TREBALL DE FI DE GRAU
La Leyenda de El Dorado. Análisis y estudio del mito de la Ciudad de Oro
Antoni Rojas Obrador
Grau de: Historia
Facultat de: Filosofia i lletres
Any acadèmic 2020-21
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La Leyenda de El Dorado. Análisis y estudio del mito de la Ciudad de Oro
Antoni Rojas Obrador
Treball de Fi de Grau
Facultat de: Filosofia i lletres Universitat de les Illes Balears
Any acadèmic 2020-21
Paraules clau del treball:
El Dorado, leyenda, expedición
Nom del tutor / la tutora del treball: Antoni Picazo Muntaner
Nom del tutor / la tutora (si escau)
Autoritz la Universitat a incloure aquest treball en el repositori institucional per consultar-lo en accés obert i difondre’l en línia, amb finalitats exclusivament acadèmiques i d'investigació
Autor/a Tutor/a Sí No Sí No
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Resum
La historia de América esta repleta de leyendas y mitos que surgieron como explicación ante la cantidad de riquezas y las civilizaciones que se encontraron. Mitos como el de la Fuente de la Eterna Juventud o las Siete Ciudades de Cíbola son algunos ejemplos de las leyendas que conformaron la imagen que se tenia de “El Nuevo Mundo” durante los primeros años de la conquista del continente. Se veía América como un lugar lleno de riquezas, un paraíso de fantasía, en el que cualquier cosa era posible. Pero posiblemente, de todos los mitos de la historia de América, la leyenda de la ciudad de El Dorado, una ciudad levantada con el oro que se encontraban en la zona. Esta leyenda agrupaba todo lo que ansiaban los conquistadores españoles: riqueza, fama, aventura… Todo esto hará que muchos exploradores se lancen en búsqueda de esta mítica ciudad, con el objetivo de conseguir fama y riquezas, y no solo se trataban de conquistadores procedentes de España, sino que estos conquistadores eran procedentes de múltiples de nacionalidades. Las expediciones que se realizaron en búsqueda de esta legendaria ciudad fueron muchas, y ninguna encontró la ciudad, pero los métodos seguidos y el final de estas variaron mucho, algunas de ellas siendo de gran importancia en la Historia de América. En este trabajo, intentare explicar cómo se origina la leyenda de El Dorado y la búsqueda de esta, haciendo mención también a como eran las condiciones en las que se desarrollan estas búsquedas de la ciudad de oro.
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Índex
1. Introducción
2. Estado de la cuestión 3. Origen de la leyenda
a. La conquista de Tenochtitlan y el todo es posible b. Conquista y Virreinato del Perú, llegan los rumores c. El pueblo muisca y la ceremonia de El Dorado 4. Expediciones
a. Francisco de Orellana y el descubrimiento del Amazonas b. Lope de Aguirre y la expedición de los marañones
c. Las múltiples expediciones de Antonio de Berrío d. Sir Walter Raleigh y la expedición británica e. Como eran las expediciones
5. Conclusiones
6. Bibliografía
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Introducción
1492 es considerado por muchos historiadores como un punto clave en la historia de la humanidad, y posiblemente el más importante para la monarquía española. 1492 es el año en el que se produce la caída del Reino Nazarí de Granada el 2 de enero. De esta forma se consolida el poder de la monarquía hispánica, encabezada por los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Pero este no es el hecho tan clave para la historiad de la humanidad. Si bien es cierto que pudo tener una gran relevancia, ya que se acabó con el dominio musulmán en el sur de Europa y de no haber sido así es posible que la cultura europea hubiera sido completamente distinta. Pero como he mencionado anteriormente, este no es el hecho tan trascendente que ocurre en 1492. Años antes de la toma de Granada, se presentó ante los RRCC un marinero de origen desconocido, aunque hoy en día se cree que era genovés, y propone una ruta alterna para llegar a la India. En ese momento la ruta de las especias, vía que llegaba hasta el Indico, se encontraba bloqueada por los turcos, y por lo tanto se tenían que buscar rutas alternas para la llegada hasta la India. Ese marinero era Cristóbal Colon, quien consideraba que la Tierra era redonda, y por lo tanto al tener esta forma, se podía navegar hacia el oeste y de esa forma llegar hasta la India. Esta idea fue presentada con anterioridad al rey Juan II de Portugal, pero este la rechazo, lo que hizo que Colon la presentara ante los RRCC. De esta forma, los Reyes Católicos, especialmente Isabel la Católica, dio su visto bueno y acordaron financiar la empresa de Colón. El 3 de agosto de 1492, el marinero genovés parte del puerto de Palos de la Frontera (actual provincia de Huelva) con tres carabelas. Esta expedición marítima se complementa con las campañas militares que en ese momento se estaban realizando en las Islas Canarias. Así pues, una vez se puso en marcha la conquista de la isla de la Palma, Colón y sus naves pudieron parar y descansar antes de proseguir su viaje. Tras una larga travesía, y empezando a llegar hasta un punto en el que el propio Colón empezaba a dudar de su teoría, finalmente se consigue divisar una isla. Las naves toman tierra después de una larga y dura travesía, y al llegar a tierra se encuentran una cantidad de riquezas que eran inimaginables. El propio Colón cree que ha llegado a la costa oriental de Japón, y que a partir de aquí podría llegar a la India. Pero la realidad es otra, y es que Colón y sus tropas se habían adentrado en un territorio inexplorado por los europeos, y que supondría un gran impacto para la forma de ver el mundo que se tendría a partir de este momento. Colón no había llegado a los mares asiáticos, sino que se había topado con un nuevo continente, un nuevo mundo.
Con la llegada accidental de Cristóbal Colón a América se iniciará la colonización de un nuevo continente, iniciando así el periodo esplendor de la monarquía hispánica, que perduraría durante todo el siglo XVI, durante el reinado de los conocidos como Austrias Mayores (Carlos I y Felipe II) y que posteriormente entraría en decadencia con los Austrias Menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II).
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Para mantener el dominio en este nuevo territorio, la corona hispánica creo una serie de colonias y ciudades en diferentes zonas, tanto del continente americano como de las islas caribeñas situadas próxima a la costa del continente. De esta forma se garantizaba el control sobre las diferentes zonas, tanto sobre la población como sobre la producción y los distintos recursos que se podían encontrar.
De esta forma, la colonización del continente americano por parte de la Corona de Castilla se traduciría en la llegada de muchos productos exóticos, como pueden ser el cacao o la patata, productos que no se habían llegado a encontrar en Europa hasta este momento, abriendo así nuevos mercados de los que la monarquía hispánica tendría el control. Pero no solo significa la llegada de productos nunca vistos, sino que también es la llegada de una fuente de riquezas muy importante. Se produce la llegada a la Península Ibérica de unas cantidades de oro y plata nunca vistas anteriormente, dando paso así a uno de los periodos de mayor bonanza económica de la Corona de Castilla, lo que les permitía subvencionar muchas de las empresas que llevaron a cabo durante este periodo. Pero las cantidades de oro que seguían llegando no se habían visto nunca, lo que hizo que se movilizara mucha gente con el objetivo de intentar sacar un provecho aun mayor de esta fuente de riqueza. Pero debido a la existencia y llegada de tantas cantidades de materiales preciosos, aparece la duda del origen que tenía este oro. Y es de esta forma como nace una de las mayores leyendas de la historia, la cual hará que se movilicen muchas tropas y se destinen grandes cantidades de dinero a demostrar la veracidad de esta leyenda. Me estoy refiriendo a la ciudad mítica de El Dorado, una ciudad perdida en el Amazonas la cual se creía que estaba construida con oro en lugar de los materiales corrientes. Esta leyenda influyo mucho en la sociedad europea, especialmente la hispánica. Era la época de los descubrimientos y las expediciones, los años de la navegación y las grandes rutas marítimas. En estos tiempos se buscaban rutas para llegar a la India, como por ejemplo la ruta portuguesa que consistía en bordear toda África. Otras expediciones importantes fueron las realizadas por Magallanes y Juan Sebastián Elcano, los cuales llevaron a cabo la ardua tarea de dar la vuelta alrededor del mundo y confirmar así que la tierra era redonda. Pero ninguna de estas hazañas se podría haber comparado con la del Dorado. Encontrar una ciudad donde los edificios que se alzaban relucían ante los rayos era un sueño inigualable prácticamente. Lo máximo que se le podría acercar a este sueño podría ser la creación de una piedra filosofal, trabajo que tantos alquimistas intentaron realizar tan solo para terminar fracasando. El Dorado tendría un destino muy similar al de la piedra filosofal, con mucha gente yendo tras esa ciudad mítica, acompañados por grandes cantidades de tropas, solo para terminar perdiéndose en el arduo trayecto a través de la selva amazónica y volver a casa con un número muy reducido de hombres con los que partieron.
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Este trabajo se centrará en explicar esta leyenda del Dorado, y el trato que ha tenido la ciudad mítica a lo largo de la historia. Tratare de explicar cómo se pudo originar este mito, prestando también una cierta atención a la posible influencia que podría haber tenido la cultura de los indígenas en la visión que se tenía de esta legendaria ciudad. También intentare exponer como esta ciudad era vista por los exploradores españoles que se aventuraron en búsqueda de esta fuente inagotable de riqueza, haciendo mención y describiendo algunas de las expediciones más importantes que se realizaron.
También comentare como eran estas campañas en búsqueda de El Dorado, haciendo referencia especialmente a las grandes dificultades que estas sufrían. Pero, antes de empezar con el estudio del mito de la ciudad del Dorado, explicare el estado de la cuestión, un breve resumen sobre los estudios y análisis que se han hecho en torno a esta temática a lo largo de la historia y que me han sido de utilidad para realizar este trabajo.
Estado de la cuestión
El Dorado ha sido uno de los grandes mitos de la humanidad, y con razón, puesto que el hecho de que exista una ciudad hecha de oro atrae fácilmente la atención, y especialmente se emprenda una búsqueda de ella con el objetivo de conseguir esas riquezas. Esto llevo a mucha gente, como he mencionado en la introducción y posteriormente analizare con más detalle, a lanzarse a la aventura en búsqueda de esta ciudad. Y con muchas de estas expediciones, se llevan a cabo una serie de documentos que han sido muy importantes para el estudio de esta leyenda, las crónicas. Las primeras menciones que se encuentran de la ciudad de El Dorado son de las muchas crónicas que se hicieron durante las primeras campañas de conquista del Perú, encabezadas por Francisco Pizarro. Pero, antes de nada, es necesario hacer una pequeña distinción entre los distintos tipos de crónicas que había, puesto que la lectura de una no nos dará la misma información que otras. Así pues, podemos distinguir varios tipos de crónicas, dependiendo del propio autor. La visión que tiene el autor sobre los hechos plasmados en las crónicas puede y suelen estar condicionados por el origen o las condiciones del autor que las escribe.
El primer tipo de crónicas que se pueden encontrar son los peninsulares. Estos se denominan de esta forma debido a que los autores que redactaban estas crónicas no participaron en ninguna de las expediciones que se llevaron a cabo en busca del Dorado. Se trata del tipo más común de crónicas, puesto que no muchos cronistas participaron en este tipo de campañas de exploración. En lo referente a la ciudad de El Dorado, no hay muchas crónicas peninsulares dedicadas a estas investigaciones, reduciéndola tan solo a algunas menciones. La característica principal que tienen estos documentos es el patriotismo, representando a personajes como Pizarro o Cortés como si se trataran de seres mitológicos, muchas veces ignorando los abusos que cometían, razón por la cual son tan criticadas.
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Algunos ejemplos pueden ser Historia General de Las Indias, por López de Gómara1, o Décadas del Nuevo Mundo, escrita por Pedro Mártir2.
El segundo tipo de crónicas, y posiblemente la especie más importante para la realización de este trabajo, son las crónicas testimoniales. Estas son narraciones de gente que estuvo presente durante las distintas campañas y expediciones a las que pertenecen estos relatos, es decir se trata de gente que participo en ellas. El nivel de detalle que tienen estas crónicas es mucho más elevado que el del resto de tipos de crónicas, puesto que se tratan de narraciones que vivieron la experiencia de las expediciones por el Amazonas de primera mano. Por eso siempre han sido muy relevantes a la hora de crear una imagen de cómo eran este tipo de empresas que fueron tan comunes entre los siglos XVI-XVII. Entre las crónicas más importantes que podemos encontrar sobre la conquista de América, narrada por gente que participo en estas campañas, encontramos obras como Historia Verdadera de la Conquista de Nueva España de Diaz del Castillo; Historia natural y moral de Indias de José de Acosta o Tratado del Descubrimiento de las Indias y su Conquista de Juan Suarez de Peralta. Esta última es una de las primeras obras en las que se nos presenta la idea de que la persona en descubrir el continente americano no era de origen genovés, como se consideraba que era Colón, sino que era de origen español. En lo que se refiere a expediciones en la búsqueda de El Dorado, una de las más importantes y una que he utilizado en este trabajo, es la escrita por Francisco Vázquez, en la que realiza una crónica de las expediciones encabezadas por Pedro de Ursúa y la administración de Lope de Aguirre3.
Estos son los dos tipos de crónicas más usados para la elaboración sobre del estudio de la ciudad mítica de El Dorado, pero antes de proseguir con la evolución del estado de la cuestión, es necesario mencionar los otros dos tipos de crónicas, que puede que no tengan un papel tan importante como estos dos, pero sigue siendo importante tenerlos en cuenta. Me refiero a las crónicas religiosas, elaboradas mayoritariamente por monjes franciscanos, los cuales son muy críticos con el proceso de colonización americana. No hay tanto detalle en las acciones que se realizan durante las expediciones, sino que se presta más atención al comportamiento de las tropas para llevar a cabo un juicio moral.
Una de las obras más destacadas de este tipo es Historia General de las Cosas de Nueva España de Bernardino de Sahagún, que se intenta convertir en una especie de enciclopedia de la cultura indígena.
Y finalmente el último tipo, son las crónicas escritas por indígenas de la zona. Este tipo de obras puede que no sean tan importantes para dar a entender cómo eran estas campañas de exploración desde dentro, pero sí que nos puede dar una idea de cómo las poblaciones nativas podían ver estas acciones que se realizaban en su territorio. Por eso, por dar el punto de vista de los indígenas, este
1 Gómara, 1552
2 Mártir, 1504
3 Francisco de Vázquez, 1562
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tipo de crónicas tienen un cierto peso a la hora de representar el proceso de colonización del territorio por parte de las tropas españolas. Pero a la hora de entender cómo eran las expediciones en búsqueda de El Dorado, puede que estos testimonios no fueran tan importantes como podían ser para otros aspectos.
A partir de las crónicas, el estudio a cerca de El Dorado va avanzando poco a poco. Las crónicas son durante mucho tiempo la única fuente de información sobre esta ciudad mítica, junto a interpretaciones que se podían hacer de ciertas costumbres indígenas. Pero en ningún momento se llegó a determinar exactamente si existía una ubicación exacta de esta ciudad. Esto no hacía más que alimentar aún más las ansias de encontrar esta civilización que parecía imposible de existir, agrandando de esta forma su leyenda aún más. El punto álgido de la búsqueda de esta legendaria ciudad dorada se encuentra entre los siglos XVI y XVII, coincidiendo con el periodo de mayor esplendor del imperio español, lo que les permitía destinar una mayor cantidad de dinero a expediciones como estas. Estas campañas de exploración son explicadas en las crónicas, pero también encontramos otras fuentes que son muy importantes para el estudio de El Dorado, y que en el momento en el que estos documentos se elaboraron eran los más importantes. Me estoy refiriendo a los mapas. Y es que, a la hora de explorar este nuevo continente, leyendas como la de El Dorado fueron muy importantes, debido a esta ansia por encontrar una ciudad de oro, se realizaron muchas expediciones, lo que facilitaba el trabajo de cartografiar todo el territorio nuevo que se descubría, ya que con cada expedición realizaba, se recogía mucha información, que sumada a la frecuencia de estas hacía que esta información se actualizara con mayor frecuencia. Es por este motivo que encontramos una gran cantidad de mapas que representan la zona de la actual Colombia, la Guayana y las zonas alrededor del canal de Panamá. La cartografía siempre ha sido vista una ciencia complementaria a la historia y este puede ser uno de los ejemplos más claros que podemos encontrar.
Los mapas que se hicieron con la intención de encontrar una ruta hacia El Dorado fueron muchos, y se podría decir que cada mapa que se realizaba era más completo y detallado que el anterior. El hecho de que los asentamientos y ubicaciones que se encuentran a lo largo del rio Amazonas están tan bien señalados y diferenciados los unos del otro es un claro ejemplo de ello, pues se creía que esta ciudad mítica podría estar en los alrededores de este rio. Lo mismo sucede con el rio Orinoco, pues se cree que el Dorado estaría situado entre el rio Amazonas y el rio Orinoco. Por lo tanto, hay que tener en cuenta los diferentes documentos cartográficos que se elaboraron, ya que pueden tener algún tipo de relación con la búsqueda de esta ciudad. Los mapas se empiezan a elaborar tan pronto como cuando se llega a América y se empieza a investigar el territorio. Como he mencionado anteriormente, a medida que los colonizadores se adentran en el continente americano se va dibujando el contorno del
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continente, y a medida que la leyenda de El Dorado va cobrando una mayor relevancia, se empieza a representar la posible ubicación en la que se encontraría la ciudad. La primera representación en un mapa de El Dorado, la realiza el cartógrafo Jodocus Hondius en 1599. En este mapa, Hondius representa que esta ciudad se encontraba justo en la costa del lago Parime, un lago legendario que se encontraría situado en las montañas ubicadas entre el rio Orinoco y el Amazonas. La representación que el cartógrafo flamenco hace de la ciudad no es la más ostentosa, puesto que representa a la ciudad como un enclave muy pequeño. Pero en defensa de Hondius, hay que destacar que a pesar de que esta representación tan reducida de El Dorado parece ser que el mapa no tiene la intención de destacar muchos enclaves, sino que se centra más en los topónimos y en representar la fauna de la zona. A pesar de eso, El Dorado es de los enclaves representados en todo el mapa, el más destacado, puesto que, en comparación al resto, parece que esta ciudad seria las más importante de la zona. Además, justo al lado de la representación de la ciudad, se encuentra una nota que aclara la importancia de El Dorado4.
Con el paso del tiempo se siguen realizando aún más mapas, y con cada mapa que se elabora, el detallismo aumenta y se consigue una representación más fidedigna a la realidad. Es el caso del mapa elaborado en 1625, por Hessel Gerritsz5. Se trata de un mapa muy diferente al realizado por Jodocus Hondius, ya que este no pone tanta relevancia a la fauna como si lo hacia el de 1599. En este caso, por lo que se refiere a la situación de El Dorado también se representa de nuevo junto al legendario lago Parime, pero en esta ocasión, la ciudad estaría situada en la zona más al oeste del lago, en una situación más próxima al rio Orinoco que al Amazonas. El anterior mapa, al no ser tan fidedigno a la realidad, representaba la ciudad en la zona este del lago, estando más próxima a la costa atlántica del continente. Aquí es cuando empieza a haber problemas para determinar la posible ubicación de esta ciudad, pero todos concordaban que esta se encontraría entorno al lago Parime. De esta forma, muchas de las expediciones que se realizaron en búsqueda de El Dorado se centraban en esta zona.
Pero los mapas también nos pueden indicar muchas otras cosas a parte de la ubicación de centros importantes. Los mapas mencionados anteriormente habían sido realizados por cartógrafos flamencos, que estaban bajo el dominio de la Corona de Castilla, y por lo tanto representaban la realidad a través de los ojos de los españoles. Pero la búsqueda de El Dorado no es conducida tan solo por tropas españolas, sino que también llama el interés y la curiosidad de otras naciones, como puede ser el caso de los franceses. En 1656, Nicolas Sansón, uno de los cartógrafos más influyentes de la época dorada de la cartografía francesa (es incluso considerado el padre de esta), realizo un
4 Hondius, 1599: [Mapa]
5 Gerritsz, 1625: [Mapa]
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mapa de la zona de la Guayana6. En este mapa aparece representada por primera vez las fronteras del continente americano. Pero de lo más relevante es enseñar que de nuevo, la ciudad de El Dorado se encuentra en la misma situación que había dicho Hessel Gerritsz. Y, además añade una ruta hasta la que llegar a la ciudad mítica, lo que será de gran utilidad para muchas expediciones que se realizan en el futuro, algunas de las cuales comentare a continuación.
Para concluir con la importancia que ha tenido los mapas en la búsqueda de El Dorado, quiero reflejar la relevancia de El Dorado no se limita a un periodo en concreto que se inicia a partir del siglo XVI, sino que encontramos mapas de finales del siglo XIX e incluso de inicios del siglo XX en los que se nos señala donde estaría la ubicación de El Dorado. La gran mayoría de estos mapas son de mediados del siglo XIX, y en ellos el nombre de topónimos es mucho más elevado que el de los mapas que he mencionado con anterioridad, debido a que se conoce el continente americano en su totalidad, además de que años atrás se ha llevado a cabo el proceso de independencia de las colonias españolas, por lo que algunas ciudades pueden haber crecido y hayan aparecido algunas localidades no representadas anteriormente. Es necesario destacar la ausencia del Lago Parime, algo que no se veía en los otros mapas. Esto se puede deber a que con todas las expediciones realizadas no se llegó a descubrir un lago de tales dimensiones, sino que es probable que se tratara de un conjunto de lagos, muy próximos los unos a los otros. Pero a pesar de esto, El Dorado sigue siendo representado en estos mapas, cuando normalmente estaba situado junto a este lago legendario. Por lo tanto, estos mapas nos indican que a pesar de que este lago haya dejado de ser una leyenda, la idea de que una ciudad dorada existía sigue persistiendo en el imaginario colectivo, y aun se cree en la posibilidad de que esta existiera.
Una vez explicado cómo se realizaron los primeros estudios de esta legendaria ciudad, puedo empezar a analizar cuál es la situación actual en lo referente al estudio de El Dorado. Con el paso del tiempo, el enfoque que se tenía de la leyenda de la ciudad había ido cambiando. Si en el pasado, los estudios de El Dorado se centraron en demostrar la existencia de esta ciudad y en encontrarla (motivados principalmente por la riqueza y el prestigio que este hallazgo conllevaría), ahora el foco de atención es otro muy distinto. Hoy en día, la gran mayoría de gente considera la ciudad de El Dorado como una leyenda antigua, creada por los colonizadores españoles que llegaron a América, a raíz de una serie de interpretaciones erróneas de ciertas costumbres. Este hecho se debe a varios motivos, el primero de los cuales puede ser la influencia de otras ciencias sociales, como puede ser la antropología, la arqueología o la propia geografía, la cual he indicado anteriormente que fue de gran importancia en su momento. Esta influencia de otras ciencias sociales se puede comprobar en el
6 Sansón, 1656: [Mapa]
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hecho de que el foco ya no está en descubrir si existió o donde se localizaba exactamente, sino que simplemente se ha reconocido que nunca hubo una ciudad hecha de oro, y pasan a centrarse en cómo se crea y se desarrolla esta leyenda, y las diferentes consecuencias que puede tener en la sociedad. El ansia de exploración de la historia de la humanidad se ha ido diluyendo poco a poco, y esto se puede ver en la propia leyenda de El Dorado, la cual se ha confirmado prácticamente con una mera leyenda, y ahora no es solo estudiada por la historia, sino que por otras ciencias sociales las mismas que como he mencionado anteriormente han influido en el estudio de esta. Un ejemplo claro puede ser el de la sociología, la cual utiliza esta leyenda y las actuaciones que conllevo la búsqueda de esta para tratar de entender cómo eran las relaciones sociales de los indígenas con los colonizadores e incluso entre ellos mismos. Un ejemplo puede ser el artículo de Julián Tole Martínez7, en el que se analizan las consecuencias que tuvo la llegada de los exploradores extranjeros en lo que se refiere a los derechos de los propios indígenas. Este artículo nos hace ver como los nativos se vieron afectados por toda esta búsqueda de El Dorado, mayoritariamente siendo consecuencias negativas. Otra ciencia social que ha intentado estudiar esta leyenda, es la antropología. En este caso utiliza el mito de El Dorado como herramienta para entender las actitudes del hombre ante algunos misterios. Muchas veces va acompañado de ciertos estudios y análisis históricos de estos mitos, como puede ser el caso de Christian Kupchik8, quien analiza la leyenda de El Dorado en una de sus obras, junto a muchas otras.
Kupchik siempre se ha dedicado al análisis y estudio de ciertos misterios y mitos de la humanidad.
En este caso, en su obra La leyenda de El Dorado y otros mitos del descubrimiento de América Kupchik analiza cómo se desarrollan muchas de estas leyendas, entre ellas El Dorado. Pero si bien es cierto que la leyenda de El Dorado ha dado lugar a trabajos y estudios de otras disciplinas, pero también se siguen realizando estudios que se centran también en el aspecto histórico de esta leyenda.
Un ejemplo de ello es el artículo de Hussein Larreal Soto, El mito de El Dorado: La ciudad perdida y su cacique9 dorado. En este artículo, el autor se centra en un aspecto específico de la leyenda de esta ciudad, y es la teoría de cómo se origina esta leyenda, a través de un ritual que consistía en cubrir de polvo de oro a un miembro de una tribu situada en los altiplanos de lo que sería denominado Nueva Granada, los muiscas. A raíz de la explicación de este origen, el autor intenta también explicar cómo se desarrollan las primeras expediciones en busca de esta tribu y posteriormente de la búsqueda de una ciudad de oro. De esta forma, podemos ver cómo ha evolucionado el estudio de esta leyenda, que a pesar de que se ha aceptado que nunca existió una ciudad de oro, se entiende El Dorado como un punto importante a la hora de estudiar la historia de América y la relación que tenía con la metrópolis.
Es decir, aunque El Dorado sea solo una simple leyenda, siempre será un tema de estudio muy
7 Tole Martínez, 2019: pág. 47-77.
8 Kupchik, 2008: pág. 107-113
9 Larreal Soto, 2009
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importante, ya sea por su relevancia histórica o su utilidad como vehículo para entender otros ámbitos importantes de la sociedad nativa de la zona del Amazonas.
Origen de la leyenda
La conquista de Tenochtitlan y el todo es posible
Antes de entrar a analizar cómo se desarrollaron las diferentes expediciones en búsqueda de la ciudad de oro, es necesario comprender como se da origen a este mito, y como ello ha condicionado a la búsqueda de esta. Hay que comprender que el mito de El Dorado va muy vinculado a la búsqueda de oro y otras riquezas, por lo tanto, veremos que, a la mínima muestra de la existencia de oro, las esperanzas de encontrar esta ciudad crecerán aún más, y es lo que dará origen a este mito. Pero, para entender la leyenda de El Dorado es necesario comprender que no puede haber una idea sin las expediciones realizadas posterior a la llegada de Cristóbal Colón al nuevo continente. Es decir, sin el precedente de esas expediciones que se realizan con el descubrimiento de América, no habría habido un pretexto para la creación de leyendas como la de El Dorado y otras muchas. Es muy necesario comprender cual es el motivo que origina que haya este contexto en el que las posibilidades de que exista una ciudad hecha de oro sean muy elevadas. Y a este hecho, muchos apuntan a las expediciones realizadas en México, y concretamente al descubrimiento y el posterior asedio y conquista de Tenochtitlan, en agosto de 1521. Con la llegada al continente americano, se produce el primero contacto entre navegantes de origen hispano y los nativos americanos, y por lo tanto entran en contacto dos culturas muy diferentes entre sí. Los españoles rápidamente se movilizan militarmente, mientras que los nativos americanos creen que son unos enviados divinos. Especial es el caso de los aztecas, en el cual voy a poner un mayor foco a continuación, y los cuales creían que Cortes era la personificación del dios Quetzalcóatl y volvía después de haber abandonado a los aztecas, tal y como contaba la leyenda. Cortes usó esta leyenda a su favor, para que los inicios de la campaña militar en las tierras de México fueran más austeros, permitiendo al conquistador español conseguir un gran botín. Pero a lo largo de su proceso de conquista, los aztecas se dieron cuenta de las intenciones que tenía Cortes y plantaron cara, haciendo que las tropas españolas se enfrentaran con todo un imperio liderado por Montezuma. Tratando de debilitar a un poderoso imperio, Cortés no solo se enfrenta a ellos de forma militar, sino que también diplomáticamente, ya que el conquistador español decide utilizar uno de los puntos débiles del imperio, y es que muchos grupos que estaban bajo el yugo de Montezuma estaban en contra de sus políticas y acciones. Para sacar provecho de ello, Cortés decide arriesgarse y tratar de ganarse el favor de algunas de estas tribus para conseguir más hombres y cargar
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la balanza de la guerra de su lado, tal y como cuenta Alonso de Santa Cruz en su obra10. Durante tres largos años, Cortes y sus hombres hicieron frente a los guerreros aztecas, consiguiendo victorias, hasta llegar a su capital, Tenochtitlan. La ciudad de Tenochtitlan, situada en la zona de la actual Ciudad de México, era el centro neurálgico del imperio azteca. Cortes decide así realizar un asedio sobre la ciudad, el cual se llevará por delante un número elevado de vidas indígenas, y que concluirá con una masacre de la población azteca y su imperio. Pero eso significaba la victoria de las tropas de Cortés y, por lo tanto, que tenía el control de una de las ciudades más importantes de América, y posiblemente la más impresionante de todo el continente, Tenochtitlan.
La fundación de Tenochtitlan va muy unida a la fundación de México, considerando esta como el origen de esta nación. Como bien he mencionado con anterioridad, esta urbe era el centro neurálgico de todo un imperio. No solo era el centro de administración política, sino que también el centro económico y, aún más importante, religioso. Por lo tanto, es un símbolo muy importante del imperio azteca, lo que hace que su conquista gane una mayor importancia, pero a ello hay que sumarle el valor que tiene el haber conseguido someter a una ciudad como esta. Primero hay que tener en cuenta la posición estratégica de la urbe. Tenochtitlan se encontraba en la cuenca de México, concretamente en el lago de Texcoco, situado en el noroeste del valle, y asentándose en las propias aguas del lago. Esto le permitía tener un control visual de todo el valle, y preparase para cualquier tipo de ataque que llegara, puesto que ningún ejercito estaría preparado para surcar las aguas de un lago con sus tropas. Para poder edificar y habitar una ciudad sobre las aguas, los aztecas construyeron una serie de puentes que conectan las diversas plantas en las que se asientan los edificios que conforman la ciudad, e incluso dedicaban algunas de estas plantas a zonas de cultivo que suministraban a la ciudad de los recursos necesarios para subsistir. Todas estas edificaciones dieron lugar a una planificación urbanística nunca vista anteriormente. Lo más parecido que se había visto en Europa eran los canales venecianos, pero Tenochtitlan superaba esta idea, construyendo edificios de grandes tamaños en estas plantas, y dedicando una parte de este espacio a la agricultura y la ganadería. Si a eso se le suma la gran cantidad de riquezas encontradas dentro de la ciudad, nos encontramos ante uno de los grandes núcleos urbanos del momento. El propio Alonso de Santa Cruz, en la obra referenciada anteriormente, nos muestra un plano de cómo estaba organizada esta ciudad, con una serie de canales que dividen las partes de la ciudad, y los habitantes de esta moviéndose con barcas de un punto a otro. Incluso muestra como este núcleo se conectaba con otras lagunas y distintos núcleos de la zona. Y es por la existencia de esta ciudad, por la cual se originan leyendas de ciudades fantasiosas. Cuando Cortes llega a esta ciudad, se encuentra con una ciudad rica, tanto en bienes como
10 Alonso de Santa Cruz, 1567
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en recursos, y que se asienta sobre una estructura prácticamente inverosímil, y al ver esto, entiende que cualquier cosa es posible en este nuevo mundo, que planificaciones urbanísticas que nunca habrían llegado a imaginar anteriormente existan, o que por ejemplo una ciudad levantada en oro sea posible que se haya edificado. Este es tan solo el primer paso a la creación de la leyenda de El Dorado, puesto que dota de un contexto sobre como una idea como esta se puede originar en el colectivo de la gente.
Conquista y Virreinato del Perú, llegan los rumores
Esta breve explicación no es más que una simple contextualización a lo que nos concibe en este trabajo. Con el descubrimiento y la posterior conquista de Tenochtitlan, se crea una idea de que todo, absolutamente cualquier cosa es posible que suceda en este nuevo mundo. Esta idea rápidamente se traslada en las campañas militares que se llevan a cabo en el sur del continente americano, liderados por Francisco de Pizarro. La campaña militar realizada por Cortés en México nos daba un contexto, un motivo por el cual se puede generar esta idea, pero ahora para entender exactamente como se origina esta imagen de una ciudad dorada, y es aquí donde entra el papel de la conquista del Perú por parte de Francisco de Pizarro. Como he reflejado anteriormente, Cortés lleva a cabo la conquista de México y prácticamente toda Centroamérica, pero llega informaciones procedentes de los nativos de la zona, de la existencia de un país aún más rico situado aún más al sur de Centroamérica, que se trata de Perú. Anteriormente tan solo se habían realizado una serie de incursiones, todas con una intención de exploración más que de conquista y dominio, de entre las cuales destacan las realizadas por Vasco Núñez de Balboa, a inicios del siglo XVI. En esta expedición, motivada por el descubrimiento de Colón, se centró en la zona de Panamá para investigar cómo era esta zona del continente. Seguramente el hecho más destacable de esta exploración sea el descubrimiento del Mar del Sur, que en un futuro pasara a denominarse Océano Pacífico. Pero Núñez de Balboa, después de una serie de conflictos con los gobernantes de Panamá, especialmente tras su rivalidad con Pedro Arias Dávila (en algunas crónicas aparece como Pedrarias), fue ejecutado públicamente el año 1519 en el poblado de Acla, el cual se encontraría situado dentro de la actual Panamá. Esta fue la mayor incursión que se había hecho hacia el sur de lo que se conocía hasta el momento de este nuevo continente hasta Francisco Pizarro.
Es más, el propio Pizarro fue participe del descubrimiento del Pacífico, y fue uno de los que arrestó a Núñez de Balboa para que fuera ejecutado.
De esta forma, entramos ya de lleno en las expediciones que realizara el propio Pizarro. Para realizar este tipo de empresas militares, era necesario la aprobación real, que se dará con las Capitulaciones de Toledo de 1529, firmadas por Isabel de Portugal, quien contaba con la autoridad del rey Carlos I y se encargaba tal ardua tarea a Francisco Pizarro, el cual residía en Panamá como
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una persona con bastante estabilidad económica, lo que le daba una mayor relevancia entre la sociedad del momento. En estas capitulaciones también permitían a Simón de Alcazaba realizar sus campañas hacia el sur, en dirección a la Patagonia. De esta forma, con las Capitulaciones de Toledo, se inicia la conquista del Perú. Cabe tener en cuenta, que esta no es la primera expedición que Pizarro realiza hacia el Perú. Unos años atrás, en 1524, ya había intentado realizar una que termino en fracaso, debido a la hostilidad de los indios y las condiciones en las que esta fue realizada. A pesar de enfrentarse al propio Pedrarias, sigue contando con el apoyo de muchos otros conquistadores, como es el caso de Diego de Almagro. Esto hizo que la opinión de Pedrarias reculase, y siguiera confiando en Pizarro para este trabajo. Así pues, llegamos a la expedición iniciada en 1529. Pizarro partió con los conocidos como los Trece de la Fama, y establecieron su base de operaciones en Panamá, y desde ahí partieron en dos naves, el Santiago y el San Cristóbal, en dirección hacia la costa de Colombia. Las dos embarcaciones siguieron navegando cerca de la costa, hasta llegar a lo que actualmente pertenecería a Perú. En ese momento, la civilización que habitaba la zona no era otra que el Imperio Inca, pero se había ido reduciendo poco a poco, debido a conflictos internos, siendo el más destacado el que se produce entre Atahualpa, el que en ese momento era el soberano del imperio, y su hermano Huáscar. Pizarro al encontrarse ante esta situación, ve una gran oportunidad que puede usar a su favor.
Tiene la intención de utilizar el desconcierto que había en ese momento para tratar de llevar a cabo la conquista del territorio de una manera más fácil. El hecho de que haya una guerra entre las dos principales figuras e inestabilidad en la administración del imperio hace que los nativos norteños vean a Pizarro y sus hombres como la personificación del dios Huiracocha que venía a poner orden en el territorio. Según cuenta la crónica de Pedro Cieza de León11, Huiracocha tenía la figura de un alto varón blanco, y los norteños cuando vieron a Pizarro rápidamente identificaron a este como si se tratara de esta deidad en concreto, ocasionando así un contexto muy similar al que se produjo con Hernán Cortés en México. Y claramente, hizo la situación para Pizarro aún más sencilla. En su proceso de conquista de Perú, Pizarro instauro el cristianismo a medida que se iba adentrando cada vez más en el territorio. Por ello, cuando las tropas españolas consiguieron atrapar al soberano Atahualpa, ordenaron la ejecución de este por la adoración de falsos ídolos. Este motivo fue un pretexto para ejecutar al soberano inca, pero otro punto importante que hay que tener en cuenta es el hecho de que Pizarro había entablado al parecer algún tipo de relación o alianza con Huáscar, el rival de Atahualpa. De esta forma, se aseguraba el control de la zona bajo domino español, pero los conflictos dentro del territorio no terminan. Si antes había conflictos entre los gobernantes incas, ahora los conflictos se desarrollarán entre los propios conquistadores, en concreto entre Diego de Almagro, uno de los colegas de Francisco Pizarro, y los hermanos de este último. Este conflicto entre
11 Pedro Cieza de León, 1553
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dos bandos, almagristas y pizarristas se acabará cobrando la vida de muchos hombres, entre ellos los propios Diego Almagro y Francisco Pizarro. La guerra civil parecía que podría echar por tierra la conquista que habían llevado a cabo ambos hombres años atrás, y para evitar que esto ocurriera, el rey Carlos V decide enviar a Pedro de la Gasca, quien pondrá fin al conflicto. Posteriormente, para tratar de evitar que estos conflictos se siguieran produciendo, en 1542 se produce la creación del Virreinato de Perú por la Real Cédula de Barcelona. Poco después se nombró a Blasco Núñez Vela, Caballero de Ávila, como el primer virrey del Perú. Era el representante del rey en la zona, y tenía poderes gubernativos, legislativos, económicos y también judiciales, es decir, ejercía como el soberano del territorio, pero siempre respondiendo ante el rey. De esta forma, se había conseguido asegurar prácticamente toda la zona norte de Sudamérica, con la desaparición del imperio inca y acabando con la gran mayoría de conflictos internos que había habido hasta el momento, aunque durante los primeros años del virreinato surgirán pequeñas revueltas, nunca fueron un problema tan grave como esta guerra civil que se produjo anteriormente.
Entender cómo se produce la conquista del Perú y la posterior creación del Virreinato es de gran importancia si se quiere entender cómo se origina la idea de El Dorado. La campaña realizada por Pizarro y por la cual se consigue controlar gran parte de este inmenso continente, nos da un espacio, un contexto en el que se va a desarrollar la leyenda de esta ciudad de oro y como se producen las búsquedas. Además, nos da una serie de puntos que son necesarios explicar para entender cómo se crea esta leyenda. El primer punto es que como he mencionado anteriormente, la gran mayoría de los mapas en los que se muestra la ubicación de El Dorado, lo sitúan dentro del territorio que actualmente conforma Colombia, por lo tanto, esta ciudad se encontraría bajo el dominio del Virreinato del Perú, lo que explica por qué un gran nombre de expediciones que se realizaron en busca de esta urbe, fueran encabezadas por exploradores españoles. Después hay que añadirle como se origina la propia leyenda. A continuación, explicare cual es el origen de la leyenda, pero antes es necesario apuntar que, teniendo su origen en esta zona en concreto de la Amazonia, es muy probable que tuviera algún tipo de relación con el imperio inca, y que esta cultura se viera influida por la magnitud y poderío del imperio en algún momento, conllevando así alguna especie de característica o costumbre más propia de los incas que de la tribu. Por este mismo hecho, es necesario explicar el contexto en el que se origina esta leyenda, para tener una idea de cómo esta se pudo ver influida por todo lo que sucedía a su alrededor.
El pueblo Muisca y la ceremonia de El Dorado
Así pues, podemos entrar ya en como aparece la idea de que existía una ciudad de oro perdida en medio del Amazonas. La invasión de México que realizó Cortés, y especialmente el asedio de la
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ciudad de Tenochtitlan, fue el origen del pensamiento de que cualquier cosa, por muy inverosímil que pueda parecer esa idea, en este Nuevo Mundo podía ser real. Por otro lado, la conquista del Perú por parte de Pizarro, y la posterior creación del Virreinato, crean un contexto para que la leyenda de El Dorado aparezca y crezca lo suficiente como para ser uno de los principales motivos por los cuales se seguían realizando más y más expediciones por el Amazonas. Antes de explicar cómo esta idea de El Dorado se origina, es necesario indicar que la leyenda se inicia por las creencias que tenían los exploradores europeos que se adentraban en Sudamérica, no de los indígenas. Es importante tener esto en cuenta, puesto que la creencia de que existe una ciudad hecha de oro se debe a la interpretación errónea de una ceremonia que practicaba la tribu de los Muisca. Los Muisca son una tribu indio- americana, que residía en el altiplano cundiboyacense y muy próximo a la Laguna de Guatavita, se cree que desde el 800 d.C., y que perdura hasta nuestros días, con un tamaño poblacional mucho más reducido que en el momento en el que la leyenda de El Dorado nace. Se trataba de una tribu, cuya organización política era un cacicazgo, donde el cacique era referido como Zipa. En lo que se refiere a religión, parece que se trata de una mitología bastante compleja de la que destaca Bachué, la Madre Abuela, quien fue la que creo el mundo, según dice el mito. También tiene algunos personajes míticos, como los caciques Sogamoso y Ramiriquí, quienes fueron los responsables de la creación de los seres humanos. Es importante destacar que tienen una serie de ubicaciones sagradas, situadas alrededor de donde estaban establecidos. La gran mayoría de estas localidades sagradas son lagunas, puesto que consideraban este accidente geográfico como un lugar sagrado, pero algunas destacan más que otras, como es el caso de la Laguna de Iguaque, de donde salió Bachué con un infante en los brazos, o la Laguna de Tota. Pero por encima de todas ellas, posiblemente la laguna más importante era la Laguna de Guatavita, donde se realizaba una de las ceremonias más importantes para esta tribu, la ceremonia de El Dorado. Esta ceremonia era uno de los actos más importantes de la cultura muisca, puesto que se llevaba a cabo cuando se tenía que elegir un nuevo cacique, normalmente familiar más joven y próximo al cacique que había fallecido recientemente. El elegido sucesor tenía que realizar una serie de actos, para después concluir su nombramiento como nuevo cacique, remando con una canoa a través de la Laguna de Guatavita, motivo por el cual esta laguna era la más importante de entre todo el resto de las lagunas. Según cuenta Juan Rodríguez Freyle en su crónica12, redactada en 1636, el nuevo jefe se presentaba desnudo en la orilla de la laguna, cubierto en polvo de oro, y con cuatro sacerdotes a su alrededor ataviados con vestimentas especiales y complementos elaborados con materiales preciosos hechos de oro y decorados con joyas preciosas. Posteriormente se subían a una gran balsa, con muchas decoraciones doradas y cuatro braseros con incienso, para a continuación, el nuevo Zipa realizar una ofrenda a los dioses, arrojando al lago varios objetos de oro y joyas preciosas.
12 Rodríguez Freyle, 1636: pág. 6-9
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Durante esta ceremonia, los súbditos se situaban alrededor de la laguna, y realizaban ofrendas también, arrojando al agua objetos similares a los que el cacique ofrecía a los dioses. De esta forma, aceptaban al nuevo Zipa y lo reconocían como nuevo líder de la tribu, jurándole fidelidad. El hecho de que se usara tanta orfebrería dorada es la razón por la que se cree que este sería el origen de El Dorado, pero hubo ciertas dudas sobre la veracidad de este ritual, debido al hecho de que se arrojara tantos materiales y joyas preciosas al agua, perdiéndolas para siempre. Por ello, se llevó a cabo una tarea de drenaje de la laguna ya en el siglo XVI, y cuando se encontraron restos arqueológicos como piezas de fino oro junto a restos de cerámicas e incluso esmeraldas, se confirmó que el rito era verídico.
La pregunta ahora debería ser, porque esta tribu fabricaba tanta orfebrería dorada, tan solo para ser arrogada al mar en rituales como este. Hay que entender que la orfebrería para los muiscas iba muy ligada al culto. Esta tribu no entendía el oro como una fuente de riqueza, sino que veían este material como una fuente para fabricar ofrendas que puedan agradar a los dioses. Es decir, el oro iba unido a la religión, tal y como muestra el hecho de que la gran mayoría de piezas doradas encontradas estén elaboradas con este metal. La vinculación entre la orfebrería y la religión se puede deber a varios motivos que a lo mejor no podemos llegar a conocer nunca, pero uno de ellos se puede deber a que los centros en los que se practicaba la orfebrería se encontraban ubicados muy cerca de los principales santuarios, tal y como apunta Clemencia Plazas en un artículo en el que trata esta temática13. Es muy probable que hubiera algún tipo de relación entre los propios sacerdotes y los orfebres, que estos trabajaran conjuntamente, y probablemente por esto Diego Hidalgo de Monte Mayor, un visitador español, mandara en 1577 la destrucción de los santuarios de la zona, con el objetivo de así terminar con la adoración a ídolos falsos que se realizaba mediante estos ídolos. Según apunta Clemencia Plazas, este visitador habría inspeccionado y destruido alrededor de 250 santuario. La arqueóloga también apunta a un hecho muy importante, y es que muchas de estas piezas que se han encontrado y conservado eran piezas hechas con tumbaga, una aleación de oro con una mayor proporción de cobre en ella. Esto podría indicar que el oro no vendría de esta zona, sino que lo adquieren de otros poblados mediante el intercambio con estos, y que por lo tanto el Dorado no se encontraría en esta ubicación, tal y como demostraron las expediciones que se realizaron posteriormente. Es posible que este oro proviniera de los Tayronas, otra tribu que se asentaba en esta zona y eran muy similares a los muiscas, como muestra el hecho de que la lengua de ambos grupos provenga de una misma familia lingüística. Pero en lo que se refiere a orfebrería eran dos mundos muy distintos. La orfebrería de los Tayronas, tenían una función más emblemática, no solo servía para ofrendas, sino que también se utilizaba como distintivo entre los diversos grupos que conformaban su sociedad. Por otro lado, la
13 Plazas Uscátegui, 1987: pág. 151-154
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orfebrería de los muiscas era mucho más tosca, y de un número limitado debido al uso rogativo que estas tenían. Por lo tanto, se podría decir que El Dorado era una ceremonia que realizaban los muiscas, pero si existiera una ciudad hecha de oro, esta probablemente hubiera sido levantada por los Tayronas.
Pero no me puedo olvidar de un punto muy importante de la leyenda de El Dorado, y es como esto se convierte en leyenda. Es decir, como a raíz de un ritual en el que se ofrecía oro a los dioses y una persona se embadurnaba en polvo dorado, dio lugar a la idea de que existía una ciudad hecha de oro. Según indican algunos estudios, el nacimiento de esta leyenda se dio con la expedición de Gonzalo Jiménez de Quesada, un conquistador de origen andaluz, que en 1537 se adentró en la selva amazónica junto a un ejército de 800 hombres, con la intención de encontrar una ruta hacia el Perú y terminaron entrando en territorio muisca por accidente. Hasta el momento, el interior del Perú era una zona inexplorada, se desconocía gran parte de este nuevo territorio, y se le encomendó a Jiménez de Quesada la ardua tarea de adentrase y encontrar una vía que conectara el Atlántico con el Perú. Para ello, el conquistador español decidió invadir el territorio, llegando a tomar el altiplano cundiboyacense, donde se encontraban los muiscas. A pesar de no haber encontrado esa ruta que conectara con Perú, lo que Jiménez de Quesada y sus hombres encontraron en esta expedición, les sorprendió aún más que si hubieran conseguido su objetivo. Al llegar a esta zona, se encontraron con un pueblo que arrojaban al lago y enterraban a sus difuntos junto a importantes piezas de oro. Este hecho fue el que sorprendió a los españoles, puesto que consideraban estas piezas doradas como una fuente de riquezas y no como un elemento que se pudiera dedicar al culto como ofrendas a los dioses.
Debido a que los muiscas podían permitirse desprender de estas piezas hechas de oro, los conquistadores españoles creían que se debía al hecho de que en la zona había una abundancia de oro, lo que termino derivando en la idea de que en esa zona podía existir una ciudad levantada con oro.
La idea de que pudiera existir esta ciudad se complementa con algunas creencias que anteriormente se habían formulado otros exploradores, como son el caso de Sebastián Caboto, quien remontando el Rio de Plata había escuchado rumores de que existía una ciudad cuyos suelos eran de oro. A esto se le suma el oro que encontró Pedro de Heredia, entre las poblaciones de la zona. Tras esto, Jiménez se movilizó rápidamente para tratar de conseguir el permiso con el que lanzarse a la búsqueda de esta ciudad, y lo termino consiguiendo. En 1568, a la edad de 60 años Quesada se volvió a lanzar a la búsqueda de esta ciudad, con el pretexto de intentar conquistar Los Llanos y llegar a los andes colombianos. Partió con una patrulla de 400 hombres, casi 1500 nativos y 1100 caballos. Pero esta expedición terminaría fracasando, y cuatro años más tarde, Quesada regresaba a Santa Fe, con un gran número muy reducido de la patrulla con la que partió, prácticamente siendo unas pocas decenas de unidades. Esta termino siendo el final de la carrera de Quesada como explorador, quien se acabó
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retirando, y esta expedición termino siendo una de las campañas de exploración más caras de las que se realizaron.
Así pues, de esta forma es como se cree que se habría creado la leyenda de la ciudad de El Dorado. Según cuentan varios expertos en esta temática, el origen se encontraría en la ceremonia de los Muiscas en la cual se cubría al nuevo cacique de la tribu en polvo dorado, y los súbditos le juraban fidelidad arrojando piezas de oro al Lago Guatavita. Los conquistadores españoles al conocer esta práctica ritual que realizaban los nativos, y con los restos de piezas de este metal que habían encontrado entre diversas tribus de la zona, creyeron que en este territorio abundaba el oro. Y a esta creencia se le sumo los rumores de que existía una ciudad tan rica que el pavimento de las calles estaba hecho de oro, dando lugar a que se iniciara la creencia de que existía la ciudad perdida de El Dorado. Como se puede ver a lo largo de este apartado, no hay ninguna prueba verídica de que exista una ciudad como esta, edificada con el metal áureo, hubiera existido en ningún momento de la historia, sino que se trata de una leyenda. Y es que tiene todos los ingredientes para ser una leyenda como tal, puesto que los fundamentos de esta no se basan en hechos científicos y demostrables, sino que son información transmitida de forma oral y que llega a oídos de los conquistadores españoles.
Estos no tenían gran información sobre el territorio previamente, pero sabían que entre la población del territorio se fabricaban muchas piezas de oro, ya que habían encontrado estas enterradas en las tumbas de los muertos o incluso dentro de la laguna, lo que es dio a creer que había una gran riqueza en esta zona. Al juntar todo esto es como se origina esta leyenda de la existencia de esta ciudad mítica.
También se le puede achacar la creación de este mito al choque cultural, ya que es prácticamente el contacto entre dos mundos casi opuestos y con concepciones distintas. Como he mencionado anteriormente cuando he introducido la tribu de los Muisca, he mencionado el hecho de que para ellos el oro no es una señal de riqueza, sino que va ligado a sus creencias, a sus dioses, para ellos es un material religioso y sagrado. Es por eso por lo que no tenían problemas en usarlo como ofrendas o enterrarlo junto a sus difuntos. Y esto es lo que trastoco a los exploradores españoles, ya que la concepción que estos tenían del oro era de riqueza, de señal de prestigio, y el hecho de ver que los nativos se permitían desperdiciar de ese oro, como si no tuviera importancia, fue lo que dio origen a esta creencia. Y con la intención de tratar de descubrir esta ciudad perdida, con tanta riqueza, superior a la de cualquier nación del mundo, muchos hombres se lanzaron en su búsqueda, fracasando estrepitosamente. Una de las primeras es la realizada por Gonzalo Jiménez de Quesada, quien termino marchando en busca de esta mítica urbe con un gran nombre de unidades para terminar regresando con unas pocas decenas, pero la realidad es que esta expedición es una de muchas que se produjeron a lo largo de los siglos, hasta prácticamente el siglo XIX.
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Expediciones en busca de la ciudad de oro
Si bien hoy en día esta aceptado que la ciudad perdida de El Dorado no es más que una leyenda, no ha sido así hasta prácticamente mediados del siglo XX, cuando en algunos mapas de principios de siglo se seguía indicando la ubicación de esta ciudad. Desde el siglo XVI, que es cuando se empieza a tener conciencia de la existencia de una ciudad perdida hecha de oro, y durante los siglos siguientes, fueron muchos los hombres que se lanzaron a la aventura en busca de El Dorado, todos y cada uno de ellos fracasando. Estas campañas, todo y estar potenciadas por la Corona, se realizaban con el objetivo de sacar un redito económico, puesto que creían que si encontraban esta legendaria ciudad conseguirían una fama y una riqueza individual nunca vista anteriormente. Para que la Corona aceptara estas proposiciones, debía tener algún tipo de motivación, y no había ninguna más grande que el hecho de tener bajo su control una ciudad construida en oro, y por lo tanto tener acceso a una fuente casi infinita de recursos como el oro, aumentando las arcas del estado y permitiéndoles financiar cualquier campaña que tendrían pensada realizar. Por eso, se realizaron tantas expediciones con el objetivo de llegar hasta El Dorado, puesto que había una motivación estatal, con el objetivo de conseguir una gran cantidad de oro inimaginable, pero también un objetivo individual, personal de la persona que encabezaba la expedición, buscando fama y riqueza para uno mismo. Anteriormente, he mencionado una de las primeras expediciones, y que derivo en uno de los fracasos más sonoros en la búsqueda de esta ciudad legendaria, la realizada por Jiménez de Quesada en 1568, pero no es ni mucho menos la única que hubo, ni tampoco la única que supuso un gran fracaso. A continuación, comentare algunas de las expediciones más importantes que hubo, pero antes de ello, me gustaría mencionar y explicar muy brevemente otras de las expediciones que se realizaron. La primera que me gustaría tener en cuenta es la que realizo el hermano del propio Gonzalo Jiménez de Quesada, Hernán Pérez de Quesada. Esta expedición se realizó en 1540, y siguió un trayecto muy similar al que realizaría su hermano en el futuro, pero con muchas menos unidades de las que utilizó Gonzalo en su propia expedición. Pero al igual que la de su hermano, Hernán termino fracasando, hasta el punto de que termino sacrificando sus caballos para alimentar a los hombres que le acompañaron en esta expedición. Al volver, los hombres de Hernán Pérez de Quesada se encontraron con las tropas de otro conquistador que partió en búsqueda de El Dorado, Sebastián de Belalcázar. Si bien es cierto que el objetivo de la expedición de Belalcázar no era tanto encontrar la ciudad de El Dorado, sino que simplemente intentaba expandir el territorio conquistado, hasta el punto de que llego a tomar Quito.
Pero durante su campaña, Belalcázar decidió cruzar el Rio Cauca, situado en el Macizo Colombiano, en búsqueda de El Dorado. Durante este desvió que realizó en la búsqueda de la ciudad de oro, se fundaron una serie de núcleos, como Santiago de Cali, Guayaquil o Popayán, pero nunca encontró nada que confirmara que esta ciudad existiera. Es más, es probable que se refiriera El Dorado como
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un indio cubierto en oro, lo que muestra que conocía la existencia del ritual muisca. Estas son solo algunas de las expediciones que se realizaron durante los primeros años en los que esta leyenda se fue haciendo más y más popular, pero estas apenas se pueden comparar a las expediciones que se realizaron posteriormente y que a continuación voy a tratar de explicar.
Francisco de Orellana y el descubrimiento del Amazonas
Una de las expediciones más famosas que se llevaron a cabo con el objetivo de encontrar El Dorado, fue la que realizo Francisco de Orellana. Orellana nació en Trujillo, y tenía una relación con los hermanos Pizarro, pues eran primos. A muy temprana edad, con 16 años, se embarcó hacia el Nuevo Mundo. Ya en el nuevo continente, formó parte de las tropas de Francisco Pizarro. Es más, Orellana fue participe del conflicto entre Almagristas y Pizarristas, siendo uno de los que detuvo a Pizarro para su posterior ejecución. Es aquí, durante su estancia con las tropas de Pizarro, cuando nace la obsesión que este tendría por El Dorado. Tras estos hechos narrados anteriormente, a Orellana le fue encargado por Pizarro la empresa de liderar una expedición en dirección hacia el este, en busca del País de la Canela. Orellana partió, en 1540, junto a Francisco Pizarro. Esta empresa estaba motivada por la intención de conseguir el mayor número de riquezas y materiales posibles. Uno de ellos era la canela, un producto el cual movía grandes cantidades de dinero. Por lo tanto, había mucho interés por encontrar esta región en la que se producía tanta canela y de tanta calidad. A esto hay que sumarle el hecho de que también era una región en la que aparentemente abundaba mucho oro, y es aquí cuando se inicia la obsesión de Orellana por El Dorado. Sigue su empresa junto a Pizarro, y Cieza de León14 la describe como una hazaña muy complicada, pues era muy difícil moverse por estas tierras amazónicas con tantas unidades y toda ellas equipadas con sus armamentos, sin los víveres suficientes para subsistir. Además, cuando intentaban conseguir información sobre la ubicación de El Dorado, estos solo respondían mediante la tortura y siempre diciendo que estaba más al este. Es en este momento cuando se produce el descubrimiento del rio Amazonas, y las tropas de Orellana y Pizarro, creyendo que podrían llegar tanto el País de la Canela como a El Dorado siguiendo el rio, deciden navegarlo. Es aquí donde Orellana y Pizarro se separan, y también donde se inicia sus conflictos. Pizarro iba a navegar rio abajo, mientras Orellana se dedicaría a buscar comida. Pero Francisco Orellana tenía otros planes en mente, y en lugar de buscar víveres con los que alimentar a sus tropas, emprendió una expedición por su propia cuenta. Esto agravo en la relación que tenían ambos conquistadores, pero ahora Orellana era libre, ya no debía responder ante Pizarro, y es aquí donde se inicia la gran aventura en busca de El Dorado. En esta expedición paralela a la que había realizado con Pizarro, quien ya había confirmado la deserción de Orellana, las tropas españolas
14 Pedro Cieza de León, 1553
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encontraron varios materiales fabricados con metales preciosos, como pueden ser piezas de oro y plata. Creyendo que estaba ante una prueba importante de que en esa región había grandes riquezas, y posiblemente esa ciudad de oro, así que decidió adentrarse más adentro de la selva, pero no encontró nada, fracasando en esta expedición. Pero a pesar de ello, no se puede decir que fuera una expedición fallida, puesto que supuso el descubrimiento del rio Amazonas. El nombre se debe a que a navegar rio abajo, los hombres de Orellana fueron atacados por un grupo de nativas guerreras, las cuales creían que se trataban de las míticas amazonas. De ese episodio, viene el nombre que se le otorgó al rio.
Algunos creían que Orellana murió en su enfrentamiento contra las Amazonas, pero en realidad tanto el conquistador como sus hombres consiguieron escapar, y llegaron a España, donde el conquistador fue juzgado por desertar de su deber durante la expedición de Pizarro. Finalmente, Orellana fue absuelto por el hecho de haber descubierto el país de las Amazonas. Así pues, todo estaba listo para que Francisco de Orellana encabezara otra expedición, esta vez en busca de El Dorado, pero terminó falleciendo en 1546 en la desembocadura del Amazonas, a los 35 años debido a la fiebre que sufrió.
De esta forma, falleció una de las principales figuras que dieron su vida en búsqueda de la riqueza de El Dorado. Orellana buscaba tanto las riquezas, que llegó hasta el punto de desobedecer las órdenes directas dadas por un superior como era Pizarro en esa expedición. Pero lo cierto es que no se debería considerar esta expedición como un fracaso total. Si bien es cierto que no consiguió ninguno de sus objetivos iniciales, que eran llegar al País de la Canela o encontrar El Dorado, pero sí que consiguió un descubrimiento importante, nada más ni nada menos que descubrir la existencia del rio Amazonas. El descubrimiento del Amazonas es un hallazgo muy importante, puesto que encontraba una conexión directa del Océano Atlántico con el interior del continente, llegando prácticamente hasta el centro de este. Es por este hecho que no se puede considerar que Orellana fracasó del todo, puesto que sin la expedición que él y Pizarro realizaron, no se habría conseguido descubrir este inmenso rio navegable, y probablemente las expediciones que se habrían realizado en el futuro habrían sido muy distintas de no ser por este hallazgo.
Lope de Aguirre y la expedición de los marañones
Orellana es uno de los grandes nombres que se asocian a la búsqueda de El Dorado, pero no es el único que surge cuando se habla de esta ciudad legendaria. Otros nombres también muy recordados, puede que incluso más que el de Orellana, son los de Lope de Aguirre y Pedro de Usua, y la conocida como expedición de los marañones. Es una de las partidas en busca de El Dorado más sonadas, puesto que la figura de Lope de Aguirre fue muy controvertida en su momento, hasta el punto de que Simón Bolívar lo considera como una de las primeras personas que encabezó un movimiento por la independencia de una región americana. Además, a diferencia de la expedición
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que lidero Orellana, esta si tenía el objetivo de encontrar la ciudad de El Dorado y conseguir el mayor número posible de riquezas. Esta expedición está muy bien explicada en la crónica escrita por Francisco Vázquez, donde nos cuenta como era la vida de las tropas que marchaban en estas campañas de exploración15. La campaña tuvo su inicio en 1560, pero hay que decir que aparte de verse motivada por la búsqueda de El Dorado, hay otra razón por la cual se decide iniciar esta empresa, y es que en ese momento la situación en Perú no era la más estable. Había muchos conflictos entre las tropas que se encontraban en el país. Francisco Vázquez en su crónica comenta un episodio protagonizado por un soldado llamado Don Juan Vargas que sucede antes del inicio, corroborando esta teoría. Ante el temor de que la situación se le pueda escapar de las manos y los militares tengan más control que el propio virrey, el Virrey del Perú en ese momento, el Marqués de Cañete, decide organizar una expedición en búsqueda de El Dorado para tratar de mantenerlos alejados y ocupados. El virrey decidió encargar dicha empresa a una persona muy cercana a él Pedro de Ursúa, y junto a él marcharían varios expedicionarios entre los que se encontraba Lope de Aguirre. De esta forma se pone en marcha la expedición que tendría su inicio en el año 1560. Ya desde un primer momento la empresa tuvo varias dificultades. El propio Vázquez cuenta que, al inicio, uno de los bergantines con los que tenían planeado surcar el rio Marañón16, razón por la que se conoce como la expedición de los marañones, se hundió atrasando así la empresa. Finalmente consiguen poner en marcha, y según la biografía de Lope de Aguirre escrita por Blas Matamoro, Pedro de Ursúa no tenía ningún tipo de esperanza en que esta expedición tuviera algún tipo de éxito17. Además, parece ser que Ursúa no ejercía su autoridad como líder de esta empresa, puesto que se pasaba la gran parte del tiempo junto a una mujer llamada Doña Inés, su amante. A esto hay que sumarle el hecho de que a penas ejercía su deber el mismo. Según cuenta Matamoro, parecía que doña Inés era la que mandaba, lo que solo hacía que el descontento de las tropas de la expedición aumentase más y más, y el peligro de que se originara una sublevación fuera cada vez más real. Y también estaba el descontento de los propios nativos. Uno de estos grupos con los que interactúa la expedición eran los omaguas, los cuales llevaban grandes piezas de oro en sus vestimentas. Esto hace creer a los miembros de la expedición que el Imperio Omagua es la encarnación de El Dorado. La expedición sigue avanzando a través del rio Marañón, y siguen interactuando con más pueblos, algunos de los cuales les dan cobijo. Pero la tensión sigue creciendo entre los integrantes de la expedición, y poco a poco va creciendo un rumor de que se producirá un motín contra Ursúa. Llega un momento en el que Alonso de Montoya se rebela contra Ursúa, pidiendo volver al Perú, ya que veía que esta expedición iba a fracasar, en una muestra más de la disconformidad que había entre las tropas. Pero este motín a la larga termina fracasando, y
15 Francisco de Vázquez, 1562: pág. 47-60
16 Nombre con el que se conocía el rio Amazonas
17 Matamoro, 1986: