Facultat de Turisme
Memòria del Treball de Fi de Grau
Proyecto de ruta turísticocultural: Palma, ciudad conventual
Ana Maria Gabriela Andrei
Grau de Turisme
Any acadèmic 201516
DNI de l’alumne: X7788334M
Treball tutelat per Miquela Forteza Oliver
Departament de Ciències Històriques i Teoria de les Arts
Paraules clau del treball:
ruta turísticocultural, conventos, monasterios, turismo cultural
Índice
Resumen……….3
Introducción………..4
Contextualización y objeto del trabajo………..6
Metodología empleada………7
Propuesta de ruta turísticocultural: Palma, ciudad conventual……….8
Conclusiones………..14
Bibliografía………..15
Anexo………16
Resumen
El turismo cultural surge como una alternativa menos nociva al turismo de sol y playa predominante en Mallorca. En concreto, las rutas turísticoculturales adquieren cada vez más demanda y son atrayentes para un tipo de turista de alto poder adquisitivo y que se quiere comprometer con la conservación del patrimonio y el medio ambiente en general.
De esta manera, mediante este trabajo, se propone una ruta turísticocultural por algunos de los conventos y monasterios de Palma. En conjunto, es un tipo de turismo que puede resultar incluso beneficioso para la isla y, en concreto, para la ciudad de Palma. Esto es debido a que, no sólo se daría a conocer los importantes recursos patrimoniales que son esas edificaciones religiosas, sino que se reconocería su valor, se podrían obtener los recursos necesarios para conservarlos y además, contribuirían al desarrollo turístico y económico de las zonas adyacentes.
Summary
Cultural tourism emerges as a less harmful alternative to the predominant Mallorca’s tourism of sun and beach. Specifically, cultural tourism routes are becoming increasingly demanded and are appealing to a type of tourists with high purchasing power and that want to engage with heritage conservation and with the environment in general.
Thus, through this work, a cultural tourism route by some of the convents and monasteries of Palma is proposed. Overall, it is a type of tourism which could even be beneficial for the island and, in particular, for the city of Palma. This is because it would not only show the important heritage resources that these religious buildings are, but also its value would be recognized, the necessary resources could be obtained to preserve them and also it would contribute to tourism and economic development of adjacent areas.
Introducción
La elección de este tema “Proyecto de ruta turísticocultural: Palma, ciudad conventual”, primero de todo, tiene un motivo personal debido a que siempre me ha llamado la atención todo aquello que tiene que ver con la cultura, en todas sus formas (artística, arquitectónica, musical, tanto religiosa como no religiosa, etc.), así como también todo aquello que representa y es símbolo de nuestra historia; ya que una edificación y, en este caso los conventos o los monasterios que se presentarán, son una prueba o huella de una época y de unos acontecimientos que han existido y forman parte de nuestra historia y, en particular, de la historia de Mallorca.
Además, mediante este proyecto se quiere dar a conocer y, en un futuro promocionar y llevar a cabo, esta alternativa a las rutas turísticas convencionales: gastronómicas, literarias, basadas en leyendas y mitos, etc.
Asimismo se propone que, al contrario de lo que plantea Hernández (2011, p.
233) al indicar que la promoción de las zonas por donde discurre la ruta implicaría el detrimento de las adyacentes a esas, estas rutas turísticoculturales ayuden a la promoción de espacios y elementos patrimoniales concretos y singulares de Palma como lo son los conventos y monasterios que mencionaremos, a la vez que contribuyan al desarrollo turístico y a la dinamización económica de la isla.
Igualmente, cabe mencionar que este desarrollo turístico no debe ocurrir a expensas de la destrucción del patrimonio, sino todo lo contrario; mediante este proyecto, queremos destacar la importancia de la creación de rutas turísticas cuyo elemento central sean estos recursos patrimoniales y culturales, para que así, se puedan preservar y/o conservar para el deleite de las futuras generaciones y no sólo de la actual.
Por lo que respecta a la actualidad, la cultura es un elemento cada vez más valorado y, por ello demandado, ya que unos 9,4 millones de turistas visitaron España por motivos culturales en el 2011, tal como refleja la Encuesta de Movimientos Turísticos en Fronteras (FRONTUR, 2011).
Sin embargo, aunque la cultura sea uno de los motivos que genera más desplazamientos turísticos hoy en día, no siempre ha sido el elemento principal del viaje por motivos de ocio; la mayoría de las veces ha formado parte de la oferta complementaria.
Hoy en día, esto ha ido cambiando ya que, “la cultura es un elemento propio y característico de cada espacio turístico, cada sociedad tiene su cultura,
que es única y, (...) otorga singularidad al espacio en cuestión” (Arrom, 2010, p.
10). Las islas Baleares en general y Mallorca en particular, desean cada vez más promover y tener un turismo de calidad que ayude a la conservación de sus recursos naturales y culturales, que les permita disminuir el daño provocado por el turismo masificado de sol y playa e ir alejándose de éste, a la vez que intentan encontrar una solución a la desestacionalización.
De esta manera, el turismo cultural y, especialmente estas rutas turísticoculturales por los conventos y monasterios de Mallorca, conociendo su
historia, su arquitectura, etc. podrían convertirse en la vía idónea para cumplir estos objetivos.
Por lo que respecta a la ciudad de Palma, si nos debemos limitar solamente a ella, ésta cuenta con un total de siete conventos y monasterios, según Murray, Bennassar, Mulet y Llompart (1992): Convento de Santa Margalida, Convento de Sant Francesc, Monasterio de Santa Clara, Monasterio de Santa Elisabet, Monasterio de Santa Magdalena, Convento de Santa Teresa de Jesús y finalmente, el Monasterio de la Puríssima Concepció.
Es, sin duda, un rico patrimonio cultural que debe conocerse y conservarse;
tanto por los residentes como por los visitantes. Así lo afirma también el Consejo Internacional de Monumentos y Lugares en su Carta Internacional sobre el Turismo Cultural cuando menciona que “un objetivo fundamental de la gestión del patrimonio consiste en comunicar el significado y la necesidad de conservarlo tanto a la comunidad residente como a los visitantes” (ICOMOS, 1999).
Por lo tanto, creemos que la creación de una ruta turísticocultural por los conventos y monasterios de Palma sería el instrumento territorial más apropiado para dar a conocerlos, generar ingresos suficientes dedicados a su conservación y, como ya se ha mencionado anteriormente, plantear una alternativa al convencional turismo de sol y playa que existe en Mallorca.
Contextualización y objeto del trabajo
Los objetivos que se pretenden conseguir con la realización de este trabajo son los siguientes:
1. En primer lugar, la creación de una propuesta de ruta turísticocultural cuyo elemento central son algunos de los conventos y/o monasterios de la ciudad de Palma de Mallorca.
2. En segundo lugar, mediante la descripción de sus características y el relato de su historia, dar a conocer esos recursos patrimoniales de manera que se pueda reconocer el valor artístico, arquitectónico, religioso y, en definitiva, cultural que todos ellos poseen.
3. En tercer lugar, promover estos elementos patrimoniales y que, esta propuesta de ruta sirva de ejemplo para que otras ciudades y pueblos de Mallorca con un patrimonio similar puedan crear sus propias rutas.Y como tal, puedan contribuir a la conservación de esos recursos y también a potenciar y dinamizar su economía local.
4. En cuarto lugar, difundir un mensaje de conservación y preservación, no sólo de los elementos patrimoniales tangibles que conforman esta ruta, sino de todos los de nuestra isla, ya que expresan nuestra realidad cultural y social; expresan una historia y unos acontecimientos que han derivado en lo que nuestra isla es y tiene hoy en día, y es al mismo tiempo aquello que la hace tan singular.
5. Finalmente, en quinto lugar, presentar una alternativa al turismo de masas, que es el de sol y playa, tan conocido en Mallorca. Aún así, aunque se pueda tener la percepción de que el turismo cultural es
“bueno” porque atrae a visitantes con alto poder adquisitivo y debido a que no es perjudicial para el entorno ni para la cultura local, lo cierto es que no es del todo así. Este tipo de turismo también puede llegar a degradar el patrimonio cultural cuando se convierte en excesivo o no hay una correcta gestión de éste. Debido a ello es necesario que, al crearse un producto turístico cultural que incluya estos elementos patrimoniales, se desarrollen, conjuntamente con éste, políticas y medidas de conservación y de protección.
Cabe mencionar que el objetivo de este trabajo no es crear un producto turístico, ya que éste conlleva tener en cuenta todos y cada uno de los recursos existentes y sus respectivas potencialidades y, por lo tanto, requiere de un análisis más profundo y detallado, así como también de una planificación integral.
Por lo tanto, y como ya se ha mencionado anteriormente, el objetivo último de este trabajo es el de mostrar un ejemplo de ruta turísticocultural por algunos de los conventos y monasterios de la ciudad de Palma, en concreto tres de ellos como se verá más adelante.
Metodología empleada
Para la realización de este trabajo se han tenido en cuenta, primero de todo, los objetivos que se quieren conseguir a través de éste y que se han detallado previamente. Así, a partir de estos objetivos, se ha pensado en la posible manera de estructurar el presente trabajo, teniendo en cuenta la estructura recomendada para este tipo de trabajo. Además, se ha hecho uso, mayoritariamente, de la bibliografía recomendada por el tutor con información relevante sobre el tema escogido. Esta bibliografía consta tanto de libros que describen con detalle la historia y las características de los conventos y monasterios que se mencionan más adelante, libros sobre interpretación del patrimonio, así como también revistas sobre turismo y patrimonio cultural.
Además, se han utilizado también varios recursos electrónicos, como lo son las páginas webs relacionadas y que contienen información sobre este tema en particular, con el objetivo de ampliar la información ya obtenida, contrastar información y datos de proyectos de rutas similares, y para poder estar al corriente de posibles cambios que hayan podido ocurrir con respecto a las edificaciones mencionadas anteriormente.
Todo este proceso de búsqueda, recogida y análisis de información, se ha traducido en el proyecto de ruta propuesto y en las conclusiones que se detallan en las siguientes páginas.
Propuesta de ruta turísticocultural: Palma, ciudad conventual.
La siguiente propuesta de ruta turísticocultural consta de tres elementos patrimoniales principales que son el Convento de Santa Margalida, el Convento de Sant Francesc y el Monasterio de Santa Clara; todos ellos se encuentran en la ciudad de Palma de Mallorca. En Palma, como ya se ha indicado antes, hay en total siete conventos y monasterios, pero en esta ruta sólo incluiremos tres.
La razón de ello es que, como se puede observar en el mapa número 1 del Anexo I, estas tres edificaciones están bastante alejadas la una de la otra y, si desearíamos llevar a cabo la ruta en un sólo día, sería casi imposible visitar las siete que existen, además de muy agotador también. Por lo tanto, sólo nos centraremos en esas tres.
Este es un tipo de ruta circular que tiene su inicio con el Convento de Santa Margalida, sigue con el Monasterio de Santa Clara y acaba con el Convento de San Francesc. Es una ruta que permite descubrir la historia, arquitectura y manifestaciones artísticas que se pueden encontrar en esos tres conventos y/o monasterios, al igual que en sus respectivas iglesias. Por lo tanto, al contarnos su historia, nos invitan a descubrir una parte de la historia de la propia Mallorca.
Podemos decir también que es un patrimonio no muy conocido, pero no por ello menos especial, sino todo lo contrario.
Esta ruta además está dirigida al público en general, que tiene interés en cualquier forma de cultura, y que quiera descubrir el patrimonio cultural de Mallorca. Se puede llevar a cabo de manera autoguiada a la hora de visitar algunas de las dependencias de los recintos conventuales y las iglesias. Sin embargo, si se quiere profundizar acerca de su historia, sería recomendable la ayuda y los conocimientos de un guía turístico, por ejemplo.
Por lo que respecta al trayecto hasta los respectivos recintos, todos ellos se encuentran en la misma ciudad aunque quizá el trayecto a pie no sea el más conveniente. Por ello, se necesitaría disponer de vehículo propio o bien hacer uso del transporte público urbano de Palma, ya que seguramente tiene paradas en las inmediaciones de los conventos. Desde esas paradas, se puede seguir a pie hasta las propias edificaciones.
Así, antes de empezar con la primera parada de nuestra ruta y su descripción, vamos a explicar qué es un monasterio y qué es un convento.
Tanto un monasterio, como un convento, como una casa religiosa tienen algo en común con un albergue o residencia familiar, tal como mencionan Murray, Bennassar, Mulet y Llompart (1992, p. 6). Todos poseen unas condiciones de habitabilidad y fueron construidos bajo el punto de vista de servir a la vida religiosa. Sin embargo, cabe hacer una distinción entre monasterio y convento.
El convento, al igual que el monasterio, es un establecimiento religioso aunque difiere de éste en que sus religiosos/as viven en contacto con el pueblo, mientras que los/las religiosos/as de un monasterio viven en clausura; es decir, no tienen contacto directo con la gente de las ciudades.
De esta manera y una vez aclarados estos términos, podemos empezar con nuestra ruta.
1. Convento de Santa Margalida:
El convento de Santa Margalida es un convento de religiosas agustinas que, durante siglos, estuvo situado en la Parroquia de Sant Miquel y que a raíz de las leyes desamortizadoras del gobierno de Juan Álvarez Mendizábal (18351837), fue uno de los numerosos conventos de los que se apropió el Estado. Ya que una de esas leyes prohibía que en una misma ciudad hubiera dos o más conventos de la misma orden y, debido a que las religiosas agustinas tenían varios conventos en Palma por aquel entonces, la comunidad de Santa Margalida fue desalojada el 26 de abril de 1837 e instalada en el de la Concepció, también de la orden agustina.
De esta manera, después del desalojo de las dieciocho religiosas el exconvento y su iglesia se convirtieron en oficinas y almacenes municipales.
En 1841, éstos fueron cedidos a los militares, quienes, a partir de 1846 los destinaron a hospital.
La iglesia, que es de estilo gótico, fue construida entre el siglo XIII y XIV y quedó oportunamente restaurada en el año 1967. Sin embargo, cabe destacar que en el año 1949 ya fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional.
Además de la iglesia conventual, hay otras dependencias de gran interés:
la sala capitular, que fue transformada en capilla neogótica y por ello no fue demolida cuando se erigió el Hospital Militar. Está formada en su parte inferior por la cantina y en la superior encontramos una sala de juntas.
el claustro gótico, del que sólo se conserva una única galería que formaba parte del claustro medieval. Eruditos como Bonaventura Serra o el archiduque Luis Salvador de Austria consideran este claustro como obra franciscana del siglo XIII, en contraposición a Marcel Durliat (1964) el cual indica que el claustro de Santa Margalida no es anterior al año 1340. Como vemos, hay una cierta discrepancia referente al origen exacto de este claustro, que sólo podrá ser aclarada mediante una aportación documental definitiva.
Otras dependencias que caben mencionar dentro del hospital son la amplia sala de radiografías, la cual es probable que, antiguamente, fuera el dormitorio conventual; y la farmacia con botamen y estanterías del siglo XIX y que fue un regalo de la reina Isabel II al hospital.
No podemos olvidar mencionar las tumbas priorales de Santa Margalida que, antiguamente estaban dispuestas bajo el coro alto. Hoy en día, estas tumbas se encuentran elevadas y adosadas a los muros de la sala capitular del convento de La Concepció. Actualmente, en La Concepció sólo se conservan intactas cuatro de las seis tumbas existentes originariamente; la quinta se halla en el Museu de Mallorca, aunque reducida a la estatua de la priora y, en cuanto a la última tumba, se desconoce su paradero.
Finalmente, queremos indicar que en el siglo XVII hubo una importante reforma arquitectónica que afectó al claustro y a algunas dependencias, entre ellas el refectorio. Éste último fue transformado en cocina del Hospital Militar.
El claustro actual se compone de tres galerías, las cuales presentan una evidente antigüedad debido a las gárgolas originarias y, una cuarta galería que carece de bóvedas y de gárgolas, aunque es réplica de las otras tres. Por lo tanto, excluyendo la cuarta galería, podemos afirmar que el resto del claustro pertenece al siglo XVII.
2. Monasterio de Santa Clara:
El alma de esta fundación, iniciada en 1212, fue la discípula de San Francisco de Asís, Clara de Favarone, que más tarde sería la futura Santa Clara. Esta orden es una rama femenina de la primera orden franciscana llamada “Ordo Fratrum Minorum” y que fue fundada en 1209 por el propio Francisco de Asís (11811226). Así, las primeras normas de vida contemplativa que éste mismo le dió a Santa Clara estaban basadas en la observancia de la pobreza, el ayuno y el silencio. Poco tiempo después, ésta se retiró a la iglesia de San Damián junto a dos compañeras “en lo que es considerado como primer monasterio”
(Murray, Bennassar, Mulet y Llompart,1992, p. 57).
Las religiosas clarisas se expandieron formidablemente por Europa, de manera que, a la muerte de la santa en 1253, había ya ciento diez monasterios;
veintiuno en total en España. Cabe destacar que las primeras religiosas que fundaron el monasterio de Ciutat de Mallorca, vinieron del de Santa Maria de Tarragona, fundado en 1249.
Para la fundación de la nueva orden en Mallorca, al igual que en otras ocasiones, la Casa Real fue la primera en facilitar y promover este tipo de obras, ya que las consideraba importantes a la hora de cristianizar y culturizar los nuevos territorios conquistados. Así, las donaciones reales fueron frecuentes para ayudar a la consolidación de esta comunidad.
De esta manera, a las anteriormente mencionadas religiosas provenientes de Tarragona el 1256, pronto se les unieron varias damas de la nobleza mallorquina. Finalmente, el nuevo monasterio se fue consolidando como tal en enero de 1260, que es cuando las religiosas clarisas pudieron habitar en él y celebrar culto en la iglesia. Sin embargo, el gran monasterio que conocemos hoy no estuvo terminado aún.
En cuanto a la iglesia, era más una primitiva capilla que pronto dejó de ser funcional para las religiosas debido a la contínua expansión del monasterio. Por ello, el año 1262 solicitaron permiso al papa Urbano IV para poder construir una nueva. Según Murray, Bennassar, Mulet y Llompart (1992, p. 70), hay referencias en 1341 y 1395 que durante el siglo XIV se trabajó en un nuevo edificio. También, a principios del siglo XV la comunidad de las clarisas dió su permiso para construir una capilla. Más tarde, a mitad del siglo XVI, la reforma renacentista afectó al monasterio trayendo un cambio estilístico.
A pesar de ello, la iglesia actual conserva aspectos notables del gótico original.
El campanario tiene base gótica también debido a su portal de arco de medio punto. Tal como mencionan Murray, Bennassar, Mulet y Llompart (1992, p. 70), el edificio actual en su conjunto es una construcción propia del 1600, de influencia tardorenacentista.
Cabe destacar la decoración de la portada de Santa Clara, ya que está repleta de “guirnaldas, frutos, molduras, angelotes, máscaras, etc.” (Murray, Bennassar, Mulet y Llompart, 1992, p. 70).
La regla que siguió esta comunidad en Mallorca fue la escrita por Santa Clara o
“primera regla”, aunque en 1263 adoptaron la “segunda regla” o la que promulgó el papa Urbano IV y han estado bajo esta mismo hasta hace unas décadas cuando volvieron a seguir la primera.
A partir del siglo XIV el monasterio entró en una etapa de esplendor que se mantendría hasta el siglo XIX, ya que el de Santa Clara fue uno de los monasterios que contaba con mayor número de religiosas (aproximadamente unas sesenta y siete en el siglo XVII, según el historiador Vicenç Mut).
Posteriormente, en 1837 al promulgarse la ley que prohibía la existencia de dos monasterios de la misma orden en una ciudad, las treinta y cuatro religiosas clarisas del Monasterio de l’Olivar se unieron a las treinta y una del de Santa Clara. El Monasterio de l’Olivar fue exclaustrado y en 1889 fue demolido junto con la iglesia; su solar en Palma se convirtió en la plaza que hoy en día conocemos como plaza de l’Olivar.
Cabe destacar que las clarisas, siempre han tenido una muy buena reputación dentro de la sociedad mallorquina por su estricto seguimiento de las normas de vida contemplativa. Este hecho resultó en la llegada al monasterio de muchas hijas pertenecientes a la nobleza, al igual que en el Convento de Santa Margalida. Fue un fenómeno que se acentuó incluso más desde que el papa Urbano IV introdujera la dote como condición para poder ingresar en un monasterio. Y, aunque esta norma era contraria a los ideales de pobreza y vida sencilla que la misma Santa Clara defendió y practicó, ella tuvo que aceptarla al igual que sus seguidoras.
Por lo que respecta a las dependencias monásticas, el monasterio de Santa Clara es el mejor ejemplo monumental del llamado gótico primitivo; tanto el claustro, la sala capitular, el refectorio así como también el dormitorio presentan una arquitectura lejana en el tiempo.
El monasterio está formado por tres grandes alas que están distribuidas alrededor del claustro: en el ala norte se encuentra la iglesia y algunas piezas anexas; en la de levante encontramos el refectorio y el dormitorio y finalmente, en la de poniente está la sala capitular y otros cuartos menores. Además al sur, presenta una galería adosada a un alto muro que se encuentra frente al mar.
En cuanto al claustro, éste forma un amplio rectángulo con un huerto central donde hay un estanque y el pozo de una noria. Además, gracias a la compra de la casa de Guillem de Montsó, hacia el año 1302, se pudo construir la cocina, el refectorio y la sala capitular. En 1307 y junto a ésta última fue enterrada la abadesa sor María Satorre.
La sala capitular, en su forma original, tenía un cuerpo parecido a una torre que sobresalía por encima de los tejados, y que estaba reforzado por cuatro contrafuertes angulares.
Por último, consideramos importante mencionar el patrimonio pictórico de este monasterio; “uno de los legados artísticos más importantes de Mallorca”, según Murray, Bennassar, Mulet y Llompart (1992, p. 74). En éste mismo se destacan dos etapas muy definidas: la primera es de la época gótica (siglos XIVXV) y está compuesta por sargas, tablas y retablos; mientras que la segunda, hace referencia a los años comprendidos entre 1552 y 1590, de estilo renacentista.
3. Convento de Sant Francesc:
El convento de Sant Francesc fue uno de los conventos de religiosos más antiguos y uno de los más importantes de la Isla. Según mencionan Murray, Bennassar, Mulet y Llompart (1992), éste es uno de los conventos más destacados “no sólo por sus méritos arquitectónicos y artísticos, sino también por la inmensa influencia religiosa, cultural y social que tuvo la orden franciscana a lo largo de nuestra historia” (p. 39).
El primer convento e iglesia fundados por los franciscanos data del año 1232.
Sin embargo, según cuentan Murray, Bennassar, Mulet y Llompart (1992) “no creemos que se comenzaron antes de 1238” (p. 41).
El convento estaba situado junto a la Porta de l'Esveïdor, más tarde conocida como Porta de Santa Margalida y, como curiosidad, dice la tradición que esta puerta fue por la que entró el rey Jaume I cuando conquistó Mallorca el 31 de diciembre de 1229.
De esta manera, los frailes franciscanos permanecieron allí hasta que en el año 1279 intercambiaron su convento con el de las religiosas agustinas situado en la plaza del Mercat, junto a la Riera. Aunque no se sabe con seguridad cuánto tiempo permanecieron allí, no debió de ser mucho ya que hay escasas pruebas de su paso por allí. Además, por razones inciertas, y mediante la generosidad de la Casa Real que siempre benefició a esta orden, los frailes decidieron construir otro convento e iglesia en el camino del Temple, los cuales se convertirían en uno de los conjuntos conventuales más emblemáticos de la Ciudad.
Cabe destacar que la orden franciscana fue una de las comunidades religiosas que más influencia tuvo en Mallorca y también la que contó con más conventos. Aparte de la de Sant Francesc en Palma, hubo otras fundaciones como la de la Santísima Trinidad de Miramar en Valldemossa (1276), una de las más antiguas y que sólo estuvo abierta unos veinte años; el convento de Sant Francesc de Inca (1329); los conventos de Santa Maria dels Àngels de Jesús en Palma (1441), en Alcúdia (1536) y en Lloret (1545); Sant Antoni de Pàdua de Artà (1581); Sant Bonaventura de Llucmajor (1599) y Sant Bernardí de Petra (1608).
La actual iglesia de Sant Francesc de Palma se empezó a edificar el 31 de enero de 1281, cuya bóveda de crucería tardó 100 años en completarse.
Además consta de una nave central y ocho capillas laterales, las cuales cuentan con grandes ventanales, así como también existen diez vidrieras sobre el altar mayor. Todo ello, según cuentan Murray, Bennassar, Mulet y Llompart (1992), “crea un efecto interior extraordinario”.
No nos podemos olvidar de mencionar las capillas del “Beato Ramon vell” y del
“Beato Ramon nou”, separadas por el portal que da a la plaza de Quadrado. En la primera capilla se encuentra el sepulcro de Ramon Llull, mientras que en la segunda hay un altar dedicado a éste mismo. También, es de gran importancia el retablo mayor de estilo barroco.
El fin de las obras de esta iglesia tiene como fecha el 3 de febrero de 1384.
En cuanto al claustro de este convento, se construyó entre los siglos XIV y XVI, y tuvo su época de esplendor cuando, en el siglo XV, se rehicieron dos importantes capillas góticas, situadas hoy en día junto al portal de la iglesia.
Además, cabe destacar la policromía de los artesonados mudéjares que, a pesar de que hoy en día hayan perdido bastante colorido, se extienden a lo largo de todos los corredores del recinto.
Por lo que respecta al recinto conventual, el cual ocupó toda una amplia manzana, quedó deshecho a raíz de la exclaustración y debido a que pasó a ser propiedad pública en el 1835, según Murray, Bennassar, Mulet y Llompart (1992, p. 47). Entre ese mismo año y el 4 de febrero de 1881, que es cuando el claustro gótico fue declarado Monumento Nacional, el recinto pasó por una serie de acontecimientos que aceleraron su proceso de degradación. Unos cuantos ejemplos de estos sucesos pueden ser la sustitución de las dependencias conventuales por oficinas administrativas (1837), el terremoto que en el año 1851 afectó los antiguos edificios de Sant Francesc y la división de varias partes de la propiedad franciscana para darles distintos usos como la creación de una escuela de niñas pobres, los huertos fueron vendidos a particulares, etc. Todo ello, como ya hemos mencionado anteriormente, contribuyó al grave deterioro de las edificaciones del convento. Además, aunque a partir del año 1881 el claustro ya era considerado Monumento Nacional, las obras iniciales de su restauración no se empezaron hasta el año 193536.
En 1942 se empezó a edificar la llamada Casa de Cultura en el lugar donde había estado Patronato Obrero y se inauguró en 1955. También, entre 1948 y 1949 se iniciaron las obras del nuevo colegio de Sant Francesc, el cual fue inaugurado en 1952.
Conclusiones
Una vez acabado nuestro recorrido, podemos decir que conocemos un poco más de la historia, la arquitectura y los acontecimientos en general por los que han pasado esos tres recintos religiosos y sus respectivas iglesias. Todos ellos han demostrado tener una historia digna de contar y representan un patrimonio que merece ser conservado para el disfrute de la actual y las futuras generaciones.
Como ya hemos mencionado, es una propuesta de ruta turísticocultural por los conventos y monasterios de Palma de Mallorca, que pretende servir de ejemplo para su puesta en práctica y cuyo objetivo final sea el de dar a conocer este patrimonio, que es cultura al mismo tiempo, para poder obtener ingresos suficientes para su conservación, así como también se pretende que sea un elemento dinamizador turístico y económico de la región donde se encuentre ese recurso patrimonial. Pero para ello, es necesario que se lleve a cabo una óptima planificación de la ruta en concreto, intentando evitar y minimizar las externalidades negativas que pueden derivar de ello.
Bibliografía
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Bango, I. (1990). El monasterio medieval. Edición: Anaya
Donald Murray, G., Pascual Bennassar, A., Llabrés Mulet, J., y Llompart, G.
(1992). Conventos y monasterios de Mallorca: historia, arte y cultura.
Ediciones: José J. de Olañeta
Hernández Ramírez, J. (2011). Los caminos del patrimonio. Rutas turísticas e itinerarios culturales. Pasos, 9, 2, 225236.
Anexo I