Flom- og erosjonssikringstiltak
10.5 ENDRING AV EKSISTERENDE SIKRINGSTILTAK .1 Innledning
10.5.4 Dimensjonering av flomsikringstiltak - differensiert flomsikring .1 Generelt
(en la fachada de la iglesia del convento
de Nuestra Señora del Destierro en Monchique)
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RAMOS, Manuel Castelo. “Um monumento franciscano: O Convento de N. S. da Esperança em Portimão”, Património e Cultura. Vila Real de St.º António: ed. Adipacna, 1982, n.º 8.
de la nobleza oriundo de Vila Nova de Portimão, Diogo
Gonçalves, mayordomo de la casa del virrey67.
La ida de los frailes capuchos para Loulé fue también iniciativa de una importante figura local, Nuno Rodrigues Barreto que tras patrocinar la construcción del convento de dicha orden en Faro se quedó bastante desilusionado por su transferencia para Vila Nova de Portimão, y, por ese motivo, exigió la construcción de otra casa en sus tierras cerca de Loulé, para la cual donó el terreno y costeó las obras.
También la instalación de los carmelitas calzados en Lagoa se debió a la intervención de un hombre ligado a la nobleza,
Pedro Fernández (escribano de Cámara de D.ª Catarina, esposa
de D. João III) tras solicitar, la Reina, la autorización papal68.
f. La voluntad del pueblo
En este proceso de fundación de las casas regulares fue también de extrema importancia la iniciativa de las poblaciones, principalmente a través del poder local. Las ciudades competían entre sí para conseguir la construcción de un edificio monástico- conventual en sus territorios, ya que era sinónimo de importancia y poder.
Frei Manoel de Monforte, habla de la voluntad del pueblo como el principal factor para que se realizara la construcción de los conventos de San Antonio en Faro y en Tavira, en los años 1612 y 1620, respectivamente. Respecto a la fundación del convento de Faro, este autor escribe: Ninguna ciudad de ese Reino mostró tanto la devoción que tenía por nuestra provincia,
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Según nos cuenta Guerreiro Gascon existe una leyenda que dice que la fundación del convento de Monchique y la del colegio de Portimão se deben al cumplimiento de una promesa de dos hombres (el antiguo virrey de la India y su mayordomo), hecha en alta mar, en un momento de desesperación, que preveía la construcción de una iglesia en el lugar de la tierra de Portugal que primero
avistasen desde el mar. El voto se cumpliría con la construcción de dos casas
regulares: una en Monchique y otra en Vila Nova de Portimão. Ver GASCON, J. A. Guerreiro. Subsídios para a monografia de Monchique. Portimão: Mana C. R. Guerreiro Gascon, 1955, p. 234.
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BAYÓN, Balbino Velasco. História da Ordem do Carmo em Portugal. Lisboa: Paulinas, 2001, p. 74.
como la de Faro en el Algarve, porque por tres veces en diferentes
tiempos procuró hacernos allí casa69, y refiriéndose a la fundación
del convento de San Antonio de Tavira afirma: Aunque hiciera mucho tiempo que los moradores de Tavira (...) desearan tener un convento de esta provincia en su ciudad, en el año de 1606, lo
procuraron con mayor instancia (...)70.
2.1.2.
La ocupación del territorio: diferentes factores y
diferentes fases
Los diferentes factores
Como ya hemos visto, fueron muchos los factores que condicionaron cada una de las fundaciones regulares: las características físicas del territorio, y las particularidades de su historia, el recorrido de las diferentes órdenes religiosas, el poder del rey, la influencia del obispo, el patrocinio de la nobleza o incluso la voluntad del pueblo.
Fue principalmente de la conjugación de varios de estos factores que nacieron las diferentes fundaciones regulares en el Algarve. Se hace sin embargo evidente, tras el análisis efectuado, que algunos de estos factores contribuyeron más que otros a la formación de la red monástico-conventual algarvía. Es sin embargo algo difícil distinguir aquel que, indiscutiblemente, habrá tenido mayor importancia en dicho proceso.
Destacaremos, en primer lugar, las características de esta región, muy propias y bastante inusuales si las comparamos con el resto del Reino. Su tardía entrada en el mundo cristiano, su fuerte identidad propia (que lo mantuvo en términos conceptuales como un reino autónomo), su localización geográfica (que fue puerta de entrada para los territorios del norte de África y punto de embarque para las conquistas ultramarinas), sus estrechas relaciones con Andalucía, la costa norteafricana y el Mediterráneo,
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MONFORTE, Frey Manoel de. Chronica da Provincia da Piedade: primeira
capucha de toda a Ordem & Regular Obfervancia de noffo Seraphico Padre S. Francisco. Lisboa: ed. Officina de Miguel Deslandes, 1696, p. 666.
y su situación periférica respecto al territorio continental portugués, fueron aspectos que, de una forma u otra, influirían en la creación de su red monástico-conventual.
Destacamos, por ejemplo, la fundación de la Orden de Cristo en Castro Marim como el caso más evidente de la relación que existe entre la localización de las casas religiosas (en este caso religioso-militares) y las características y condicionantes del territorio. Pero podíamos apuntar otras cosas, como el particular interés de los capuchos en las características ambientales del Algarve, que les proporcionaban el lugar ideal para la construcción de sus conventos71.
Así, junto a las características históricas, geográficas, culturales, económicas y sociales de este territorio, también las particularidades de cada orden religiosa determinarían una mayor o menor predisposición para instalarse en esta región. Esto nos parece evidente, pero no suficiente para la construcción de determinada casa.
Pero entonces, ¿quién tomaba la iniciativa para la fundación de conventos en el Algarve?, ¿sería responsabilidad exclusiva de las órdenes religiosas y de su atracción, o identificación, con las características de esta región o intervendrían necesariamente otros factores?
Pensamos que, de hecho, serían efectivamente las características de las órdenes religiosas, las que las condujeron hacia una determinada área. No es por casualidad que encontramos puntos comunes en las localizaciones geográficas de cada instituto religioso: en los cistercienses, en los jerónimos, en los capuchos o en los diversos grupos de eremitas. Pero en realidad, cuando se trataba de crear condiciones físicas, económicas y sociales, para realizar una fundación regular, las
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Idem, ibidem, p. 651. 71
Sobre este asunto ver MARADO, Catarina Almeida. Los edificios de los
antiguos conventos capuchos en el Algarve: Localización e integración. Memorias en el espacio urbano. Sevilla: ETS. Arquitectura, Universidad de
Sevilla, 2003. Tesis del Período de Investigación del Programa de Doctorado en Teoría y Práctica de la Rehabilitación Arquitectónica y Urbana para obtención del
órdenes necesitaban, en la mayoría de los casos, de un patrocinio, de un incentivo, o al menos de un “llamamiento”, para concretizar la fundación de una casa, y es aquí donde entran otros factores.
Normalmente asociamos la construcción de monasterios y conventos a la figura del rey, o quizá, a personas relacionadas con él; sin embargo, en el lejano Algarve la realidad fue otra. Los monarcas intervinieron solo ocasionalmente en la fundación de monasterios y conventos en este territorio. Y en verdad sólo lo hicieron los reyes D. Dinis y D. Manuel, en los tiempos en que el reino del Algarve estaba directamente relacionado con los intereses del reino de Portugal, ya fuera en el periodo de la consolidación de las fronteras ibéricas (realizada por D. Dinis) o después, como punto de apoyo a las incursiones portuguesas en el norte de África, en tiempos de D. Manuel.
A estos periodos, y a estos monarcas, se debe la fundación de la Orden de Cristo en Castro Marim y la construcción de una casa regular en el cabo de San Vicente (marcando los dos extremos de esta región), y también, la fundación de dos casas femeninas en Tavira y en Faro. Esta última, fue en realidad responsabilidad de D.ª Leonor, viuda de D. João II, y es a la única que podemos indiscutiblemente denominar de “fundación regia”, dentro de la región del Algarve.
Pero no sólo el rey intervenía en la fundación de nuevas casas regulares, también lo hacía el poder eclesiástico, algunos elementos de la nobleza o incluso la iniciativa popular.
En el Algarve, y según nuestro análisis, fueron de hecho los obispos los que más fundaciones llevaron a cabo, unos con más protagonismo que otros, no siendo en ningún caso ajenos al momento histórico en el que ocuparon la cátedra episcopal. Por su papel interventor en la fundación de casas regulares, se destaca principalmente D. Fernando Coutinho (1502-1538), que proporcionó, por ejemplo, la venida de los capuchos al Algarve