario” (Jiang et al., 2015).
En el desarrollo de la metástasis es un paso crucial ya que en ese cambio las células cancerígenas modifican su estructura y adquieren propiedades migratorias y capacidad metastásica. Las CMC poseen una capacidad de EMT mejorada, por lo tanto estas células pueden producir tumores metastásicos o bien circular por el organismo en un estado latente hasta su activación, que puede suceder al cabo de varios años (Liskova et al., 2019).
14 Se ha relacionado la EMT como proceso necesario para que las células cancerosas aumenten su capacidad de invasión, de manera que adquieren un potencial metastásico (Jiang et al., 2015).
Por otro lado, se sabe que en el cáncer las vías de señalización apoptóticas fallan, de manera que la apoptosis se encuentra en un estado de desequilibrio, lo cual provoca para las CMC una resistencia a la muerte celular (Liskova et al., 2019).
La vía de señalización Wnt / β-catenina se encarga de regular la proliferación celular, migración, apoptosis, diferenciación, interacciones epitelio-mesenquimatosas y autorrenovacion de células madre (Singh et al., 2014).
Las vías por Wnt / β-catenina y NF-κB pueden promover la formación de un tumor cuando, debido a una activación anormal, se produce una inflamación no resuelta (Gröschel et al., 2020).
Para que la metástasis se produzca, se requieren procesos de migración celular, para lo cual es necesario que las células coordinen la señalización intracelular. Desarrollar un tratamiento que impida que se comuniquen las vías de señalización representa una estrategia atractiva para impedir que se produzca la migración de células malignas (Jiang et al., 2015).
Todos estos procesos descritos anteriormente son cruciales para que el cáncer pueda sobrevivir en el organismo de una persona. Se han estudiado los efectos de la alimentación sobre los diferentes mecanismos mencionados. Uno de los hallazgos a destacar es el efecto de los fitoquímicos.
Los fitoquímicos son compuestos bioactivos de los alimentos. Tienen un efecto protector y pueden desempeñar un papel importante en la limitación de la aparición y el desarrollo del cáncer (Logan & Bourassa, 2018). En cultivos celulares y experimentos con animales demostraron tener funciones antiinvasivas, antiimetastásicas y antiangiogénicas (Jiang et al., 2015).
Los efectos anticancerígenos de los fitoquímicos dietéticos (FD) son debidos a que inducen la apoptosis e impiden el crecimiento celular, la migración, la invasión y la angiogénesis (Singh et al., 2014). Además protegen del estrés oxidativo e inhiben COX- 2, lo cual se ha relacionado con el desarrollo de metástasis (Logan & Bourassa, 2018).
15 A partir de las ciclooxigenadas (COX-1 y COX-2), que se expresan con frecuencia en algunos cánceres, se producen unas prostaglandinas capaces de actuar sobre el sistema linfático, llevando así a un aumento de la posibilidad de producir metástasis (Logan &
Bourassa, 2018).
Según los informes de estudios epidemiológicos en humanos y modelos animales preclínicos, los FD puede regular muchos eventos biológicos, incluidos los eventos epigenéticos (microARN no codificante, modificación de histonas y metilación del ADN) y varias vías de transducción de señales, que juegan un papel clave en la regulación del efecto de cascada metastásico (Singh et al., 2014).
Algunos de estos fitoquímicos dietéticos son:
- Epigalocatequina-3-galato (EGCG): integrante principal del té verde, con efectos protectores asociados a diversas neoplasias malignas. Su efecto se atribuye a la modulación de la vía de señalización Wnt/ β-catenina (Liskova et al., 2019).
También se ha sugerido que el EGCG puede modular el miARN gracias al receptor de andrógenos (Ross & Davis, 2011).
- Resveratrol: presente en bayas o la piel de las uvas. A nivel celular puede inhibir el crecimiento de células cancerosas (Riaz Rajoka et al., 2018). Se trata de un ingrediente protector al que se le atribuyen efectos antioxidantes, antiinflamatorios y anticancerígenos (Liskova et al., 2019).
- Genisteína (isoflavona de la soja): se le asocian propiedades antitumorales en varias neoplasias, sobre todo cáncer de próstata y mama (Liskova et al., 2019).
Parece tener un efecto antitumoral a través del efecto regulador del miARN en diferentes sistemas celulares (Ross & Davis, 2011).
- Isotiocianato de fenetilo (ITC): presente en verduras crucíferas, afecta al metabolismo carcinogénico en varios tejidos (Riaz Rajoka et al., 2018). Inhibe la proliferación celular, la EMT y la autorrenovación de CSC al inhibir las vías de señalización oncogénica u otras vías que están reguladas positivamente en varios cánceres (Liskova et al., 2019).
- Trisulfuro de dialilo (DATS): presente en alimentos como el ajo, posee propiedades anticancerígenas (Liskova et al., 2019).
- Curcumina: es un polifenol (compuesto antioxidante) dietético derivado de la cúrcuma (Liskova et al., 2019). La curcumina posee propiedades anticancerígenas
16 y antiinflamatorias (Riaz Rajoka et al., 2018). Ha demostrado tener efectos beneficiosos en varias líneas celulares de cáncer debido a procesos relacionados con la angiogénesis (Logan & Bourassa, 2018). Investigadores concluyeron in vivo que la curcumina inhibía el crecimiento tumoral, la invasión y la metástasis mediante la inhibición de la regulación transcripcional de miR-21 (Ross & Davis, 2011).
En general, estos y otros productos demostraron en la investigación preclínica
“propiedades anticancerígenas al dirigirse a las vías mediadas por CSC, y por lo tanto, modular la proliferación, invasividad, migración, autorrenovación, EMT y sensibilidad a los enfoques terapéuticos” (Liskova et al., 2019).
Un gran número de estudios ha demostrado que la combinación de varios FD tiene una fuerte actividad antimetastásica. Estos estudios indican que el efecto sinérgico de los fitoquímicos en frutas y verduras es responsable de la actividad anticancerígena (Singh et al., 2014). Los efectos sinérgicos de micronutrientes han demostrado una potente función anticancerígena tanto in vitro como in vivo. Dicha sinergia modifica diferentes parámetros críticos para la metástasis, como la inhibición sobre la migración de células cancerosas (Niedzwiecki et al., 2010).
Gracias a que regulan múltiples vías de señalización, según la creciente evidencia, se ha demostrado que potencian la eficacia de los tratamientos, como la quimioterapia y la radioterapia (Singh et al., 2014). Aunque se hable de que los fitoquímicos tienen un efecto menor al de otros tratamientos más tóxicos, pueden resultar interesantes para pacientes con metástasis en los que otros tratamientos causan en su organismo un deterioro que quizá no soportan.
Con todo esto, podemos concluir que la alimentación es un factor importante para la salud y que afecta en los procesos que dan lugar al desarrollo de neoplasias.
La incidencia del cáncer está aumentando en aquellos países que adoptan una dieta occidental (Logan & Bourassa, 2018).
El término "dieta occidental" se utiliza en una dieta cada vez más extendida, que se caracteriza por un consumo excesivo de carnes rojas, alimentos procesados, grasas saturadas, azúcar refinada y poca ingesta de verduras, fruta, fibra y vitaminas.
17 La dieta occidental, típica de países desarrollados, se caracteriza por ser hipercalórica con abundante consumo de grasas y poca ingesta vegetal (Err & Wiwanitkit, 2014). Esta dieta está definida por su elevado consumo de sal, azúcares refinados y ácidos grasos (saturados y omega-6) y por su reducida ingesta de ácidos grasos omega-3 (Myles, 2014).
Las grasas omega-6, que podemos encontrar en aceites de cocina refinados, se han relacionado con factores inflamatorios. Sin embargo, las omega-3 tienen efectos antiinflamatorios. Además, los omega 3 son capaces de moderar la respuesta inmune a través de mediadores antinflamatorios. El problema que conlleva a un empeoro del sistema inmune es el balance con el consumo de las grasas (Myles, 2014). Lo ideal sería consumir el mismo porcentaje de grasas, es decir 1:1. El obstáculo que presenta la alimentación actual es que se consume mucha más grasa omega-6 que omega-3. Esto provoca en el organismo una inflamación crónica y lleva al sistema a un estado más propenso para desarrollar cáncer.
En el caso del azúcar, estudios in vitro apuntan que el consumo de azúcares simples procesados disminuye la fagocitosis de los glóbulos blancos y puede aumentar los marcadores de citocinas inflamatorias en la sangre (Myles, 2014).
Por otro lado, en cuanto a la sal, las investigaciones en animales apuntan que un alto contenido de sal puede desencadenar la inflamación, la cual es mediada por la interleucina (IL)- 17 (Myles, 2014).
El riesgo de padecer cáncer colorrectal (CCR) se incrementa con dietas occidentales altas en grasa y escasas en fibra y vitamina D (Dermadi et al., 2017). En ratones alimentados con una dieta alta en grasas y baja en calcio, vitamina D, ácido fólico y fibra, se activó la transcripción de moléculas de señalización y genes diana de la vía Wnt / β-catenina, produciendo así una formación de tumores colónicos (Gröschel et al., 2020).
Estudios epidemiológicos relacionan el cáncer colorrectal con los patrones alimenticios como consumo de azúcares refinados, carnes rojas, bebidas alcohólicas, ácidos grasos, productos procesados y alimentos con bajo contenido en fibra dietética (Riaz Rajoka et al., 2018). Se muestra que una dieta rica en grasas se correlaciona positivamente con la incidencia de enfermedad inflamatoria intestinal y cáncer colorrectal (CCR). La cantidad total de grasa en la dieta y la fuente y composición de los lípidos afectan la tumorigénesis y los procesos inflamatorios (Gröschel et al., 2020).
18 Una dieta occidental nos lleva a incrementar la posibilidad de aumentar la inflamación, disminuir el sistema inmune, aumentar el riesgo de sufrir cáncer y/o alergias y de sufrir enfermedades inflamatorias (Myles, 2014). Además, junto con el sedentarismo, la dieta occidental incrementa el riesgo de neoplasias asociadas a la obesidad así como incrementa una respuesta ineficaz al tratamiento (Err & Wiwanitkit, 2014).
Además del impacto de la dieta en el crecimiento del tumor, la forma en que la intervención dietética afecta otros aspectos de la progresión del tumor (como la metástasis) también es un tema importante. Por ejemplo, cuando se alimentaron con dieta alta en grasa, los ratones implantados con carcinoma de células escamosas oral desarrollaron más metástasis en los ganglios linfáticos (Lien & Vander Heiden, 2019).
Establecer unos hábitos saludables puede revertir los efectos nocivos de la dieta occidental incluso después del inicio del cáncer. Además, puede servir de estrategia para prevenir la tumorigénesis (Gröschel et al., 2020).
Un estilo de vida saludable, con la adopción de hábitos alimenticios basados en productos naturales, pueden retrasar o incluso prevenir la aparición de cáncer (Riaz Rajoka et al., 2018). Un consumo regular de frutas y verduras, así como la ingesta de alimentos altos en selenio, ácido fólico y vitaminas tienen un efecto protector. También contribuyen a disminuir la incidencia de cáncer una alta ingesta de fibra. Por otro lado, un elevado consumo de carne y productos de origen animal, altos en grasas, y a menudo, con aceites animales y cocinados a altas temperaturas, pueden aumentar el riesgo de desarrollar neoplasias (Mentella et al., 2019).
Los productos naturales, fuente de compuestos bioactivos con efectos antioxidantes, proapoptóticos y antiproliferativos, demuestran una eficacia en el tratamiento y prevención de algunos cánceres (Liskova et al., 2019). Además, se ha descubierto que compuestos bioactivos presentes en alimentos afectan a la expresión de miARN e influyen en la apoptosis, la invasión y la proliferación de las células cancerosas. Productos como la curcumina, resveratrol, ácidos grasos de cadena corta, butirato, vitaminas, polifenoles, isoflavonas y fibras dietéticas (Riaz Rajoka et al., 2018).
En un estudio retrospectivo realizado, se encontró que en pacientes con cáncer de páncreas existía una mayor supervivencia asociada a las modificaciones en la dieta,
19 basadas en un incremento de verduras y cereales integrales y un mayor control de productos animales (Logan & Bourassa, 2018).
Un metaanálisis reciente de 86 estudios prospectivos transversales y 10 estudios de cohortes evaluó los factores de riesgo de enfermedades crónicas de vegetarianos y veganos, morbilidad y mortalidad por enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, y cánceres específicos. Encontró que una dieta vegetariana tiene un efecto protector significativo sobre el cáncer total (-8%), y una dieta vegana puede reducir significativamente el riesgo de cáncer total (-15%) (Logan & Bourassa, 2018). Esto puede estar debido a que una dieta vegana conlleva la ausencia de alimentos animales, por lo que disminuye el consumo de grasas y aumenta el de frutas y verduras.
Los hábitos alimenticios influyen en la prevención del cáncer. Además de eso, parece ser que un buen patrón dietético podría ser aprovechado para mejorar los resultados del tratamiento, así como la prevención de la recaída (Logan & Bourassa, 2018). Por tanto, la dieta saludable puede resultar ser una estrategia económica y de baja toxicidad para combatir el cáncer, y de esta manera, la diseminación metastásica (Jiang et al., 2015).
Por poner un ejemplo, una dieta que contenga gran cantidad de compuestos antiinflamatorios es la dieta mediterránea (Chen et al., 2020).
La dieta mediterránea es una combinación de alimentos ricos en antioxidantes y nutrientes antinflamatorios, por lo que se le considera como uno de los patrones dietéticos más saludables. Este patrón alimenticio se caracteriza por un alto contenido en verduras, legumbres, fruta, cereales no refinados, frutos secos y aceite de oliva virgen extra (Mentella et al., 2019).
La dieta mediterránea se ha asociado con menor inflamación crónica y daños en el ADN que causan mutaciones, y se ha identificado como un factor clave en la prevención de la tumorigénesis por las vías inflamatorias (Fowler & Akinyemiju, 2017). También se considera beneficiosa debido a que posee efectos protectores que ayudan a combatir los procesos oxidativos, además contribuye a evitar la proliferación celular y su supervivencia, angiogénesis, inflamaciones y metástasis (Mentella et al., 2019).
20 Una dieta proinflamatoria obtiene una puntuación más alta en el IID, mientras que las puntuaciones más bajas indican una dieta antiinflamatoria con características similares a la dieta mediterránea (Fowler & Akinyemiju, 2017). De estas evidencias se puede concluir que una alimentación basada en los patrones de la dieta mediterránea (la cual plasma muchas de las características de una dieta ideal saludable) puede tener como resultado efectos beneficiosos para prevenir enfermedades, entre ellas el desarrollo de neoplasias (Mentella et al., 2019).
Entendiendo la dieta mediterránea como una adopción de hábitos saludables, un estilo de vida, no en el sentido negativo como imposición de un régimen estricto (Mentella et al., 2019).
El propósito de este trabajo final de grado es detallar cómo afecta la alimentación antiinflamatoria en los diferentes mecanismos que influyen en el desarrollo y expansión de las células tumorales. Asimismo, se describe en qué consiste una dieta antiinflamatoria y también una dieta occidental, con efectos inflamatorios en el organismo.
OBJETIVOS DEL TRABAJO Objetivo general:
Evaluar el efecto de una dieta antiinflamatoria en el crecimiento de las células tumorales en pacientes oncológicos metastásicos
Objetivos específicos:
Comparar los mecanismos de acción de las células tumorales en función del tipo de alimentación
Detallar las consecuencias perjudiciales en el organismo que tiene una dieta occidental, con patrones inflamatorios y alteración del sistema inmune
ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA BIBLIOGRÁFICA
Se ha realizado una revisión bibliográfica de artículos científicos en el metabuscador Biblioteca Virtual de la Salud (BVS) y en la base de datos Pubmed. Para la búsqueda se utilizaron las palabras clave: “Metástasis de la Neoplasia”, “Dietoterapia”, “Dieta Occidental” y “Células Neoplásicas Circulantes” cuyos respectivos descriptores, identificados a través de la plataforma DeCS son: “Neoplasm Metastasis”, “Diet Therapy”, “Diet, Western” y “Neoplastic Cells, Circulating”.
21 Los operadores booleanos usados fueron: (Neoplasms AND Diet, Healthy), (Neoplasms OR Neoplasm Metastasis AND Diet, Healthy), (Neoplastic Cells, Circulating AND Neoplasms AND Diet, Healthy) y (Neoplasms AND Diet, Western).
Para la búsqueda, se aplicaron límites para aquellos artículos que habían sido escritos en inglés o español y de los últimos diez años (2011-2021, ambos inclusive). Se incluyeron los artículos que hablaban de metástasis o sobre cómo la alimentación (ya fuesen patrones saludables o inflamatorios) afectaba a diferentes mecanismos que intervenían en el desarrollo de células tumorales en diferentes tipos de neoplasias o metástasis. Se excluyeron los artículos que no comprendían en el periodo de tiempo entre 2011-2021, los que estaban escritos en otros idiomas diferentes a los seleccionados, aquellos que estaban duplicados y los que no hablaban de metástasis.
Se llevó a cabo la lectura de todos los títulos. De aquellos que cumplían con los criterios de inclusión se realizó la lectura de sus resúmenes, clasificando como interesantes aquellos que se centraban en metástasis, crecimiento de células tumorales en función de la alimentación y los tipos de hábitos que afectaban al desarrollo del cáncer en mayor o menor medida.
RESULTADOS DE LA BÚSQUEDA DE BIBLIOGRAFÍA
Han sido un total de 20 artículos los que se han incluido en el trabajo, todos ellos son internacionales. Se ha realizado una tabla-resumen de dichos estudios con las siguientes características: autor principal, título, año de publicación, tema principal, tipo de artículo, información relevante al TFG y nivel de evidencia basado en la escala SIGN (Anexo 1).
En cuanto a la tipología de los artículos, se encuentran opiniones de expertos, ensayos clínicos y pre-clínicos, metaanálisis, revisiones narrativas y revisiones sistemáticas.
El resultado de la búsqueda se describe en un diagrama de flujo que aparece a continuación (Figura 1). El primer paso de selección consistió en la lectura de los títulos de los artículos; más tarde se realizó la lectura de los resúmenes seleccionados.
Finalmente, se realizó una lectura detallada de los artículos incluidos. Además, se fueron eliminando aquellos que estaban duplicados.
22 Figura 1. Diagrama de Flujo.
DISCUSIÓN
Han sido muchos los avances logrados en detección temprana y desarrollo de tratamientos contra el cáncer. Sin embargo, es menor el progreso en prevención o en el estudio de cómo evitar la diseminación metastásica (Jiang et al., 2015).
Artículos encontrados en las
bases de datos y
metabuscadores consultados.
N=128
Resúmenes leídos de dichos artículos
N= 53
Artículos leídos y analizados en su totalidad.
N= 37
Artículos incluidos y seleccionados finalmente.
N= 20
Excluidos por atribuirse a:
- Tipos de neoplasias sin mencionar metástasis
N=75
Excluidos por duplicidad N= 3 Excluidos por:
- Poca relevancia al objetivo de estudio
N=16
Criterios de inclusión:
- Relevancia hacia el objetivo general
- Relevancia hacia los objetivos específicos
23 Como se ha visto, la metástasis es la principal causa de muerte en relación con el cáncer.
Formular una terapia antimetastásica se hace complicado dado que aún no se ha identificado cómo las células tumorales colonizan sitios distantes (Pascual et al., 2018).
Esto se debe, en parte, a la complejidad que presenta el proceso de diseminación del tumor (Jiang et al., 2015).
La relación entre el cáncer y la dieta es todavía indefinida (Riaz Rajoka et al., 2018). Es complicado detectar cuál es el mecanismo exacto por el que un alimento individual impacta en el desarrollo de las neoplasias (Myles, 2014).
Parte de las diferencias en la respuesta dietética se deben a las variedad de técnicas experimentales en el diseño de la investigación, como las diferencias entre los estudios de formulación de la dieta, la comparación de la composición de las dietas de control, el momento o los métodos de la dieta y los tipos de modelos de cáncer animal (Lien &
Vander Heiden, 2019). Además, factores como el genotipo del tumor, el tejido de origen o la ubicación del tumor pueden producir variantes en los resultados (Lien & Vander Heiden, 2019). También se ha de tener siempre en cuenta el exposoma de los individuos (Mentella et al., 2019).
El hallazgo importante es que la proliferación celular y la tumorigénesis aumentan con la dieta occidental (Dermadi et al., 2017). Sin embargo, se demostró, tras diversos estudios, una relación inversa entre el riesgo de desarrollar cáncer y el consumo de verduras y frutas (Singh et al., 2014).
Por tanto, se concluye que la dieta es un determinante clave en el metabolismo de las células cancerosas, ya que influye en la disponibilidad de ciertos nutrientes para el crecimiento de tumores (Lien & Vander Heiden, 2019).
La resistencia al tratamiento y la recidiva del cáncer están relacionadas con la presencia de CMC. Los fitoquímicos dietéticos tienen la capacidad de controlarlo ya que se dirigen a múltiples vías de autorrenovación, mantenimiento y crecimiento de células madre (Logan & Bourassa, 2018). También actúan en las vías de señalización de las CMC, actuando sobre la apoptosis, la proliferación y la resistencia a la terapia contra el cáncer.
Estos elementos tienen, además, efectos antioxidantes, antiproliferativos y anticancerígenos (Liskova et al., 2019).
24 Estudios epidemiológicos aseguran una fuerte relación entre una buena salud y un menor riesgo de sufrir cáncer con el consumo regular de alimentos integrales, frutas y verduras.
Se hace así razonable la investigación de qué compuestos bioactivos son los causantes (Singh et al., 2014).
Los fitoquímicos dietéticos funcionan como inhibidores del crecimiento de células cancerosas y de la metástasis más ampliamente estudiados y puede brindar beneficios clínicos sustanciales a los pacientes con varios tipos de cáncer (Singh et al., 2014). En cualquier caso, es poco probable que la toma de estos compuestos sirva de fórmula mágica (Logan & Bourassa, 2018).
Con todo esto, una interesante función de las intervenciones dietéticas puede ser la sinergia con otros tratamientos (Lien & Vander Heiden, 2019). La combinación de FD y terapia convencional puede tener propiedades sinérgicas o compensatorias, por lo que puede aumentar el potencial anticancerígeno y la esperanza de vida de los pacientes (Singh et al., 2014). Los efectos sinérgicos de los micronutrientes, en comparación con las propiedades individuales, han demostrado tanto in vivo como in vitro un mayor potencial anticanceroso (Niedzwiecki et al., 2010).
Se sugiere que modificar saludablemente los hábitos alimenticios podría tener efectos quimiopreventivos, previniendo o disminuyendo el riesgo de tumorigénesis, contribuyendo así a una reducción de coste sanitario (Gröschel et al., 2020). Controlando nuestra alimentación y disminuyendo la ingesta de alimentos proinflamatorios podemos reducir el riesgo de inflamación crónica (Chen et al., 2020).
Las propiedades inflamatorias de las células y su papel en la prevención de enfermedades resaltan la atención de investigadores de ciencias de la salud (Zahedi et al., 2020).
Tras un metanálisis realizado se ha sugerido una asociación significativa entre IID e incidencia, mortalidad y hospitalización en pacientes con distintas categorías de cáncer.
(Zahedi et al., 2020). De esta manera, el IID podría usarse para evaluar el estado de salud y realizar intervenciones de nutrición pública (Chen et al., 2020).
La manera en que la dieta y la nutrición afectan al cáncer representa un factor importante para muchos pacientes oncológicos, quienes se beneficiarían de un mayor número de estudios y conclusiones evidenciadas (Lien & Vander Heiden, 2019).
25 El beneficio de utilizar micronutrientes como agente terapéutico es que, a diferencia de los tratamientos actuales, son seguros y sin efectos tóxicos secundarios (Niedzwiecki et al., 2010). Tanto para los pacientes que se encuentran en tratamiento contra el cáncer como para su prevención, existe evidencia que apoya que las recomendaciones dietéticas ayudan en estas situaciones (Logan & Bourassa, 2018).
Un enfoque sistemático para estudiar la relación entre la dieta y el metabolismo del cáncer proporcionará una mejor orientación científica para incorporar la dieta y la nutrición en el tratamiento del cáncer y llenará un vacío clave en el tratamiento actual del cáncer (Lien
& Vander Heiden, 2019).
Una de las razones por las que la sociedad no se adhiere a un estilo de vida saludable se debe a factores socioeconómicos. Alimentos básicos como frutas y verduras son más costosos que otros que, aunque enérgicamente aportan más, están procesados y contienen altos niveles en azúcar, grasas trans, etc. Esto se podría abordar dando una mayor importancia a la política pública y global, disminuyendo los precios de los productos esenciales (Mentella et al., 2019).
Como ejemplo de una dieta antiinflamatoria se ha puesto la dieta mediterránea.
Sí es cierto que la dieta mediterránea está compuesta por una variedad de alimentos, por lo que resulta complejo determinar qué alimentos específicos tienen un efecto beneficioso para nuestra salud (Mentella et al., 2019).
Aunque en los últimos años el progreso en esta área de conocimiento ha sido rápido, si se evalúa la gravedad de la diseminación metastásica, el impacto en la esperanza y la calidad de vida de los pacientes o los tratamientos poco exitosos, se magnifica la importancia de una mayor inversión e investigación (Jiang et al., 2015).
CONCLUSIÓN
En este trabajo se ha analizado el papel de la dieta en el cáncer. Tras examinar la información encontrada en los artículos se puede afirmar que el tipo de alimentación influye en los numerosos mecanismos que contribuyen al desarrollo y crecimiento de las células cancerígenas.
26 El manejo adecuado de la dieta, la nutrición y el ejercicio físico, y la reducción del estilo de vida sedentario pueden prevenir más de la mitad de los cánceres actuales (Mentella et al., 2019).
La aplicación de este conocimiento para estudiar la relación entre la dieta y el cáncer proporciona un marco para investigar el efecto de la dieta en el acceso y la utilización de nutrientes por las células cancerosas que afectan la progresión del tumor. Esto puede brindar a las personas una mejor comprensión de qué cánceres responden a diversas dietas, cómo la dieta afecta el metabolismo de las células cancerosas para mediar estas respuestas y si las intervenciones dietéticas se pueden combinar con los tratamientos actuales contra el cáncer para abrir nuevas oportunidades de tratamiento. También sentará las bases para una mejor orientación científica para incorporar la dieta y la nutrición en el tratamiento del cáncer (Lien & Vander Heiden, 2019).
Es cierto que el cáncer y la diseminación metastásica son procesos complejos en los que intervienen numerosos mecanismos. Pero la evidencia demuestra que la alimentación saludable tiene un importante papel.
Sería por tanto interesante fomentar unos hábitos alimenticios saludables a través de un incremento en la educación sanitaria. Asimismo, un factor importante a estudiar sería la modificación de dietas en hospitales, que en ocasiones tanto distan de una alimentación saludable en personas enfermas y más vulnerables.
Así pues, se hace necesario invitar a gobiernos e instituciones a promover más investigación y educación acerca de los beneficios de una correcta alimentación (Mentella et al., 2019). Ya que, además de mejorar el estado de salud y mantener el organismo en condiciones óptimas para evitar o combatir cualquier tipo de enfermedad, la alimentación podría colaborar mejorando la respuesta a tratamientos.
Por último, sería interesante que se tomasen medidas políticas más exigentes para gestionar los precios de productos básicos saludables y productos ultraprocesados, los cuales no benefician en nada nuestro estado de salud.
27 BIBLIOGRAFÍA
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Thompson, S. K., Zollo, M., Spano, D., Dhawan, P., Sliva, D., Subbarayan, P. R., Sarkar, M., Honoki, K., Fujii, H., Georgakilas, A. G., Amedei, A., Niccolai, E., Amin, A., … Santini, D. (2015). Tissue invasion and metastasis: Molecular, biological and clinical perspectives. In Seminars in Cancer Biology (Vol. 35, pp.
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Pascual, G., Avgustinova, A., Mejetta, S., Martín, M., Castellanos, A., Attolini, C. S.
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https://doi.org/10.4103/ijpvm.IJPVM_332_18 ANEXOS
Autor principal y
título Año de publicación
Tema principal
Tipo de artículo
Información relevante al TFG
Nivel de evidencia
escala SIGN
Qiujin Chen.
Meta-analysis of the relationship between Dietary Inflammatory Index and esophageal cancer risk
2020 Inflamación
crónica Metanálisis
- El IID está relacionado con el riesgo de cáncer
- IID podría definir el potencial inflamatorio de la dieta
- La inflamación crónica promueve la aparición de tumores
1+
30 Denis Dermandi.
Western diet
deregulates bile acid homeostasis, cell proliferation, and tumorigenesis in colon
2017 Dieta
occidental
Ensayo preclínico
- Las dietas occidentales incrementan el riesgo de padecer cáncer
- La dieta occidental induce la proliferación celular
4
Hai Err.
Obesity and cancer 2014 Riesgo de la obesidad
Opinión de expertos
- La obesidad produce inflamación crónica
- La dieta occidental incrementa el riesgo de neoplasias
- La dieta modula la función y el estado de la microbiota
4
Mackenzie E Fowler.
Meta-analysis of the association between dietary inflammatory index (DII) and cancer outcomes
2017
Influencia del IID en el cáncer
Revisión sistemática y
metanálisis
- Patrones dietéticos inflamatorios influyen en el riesgo de cáncer
- Definición IID
- Un alto IID se relaciona con una mayor incidencia de cáncer
1++
Charlotte Gröschel.
Switching to a healthy diet prevents the detrimental effects of western diet in a colitis- associated colorectal cancer model
2020
Beneficios de cambiar de una dieta occidental a una dieta saludable
Ensayo preclínico
- El cáncer asociado a colitis se agudiza con una dieta occidental
- La incidencia de enfermedad intestinal inflamatoria aumenta en regiones con estilos de vida occidentales
- Se demuestra en ratones la eficacia de mantener hábitos alimenticios saludables
4
31 WG Jiang.
Tissue invasion and metastasis: Molecular, biological and clinical perspectives
2015
Factores que contribuyen a la
diseminación metastásica
Revisión sistemática
- La diseminación metastásica puede estar regulada por la dieta
- La EMT puede inducir a que las células cancerosas invadan otros tejidos
- Posibles efectos antimetastásicos de los fitoquímicos
1++
Evan C Lien.
A framework for examining how diet
impacts tumour
metabolism
2019
Influencia de la dieta en el metabolismo tumoral
Revisión sistemática
- La variación de la disponibilidad nutricional puede afectar a las células cancerígenas
- Los fitoquímicos poseen efectos antitumorales
- El potencial metastásico está influenciado por la expresión de ácidos grasos CD36
2++
Alena Liskova.
Dietary phytochemicals targeting cancer stem cells
2019
Efecto de los fitoquímicos sobre las CMC
Revisión sistemática
- Las CMC producen crecimiento tumoral e invasividad
- Los fitoquímicos tienen un gran impacto en las CMC - Los fitoquímicos actúan sobre las vías de señalización que activan anormalmente las CMC
2++
Jean Logan.
The rationale for a role for diet and nutrition in the prevention and treatment of cancer
2018
Importancia de la dieta en prevención y tratamiento del cáncer
Revisión sistemática
- Propiedades
anticancerígenas de los fitoquímicos
- Beneficios de dietas saludables
1+
32 - Consecuencias de niveles elevados de IGF-1
Edward H. Mathews.
A hypothetical method for controlling highly glycolytic cancers and metastases
2018
Cáncer y metástasis altamente glucolíticos
Revisión sistemática
- Las células tumorales tienen una mayor demanda de glucosa que las células normales
- Anuladas las demandar metabólicas, las células cancerosas se vuelven más vulnerables a los tratamientos
2+
María Chiara Mentella.
Cancer and
mediterranean diet: A review
2019
Efectos de la DM en el cáncer
Revisión narrativa
- Beneficios de la dieta mediterránea
- Características de la DM - Una menor adherencia a la DM se asocia con mayor riesgo de desarrollar cáncer
2+
Ian A Myles.
Fast food fever:
Reviewing the impacts of the Western diet on immunity
2014
Efectos a nivel
inmunológico de la dieta occidental
Revisión sistemática
- Características y efectos de la dieta occidental
- Consecuencias de la disfunción inmunológica - Efectos nocivos de la dieta occidental en el microbioma
2+
A Niedzwiecki.
Micronutrient synergy-a new tool in effective control of metastasis
and other key
mechanisms of cancer
2010
Control de cáncer y metástasis a través de la sinergia de micronutrient es
Revisión sistemática
- Efectos sinérgicos de los fitoquímicos
- El efecto anticancerígeno de los micronutrientes mejora en sinergia
- Beneficios de usar los hábitos alimenticios como terapia
2+
Gloria Pascual. 2017 Impedir la diseminación
Ensayo preclínico
- Inhibir el receptor de CD36 tiene efecto antimetastásico 4
33 Targeting metastasis-
initiating cells through the fatty acid receptor CD36
metastásica a través ácidos grasos CD36
- Una dieta rica en grasas aumenta el potencial metastásico de las CD36
Gloria Pascual.
The contributions of cancer cell metabolism to metastasis
2018
Afectación del
metabolismo en las células cancerosas
Revisión sistemática
- Influencia de la dieta en la tumorigénesis
- Eventos EMT, y repercusiones en el microARN
- Células CD36 son sensibles a niveles de grasas circulante
2+
Muhammad Shahid Riaz Rajoka.
Impact of dietary compounds on cancer- related gut microbiota and microRNA
2018
Efecto en la microbiota y el microARN
de los
compuestos dietéticos
Revisión sistemática
- Efecto de los fitoquímicos en el cáncer
- Consecuencias de la desregulación de la microbiota intestinal
- Papel de los hábitos alimentarios en la modificación de la expresión génica
2+
Sharon A. Ross.
MicroRNA, Nutrition, and Cancer Prevention
2011
Relación entre microARN, alimentación y cáncer
Revisión sistemática
- Consecuencias de alteraciones en el miARN para el cáncer
- Proteger contra el cáncer a través de la modulación de miARN
- Modulación de miARN a través de la alimentación
2+
BN Singh.
Dietary phytochemicals alter epigenetic events and signaling pathways for inhibition of
2014
Efecto de fitoquímicos en la cascada metastásica
Revisión sistemática
- Los fitoquímicos pueden modular factores clave de la cascada metastásica
- Efectos anticancerígenos de los fitoquímicos
2+
34 metastasis cascade:
Phytoblockers of metastasis cascade
- Beneficios de combinar fitoquímicos y terapias convencionales
Matthew CB
Tsilimigras.
Carcinogenesis and therapeutics: The microbiota perspective
2017
Efectos de la microbiota en la
carcinogénesi s
Revisión sistemática
- Factores que modifican la microbiota
- La inflamación conlleva a la microbiota a favorecer el desarrollo de neoplasias
2+
Hoda Zahedi.
A higher dietary inflammatory index score is associated with a higher risk of incidence and mortality
of cancer: A
comprehensive
systematic review and meta-Analysis
2020
Un alto IID aumenta el riesgo de padecer cáncer
Revisión sistemática y
metanálisis
- Influencia de la dieta en el proceso inflamatorio
- DM se relaciona con un patrón antiinflamatorio - Los marcadores de IID podrían usarse para diagnóstico
1+