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Efectos de una vuelta a la calma activa en la fatiga y su repercusión en el rendimiento en deportistas de diferentes modalidades y niveles

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TRABAJO DE FIN DE GRADO

EFECTOS DE UNA VUELTA A LA CALMA ACTIVA EN LA FATIGA Y SU REPERCUSIÓN EN EL

RENDIMIENTO EN DEPORTISTAS DE DIFERENTES MODALIDADES Y NIVELES

Tania Romero Sayabera

Grado de Fisioterapia

Facultad de Enfermería y Fisioterapia

Año Académico 2020-21

(2)

EFECTOS DE UNA VUELTA A LA CALMA ACTIVA EN LA FATIGA Y SU REPERCUSIÓN EN EL

RENDIMIENTO EN DEPORTISTAS DE

DIFERENTES MODALIDADES Y NIVELES

Tania Romero Sayabera

Trabajo de Fin de Grado

Facultad de Enfermería y Fisioterapia Universidad de las Illes Balears

Año Académico 2020-21

Palabras clave del trabajo:

Recuperación activa, fatiga muscular, deportista, rendimiento.

Nombre Tutor/Tutora del Trabajo Natalia Romero Franco

Se autoriza la Universidad a incluir este trabajo en el Repositorio Institucional para su consulta en acceso abierto y difusión en línea, con fines exclusivamente académicos y de investigación

Autor Tutor

No No

(3)

ÍNDICE

RESUMEN 6

1. INTRODUCCIÓN 8

2. METODOLOGÍA 10

Fuentes de información 10

Límites 10

Criterios de elegibilidad 10

Calidad metodológica 11

3. RESULTADOS 12

Fuentes de información y calidad metodológica 12

Características generales de la muestra 13

Intervención 16

Variables del estudio 18

4. DISCUSIÓN 22

5. CONCLUSIÓN 28

BIBLIOGRAFÍA 29

ANEXOS 32

(4)

ÍNDICE DE ABREVIATURAS AAR:

AF:

ALR:

AR:

AT:

AV C:

CK CMJ CONT:

CWI:

d:

ECA:

EEII:

EMG:

EMT:

FC:

GH:

GR:

H:

La- LH:

M:

MAS:

MP:

MVC:

NA:

NM:

RPE:

PMS:

PR:

s:

Recuperación activa de brazos.

Actividad física.

Recuperación activa de piernas.

Vuelta a la calma activa (active recovery).

Umbral anaeróbico.

Activación voluntaria.

Cortisol.

Creatina quinasa.

Rendimiento de salto contramovimiento.

Control.

Inmersiones en agua fría.

Días.

Ensayo clínico aleatorizado.

Extremidades inferiores.

Electromiograma.

Estimulación magnética transcraneal.

Frecuencia cardíaca.

Hormona crecimiento.

Recuperación con hielo.

Hombres.

Lactato.

Hormona luteinizante.

Mujeres.

Masaje.

Potencia media.

Contracciones voluntarias máximas.

No aplicable.

Neuromuscular.

Esfuerzo percibido.

Dolor muscular percibido.

Recuperación pasiva.

Semana.

(5)

SI:

SJT:

SRSS:

SS:

SST:

T:

TQR:

VO2 VT Vcrit.

Prueba de salto cuclillas.

Pruebas de salto Sargen.

Escala breve de estrés y recuperación.

Estiramiento estático.

Sesión de entrenamiento específico del deporte.

Testosterona.

Escala de recuperación de calidad total.

Consumo de oxígeno.

Umbral ventilatorio.

Velocidad crítica.

(6)

RESUMEN

Contexto: Actualmente existe una gran variedad de métodos para propiciar una recuperación óptima del deportista, entre ellas la AR (vuelta a la calma activa) la cual puede proporcionar ventajas en aspectos importantes que repercutirán en la actividad física realizada.

Objetivo: Establecer los beneficios obtenidos en la fatiga y el rendimiento deportivo tras la realización de una AR. Además, determinar las características que podrían definir una correcta AR y observar si existen diferencias entre los resultados objetivos y subjetivos de los deportistas en su rendimiento y nivel de fatiga.

Metodología: Se realizó una búsqueda sistemática en las siguientes bases de datos:

Pubmed, SportDiscus, ScienceDirect, Cochrane, IBECS y BVS, donde se estableció un límite de 5 a 10 años y se excluyeron aquellos estudios que no realizaran una AR de al menos 10 minutos y con una muestra con patología de base.

Resultados: 17 estudios cumplieron los criterios de inclusión. Todos los estudios al menos incorporan dos o más tipos de vuelta a la calma, entre ellas una vuelta a la calma activa de al menos 10 minutos. Para la medición de la fatiga se realizaron analíticas sanguíneas, RPE (esfuerzo percibido), SRSS (escala de estrés y recuperación), CMJ (salto contramovimiento) y potencia muscular. Y para la valoración del rendimiento se realizó CMJ, tiempo de sprint y pruebas de agilidad.

Conclusión: Una AR no asegura una disminución de los niveles de fatiga, sobretodo subjetivamente. Aunque se han observado mejoras en el rendimiento de CMJ, siendo poco concluyentes durante el sprint y la agilidad.

Palabras clave: recuperación activa, fatiga muscular, deportista, rendimiento.

ABSTRACT

Context:Nowadays there are many methods to promote optimal recovery of the athlete, among them AR (active recovery), which can provide advantages in important aspects that will have an impact on the physical activity performed.

Purpose: To establish the benefits obtained in fatigue and sports performance after performing a RA. In addition, to determine the characteristics that could define a correct RA and to observe if there are differences between the objective and subjective results of the athletes in their performance and level of fatigue.

(7)

Methods: A systematic search was conducted in the following databases: Pubmed, SportDiscus, ScienceDirect, Cochrane, IBECS and BVS, where a cut-off of 5 to 10 years was established and studies that did not perform an AR of at least 10 minutes and with a sample of patients with underlying pathology were excluded.

Results: 17 studies met the inclusion criteria. All studies incorporated at least two or more types of cool-down, including an active cool-down of at least 10 minutes. To measure fatigue, blood tests, RPE (perceived exertion), SRSS (stress and recovery scale), CMJ (countermovement jump) and muscle power were performed. For performance assessment, CMJ, sprint time and agility tests were performed.

Conclusions: An AR does not ensure a decrease in fatigue levels, especially subjectively. Although improvements in CMJ performance have been observed, they are inconclusive during sprinting and agility.

Keywords:active recovery, muscle fatigue, sport, performance.

(8)

1. INTRODUCCIÓN

En la actualidad, el deporte y el ejercicio físico está muy presente en la sociedad, ya que la población cada vez es más consciente de los beneficios, tanto a nivel físico como psíquico, generados por su práctica. No obstante, una sesión completa de entrenamiento y competición debe constar de tres fases: calentamiento, entrenamiento específico al deporte realizado y una vuelta a la calma o enfriamiento. Muchas veces no se le da la importancia que tiene a este último, sobretodo en el grupo de deportistas amateur. Pero, una adecuada vuelta a la calma puede ser de mucha utilidad, ocasionando ciertas diferencias en el rendimiento del deportista. Actualmente, existe una gran variedad de estrategias de recuperación post ejercicio, que tienen el objetivo de optimizar las condiciones físicas y psíquicas de los deportistas en un menor periodo de tiempo (1), volviendo a los valores metabólicos y neuromusculares que se tenían en reposo, con el fin de regresar a los entrenamientos en las mejores condiciones, sin que repercutan los efectos generados por las prácticas anteriores. Entre los diferentes métodos, se encuentra la vuelta a la calma activa, que consiste en realizar ejercicios de moderada a baja intensidad, dentro de la hora siguiente a la realización de un ejercicio de alta intensidad.

Todavía no existe consenso en los beneficios que genera una recuperación activa, pero uno de los principales objetivos de su realización es la disminución del índice de fatiga muscular, entendiéndose como una pérdida de fuerza reversible generada por un ejercicio de alta intensidad y que puede llegar a durar días. Si se realiza un entrenamiento en excesiva fatiga esto puede no generar las adaptaciones pertinentes al deporte que se practica, traduciéndose en un estancamiento o incluso empeoramiento en el rendimiento deportivo. Por tanto, lo que se busca es reducir al máximo posible la presencia de la fatiga en el deportista (2, 3), para lograr una breve recuperación hasta los niveles óptimos y que no repercuta en los resultados deportivos. Además, se han visto afectados los mecanismos periféricos (tejido musculoesquelético) y/o centrales (regiones corticales y subcorticales) de la fatiga, viéndose alterados por el ejercicio físico, generando una mayor probabilidad de padecer una fatiga crónica (4, 3). Por lo tanto, reducirla será un punto importante en el rendimiento del deportista, ya que la persistencia de la fatiga puede ocasionar una reducción de la propiocepción

(9)

neuromuscular, generando una mayor probabilidad de padecer una lesión, debido a la pérdida de la percepción propioceptiva del deportista (5).

Por este motivo, en esta revisión de la literatura científica se centra en la eficiencia de una vuelta a la calma activa, sobretodo aspectos relacionados con la fatiga neuromuscular y la percepción subjetiva de los deportistas en cuanto a su rendimiento.

Además, se tendrán en cuenta ciertos marcadores que se valoran en los diferentes estudios científicos como el lactato en sangre (La-) y la creatina quinasa (CK) (6, 7, 8, 9, 10, 11) así como la validez de los resultados obtenidos, en relación al rendimiento.

Otros aspectos que se valorarán, son los beneficios de un enfriamiento activo, en los diferentes estudios, valorando las características tanto del deporte realizado como de la vuelta a la calma activa, y el nivel del deportista.

Por tanto, el objetivo principal de esta revisión es establecer los beneficios obtenidos en la fatiga y el rendimiento deportivo tras la realización de una vuelta a la calma activa.

Además de determinar las características que podrían definir una correcta vuelta a la calma activa y observar si existen diferencias entre los resultados objetivos y subjetivos de los deportistas en su rendimiento y nivel de fatiga.

(10)

2. METODOLOGÍA Fuentes de información

Esta revisión de la literatura ha sido realizada sobre la eficacia de realizar una vuelta a la calma activa bien planificada en deportistas de diferentes modalidades respecto al nivel de fatiga y su rendimiento deportivo en las siguientes bases de datos y metabuscadores:

Pubmed, SportDiscus, ScienceDirect, Cochrane, IBECS y BVS. La búsqueda se realizó hasta el 27 de marzo de 2021 y las palabras clave que se utilizaron fueroncool-down, active cool-down, low-intensity, active recovery, sport performance, muscular fatigue, fatigue exercise, fatiguing exercise, recover, recovery, physiological, injury, injuries, long-term adaptive response, athlete y los descriptores muscle fatigue, physiology, adaptation, sportsy los operadores booleanos AND y OR. (anexo 1, 2 y 3).

Límites

Los límites establecidos para la búsqueda fueron:

Idioma: Español, Inglés, Portugues y Gallego.

Tipo de estudio: Estudios experimentales tanto aleatorizados como no aleatorizados (ensayos clínicos).

Año de publicación: de 5 a 10 años.

Criterios de elegibilidad Criterios de inclusión:

Estudios que analizaran una vuelta a la calma activa comparándolo con otras estrategias de recuperación.

Estudios que incluyeran una muestra de deportistas de cualquier deporte y nivel.

Estudios que incluyeran datos para valorar el rendimiento y/o nivel de fatiga de los deportistas.

Criterios de exclusión:

Estudios que incluyeran una muestra con patologías de base.

Estudios que consideran una adecuada vuelta a la calma activa en un tiempo menor de 10 minutos. Ya que en anteriores revisiones se observó que con un tiempo menor no hay beneficios apreciables.

(11)

Calidad metodológica

El nivel de evidencia de todos los estudios incluidos en esta revisión ha sido evaluado y determinado de acuerdo a la escala de PEDro que consta de once criterios que ayudarán a determinar la calidad metodológica de cada uno de los estudios incluidos en esta revisión, determinando para cada uno de ellos una puntuación entre 0 y 11 puntos, siendo 11 puntos la mayor puntuación, evidenciando una muy buena calidad metodológica (tabla 1).

(12)

3. RESULTADOS

Fuentes de información y calidad metodológica

La estrategia de búsqueda mostró 845 artículos inicialmente. Después de revisar los títulos, resúmenes y al completo en varios artículos, 17 trabajos fueron incluidos en esta revisión (Figura 1).

Figura 1.Flujograma

Los resultados de la escala PEDro se muestran en la tabla 1. Todos los estudios tenían una puntuación de 6 o más en la escala PEDro excepto 3 (12,13, 14)que tenían una puntuación de 5. Todos los estudios mostraban los resultados de todos los sujetos que recibieron el tratamiento o fueron asignados al grupo control excepto en uno (12) y presentaban medidas puntuales y de variabilidad para al menos un resultado principal excepto en un estudio (2). La limitación más frecuente entre los estudios fue el proceso de cegamiento tanto de paciente como terapeuta y evaluadores.

(13)

Tabla 1.Escala PEDro.

Características generales de la muestra

Debido a que en el presente trabajo revisamos la eficacia de realizar una vuelta a la calma activa sobre los niveles de fatiga de los deportistas, así como su influencia en el rendimiento en este conjunto poblacional, se presentan 7 estudios donde los sujetos que conforman la muestra son menores de 19 años (6, 7, 8, 9, 12, 15, 16), 2 estudios con participantes de 19 a 24 años (5, 17, 18) y 7 estudios donde se incluyen a deportistas mayores de 24 años (2, 10, 11, 13, 14, 19, 20). En cuanto al género de la muestra, cabe destacar que, en todos los estudios incluidos en esta revisión, los participantes eran hombres, excepto en uno (9) donde se incluían ambos géneros. Con respecto a la participación en el deporte, los estudios que incluían el tipo de actividad física de los sujetos, debemos destacar el fútbol (2, 5, 6, 8, 15, 16, 19) y el atletismo (11, 17, 20, 14).

Referente al nivel deportivo de los participantes en 11 de los artículos incluidos estos realizaban una actividad física de forma amateur o recreativa (2, 7, 8, 10, 11, 12, 16, 17, 18, 19, 20), en cambio en los 6 restantes los participantes se encontraban en la élite deportiva (5, 6, 9, 13, 14, 15). (Tabla 2)

(14)

Tabla 2. Características de los sujetos.

Autor, año Diseño Muestra Inclusión Exclusión

Koizumi et al.,

2011 ECA 10 hombres físicamente

activos (9 jugadores de béisbol y 1 atleta de pista

y campo) Edad:20,4 ± 0,8 años

Entreno de 3h al menos 4d/s durante 4 años.

Consentimiento por escrito.

NA

Rey et al., 2012 ECA 31 futbolistas

profesionales Edad: 23,5 ± 3,4 años

5-7 prácticas de equipo completo (90-120 min). Una

carga de 8-10h semanales.

Ser porteros.

Ferrari et al., 2013 ECA 23 futbolistas sub-17 Edad: 16,35 ± 0,65 años

5 d/s de 4h/d entrenamiento + 1 partido semanal.

Porteros, jugadores con lesiones o condición especial

de salud.

Ouergui et al., 2014 EC no aleatoriz

ado

18 luchadores de kickboxing Edad:18,5 ± 1,85 años

Ejercicio 5d/s durante 2h/d.

Práctica regular durante 2 años.

NA

Shimi et al., 2016 ECA 16 chicos futbolistas Edad:15,1 ± 1,4 años

Sanos y sin lesiones durante el año anterior.

NA

Wiewelhove et al., 2016

ECA Diseño cruzado

8 tenistas masculinos juveniles Edad:15,1 ± 1,4 años

Ranking Nacional 1-10 (Federación Alemana de Tenis).

Ranking internacional entre 59-907 (Federación Internacional de Tenis)

NA

Mika et al., 2016 ECA. Trece piragüistas de montaña y doce futbolistas

Edad: 24 a 30 años

Pertenecer a un equipo regional.

Estar sano, sin lesiones durante el año anterior.

NA

Abaïdia et al., 2017

ECA Diseño cruzado

12 hombres físicamente activos Edad: 29.2±5.5 años

Deportes de equipo, de raqueta o carrera.

Familiarizado con entrenamiento de fuerza Participación deportiva y entrenamiento de fuerza entre

2 y 5 años.

Al menos 3 h de AF/s.

Lesión tendinosa 6 meses atrás.

Crowther et al., 2017

ECA 34 hombres con

actividad recreativa Edad:27 ± 6 años

Poder completar el ejercicio fatigante.

Practican ejercicio aeróbico regularmente.

Deportistas de élite.

Deportistas de contacto.

Peake et al., 2017 ECA 9 hombres jóvenes físicamente activos Edad:22,1 ± 2,2 años

12 meses de experiencia de entrenamiento de resistencia

3d/s.

Familiarizados con todos los aspectos del estudio

NA

(15)

Mota et al., 2017 ECA Diseño cruzado

14 nadadores de alto rendimiento jóvenes Edad:17,71 ± 1,25

años (H); 18,29 ± 1,60 años (M)

4 años de experiencia en competición Entrenos de 6-8 d/s Volumen de entrenamiento

35,428.57 ± 3.715,13 m/s Consentimiento informado

firmado por los padres en menores de edad.

NA

Giboin et al., 2018 ECA 11 hombres atletas sanos Edad: 27,7 ± 4,3 años

Sin contraindicaciones para la EMT.

Lesión en EEII durante el año

anterior.

Taipale et al., 2018 ECA 18 hombres físicamente activos Edad:25,7 ± 3,9 años (PR); 25,4 ± 3,1 años

(AR).

Ser físicamente activo NA

Wiewelhove et al., 2019

ECA 46 corredores de larga distancia masculinos

recreativos que completaron media

maratón Edad: 30,5 ± 10,9 años

Haber realizado la media maratón.

NA

Kumstát et al., 2019

ECA 8 hombres físicamente activo Edad: 27,1 ± 2,32 años

Entrenar 2-3 veces/ s en deportes recreativos (carrera,

ciclismo y tenis) durante 3 años.

Tomar medicamentos.

Tener una lesión.

Pooley et al., 2020 ECA Diseño cruzado

15 jóvenes futbolistas de élite Edad: 16 ± 1 años

Completar tres partidos de fútbol competitivo de 80 min

al menos en un 80%.

Ser portero.

Trecroci et al., 2020 ECA Diseño cruzado

11 jóvenes jugadores de fútbol sub-élite (finalmente n=9) Edad:17-18 años

Jugadores de fútbol de la sub-élite.

Lesión en las EEII durante el último

año.

Cualquier lesión en los 2 meses

anteriores.

Entrenos de menos de 4 d/s.

No jugar al menos un partido el fin de

semana.

Antecedentes de enfermedad febril

en los últimos 6

(16)

Intervención

Todos los estudios realizaron una vuelta a la calma mediante ejercicios de baja intensidad de tipo trote excepto dos que realizan ejercicios de fuerza a baja intensidad (12, 18). Entre los siete estudios que incorporan trote a baja intensidad, este varía de 80% a un 20% de velocidad máxima (6, 7, 8, 10, 13, 15, 20), otros seis estudios realizan trabajo de pedaleo en un cicloergómetro (2, 11, 14, 16, 17, 19), dos estudios realizar ejercicios de fuerza a baja intensidad (12, 18), y un estudio realizó una recuperación mediante una natación al propio ritmo del deportista (9). Dos de estos estudios mencionados, incorporan a su intervención estiramientos estáticos (5, 14), y uno incorpora estiramientos dinámicos (15), que combinan con los ejercicios de baja intensidad.

Precedida a la vuelta a la calma activa, se realizó tipo de ejercicio físico o deporte dependiendo del estudio, que generase fatiga en el deportista. Nueve de los estudios realizaron una actividad física con un nivel de intensidad moderada-vigorosa con características generales (1, 2, 10, 11, 12 , 13, 16, 18,19). En cambio, siete de los estudios incluidos en esta revisión realizaron un ejercicio físico o deportivo con el mismo nivel de intensidad que los anteriores, pero de forma específica, es decir, teniendo en cuenta el deporte realizado por los participantes incluidos en el estudio (3, 7, 8, 9, 14, 15, 20). Y solo en un estudio no se especificó el ejercicio fatigante que precedía a la intervención a estudio (6).

Referente a los grupos experimentales todos los estudios tenían como grupo control una vuelta a la calma pasiva (PR) excepto tres estudios. En dos de ellos se hizo una comparativa con otras intervenciones (17, 15) y en el otro se estableció como grupo control los estiramientos estáticos (SS) (14).

Respecto al tiempo de intervención en cada sesión, este varía entre 10 y 60 minutos.

Cinco estudios incorporan una AR de 10 minutos (6, 7, 8, 9, 17), otros cinco de 15 minutos (10, 11, 12, 13, 20), en cuatro de los estudios fue de 20 minutos (2, 5, 14, 16), y tres la realizan durante más de 20 minutos (15, 18, 19).

(17)

Las intervenciones se realizaron en cinco ocasiones, únicamente en una sesión (7, 8,18, 19, 20). En seis estudios se realizó la intervención en dos sesiones (5, 6, 9, 10, 12, 17).

Solamente en una ocasión se realizaron tres sesiones (14) y en cuatro estudios se realizó la intervención en cuatro sesiones (2, 11, 15, 16). Solamente, en una ocasión se realizaron más de cuatro sesiones de experimentación (13). Además, en todos ellos se llevó a cabo una sesión semanal. (Tabla 3)

Tabla 3. Características de la Intervención.

Autor, año G.Exp G.Cont

Koizumi et al., 2011 AR

20 min bicicleta a 30% VO2

PR

Rey et al., 2012 AR (n=15)

20 min de ejercicios de baja intensidad ( 12 min de carrera submáxima al 65% de

MAV + 8 min de SS)

PR (n=16)

Ferrari et al., 2013 AR (n=8)

GR (n=7)

10 min carrera 80% intensidad

PR (n=8)

Ouergui et al., 2014 AR (n=9)

10 min de carrera en cinta a un 50%

velocidad aeróbica máxima

PR (n=9)

Shimi et al., 2016 AR (n=8)

10 min correr a baja intensidad

PR (n=8)

Wiewelhove et al., 2016 AR

15 min correr velocidad calculada individual

PR

Mika et al., 2016 AR

(AAR y ALR)

20 min pedaleando en cicloergómetro de piernas o brazos

PR

Abaïdia et al., 2017 AR

15 min ejercicios de fuerza

PR

Crowther et al., 2017 CWI, inmersión en agua de contraste, AR (trote 20% velocidad máxima),

CWI+AR.

14 min

CONT

(18)

Giboin et al., 2018 AR 15 min pedalear 100W

PR

Taipale et al., 2018 AR (n=7)

60 min - series de 5 min de prensa de piernas al 30%

PR(n=11)

Wiewelhove et al., 2019 AR, CWI, MAS

15 min trote a una velocidad 60% AT

PR

Kumstát et al., 2019 PR+CS, AR (cicloergómetro a 1W</kg) 24 min de cicloergómetro

PR

Pooley et al., 2020 AR

CWI

20 min (8 min + 8 min + 4 min)

SS

Trecroci et al., 2020 AR

SST

30 min (15 min ejercicio circulo + 10 min de trote en línea recta + 5 min SS)

NA

AAR= recuperación activa de brazos; ALR= recuperación activa de piernas; AR= recuperación activa; AT=umbral anaeróbico;

CONT=control;CWI= inmersiones en agua fría;GR= recuperación con hielo;MAS=masaje;NA= no aplicable; PR= recuperación pasiva;

SS= estiramiento estático;SST=sesión de entrenamiento específico del deporte.

Variables del estudio

Valoración de la fatiga y sobreentrenamiento

Los estudios que incluían esta variable, utilizaron como metodología para medir la fatiga de forma objetiva el CMJ o alguna prueba de salto (5, 7, 8, 10, 12, 13, 14, 18, 20), aunque también incorporan una evaluación de fuerza y potencia muscular mediante otras pruebas (2, 6, 11, 12, 15, 16, 18, 19). Se utilizaron analíticas sanguíneas donde se valoraban marcadores de fatiga (C y T) y de sobreentrenamiento (CK y La-) (6, 8, 9, 11, 12, 13, 14, 16, 17, 18, 19, 20), aunque también se tiene en cuenta la FC en alguno de los estudios (5, 7, 8, 16). Por otro lado, para realizar una medición de forma subjetiva se utilizó RPE (5, 7, 8, 11, 13, 15, 20) donde destaca la utilización de la escala de Borg (5, 7, 8, 11, 15) o SRSS (13, 20).

Entre los estudios que hacían el seguimiento a deportistas de élite (5, 6, 9, 13, 14, 15), todos presentan una mejora de alguno de los parámetros que miden la fatiga en cada uno de los estudios excepto en Wiewelhove et al. 2016 donde no hay mejora (13). Por otro lado, entre los estudios que realizan el seguimiento a deportistas amateur (2, 7, 8, 10, 11, 12, 16, 17, 18, 19, 20) presentan una mejora de alguno de los parámetros que miden la fatiga en cada uno de los estudios excepto en tres de ellos (11, 17, 20).

(19)

Rendimiento deportivo.

Para la medición de esta variable se utilizaron diferentes pruebas entre ellas el sprint (5, 7, 8, 10, 15), prueba de potencia donde utilizaron CMJ (5, 7, 10, 18) o SJT (8), además de pruebas de agilidad (5, 8, 15). En un único estudio se utilizó la prueba de RAST, para la valoración del rendimiento anaeróbico (6), y en otro se observó el rendimiento según las revoluciones del pedaleo (19). Se obtuvieron valores favorables en cinco de ellos, donde se apreciaron diferencias entre los valores obtenidos antes de la intervención y los obtenidos posteriormente al objeto de estudio (5, 10, 15, 18, 19).

Las veces que se realizaban las mediciones de ambas variables eran bastante parecidas.

Todos los estudios registraban los valores de las variables a analizar antes de realizar el entrenamiento de alta intensidad, excepto Ferrari et al. 2013 que no realizaba esta medición (6). A excepción de cuatro estudios (5, 12, 13, 17), después se realiza una medición post-entreno, antes de ejecutar la intervención a estudio. Y finalmente todos los estudios realizan un registro de las mediciones posteriores a la intervención. En algunos estudios solo se realiza una única medición (2, 5, 6, 7, 8, 9, 12, 13, 14, 15, 19), en otros se realizan dos mediciones (10, 11, 18, 20) que incluyen una medición inmediata y una a las 24h ó 48h post-intervención. Y por último hay dos estudios que realizan tres mediciones en diferentes tiempos (12, 17). Cabe destacar que en todos los estudios estas mediciones se realizan como máximo a las 48h a excepción de el estudio de Trecroci et al., 2020 que lo realiza a las 72h (15). (Tabla 4)

Tabla 4.Variables de estudio.

Autor, año Seguimiento Variables Resultados

(pre-post) Koizumi et al., 2011 Post-entrenamiento (5, 10 y

20 min) y postintervención (5 y 10 min) 4 visitas laboratorio (cada 4-6 días) durante 4 semanas

Potencia muscular, análisis sanguíneo, La-

VO2, VT, FC

Mejora

(20)

Ouergui et al., 2014 En reposo, después del partido, y después de la recuperación

CMJ, SI, Prueba de Wingate de la parte superior del cuerpo, FC,

RPE, La-, MP.

Mejora en la disminución de La- pero no hay mejora en el rendimiento.

Shimi et al., 2016 Antes del partido, después del partido y después de la

recuperación.

RPE, FC,daño muscular (La- y CK), SJT, sprint de

10m, prueba de agilidad.

Mejora la fatiga neuromuscular y daño

muscular.

Wiewelhove et al., 2016 Pre-entrenamiento, 24h post-entrenamiento

RPE,CMJ, estrés percibido, análisis sanguíneo ( CK, La-).

No mejora.

Mika et al., 2016 Antes y después del esfuerzo, y después de la recuperación.

Fuerza, EMG (para la fatiga muscular).

Mejora de la fatiga mediante una AR que incluya la musculatura

trabajada en los ejercicios.

Abaïdia et al., 2017 Antes del ejercicio físico e inmediatamente 20h, 24h y 48h después del ejercicio muscular.

CK, salto a una pierna, fuerza de los isquiotibiales.

Mejora de fuerza concéntrica lenta.

Crowther et al., 2017 Antes del ejercicio fatigante y 1h, 24h y 48 h después del

ejercicio.

Cada semana tras completar las 5 estrategias.

La-, potencia de salto, capacidad de sprint,

flexibilidad, dolor muscular, TQR y

rendimiento.

Mejora rendimiento y eliminación La-

(AR+CWI).

Mejora potencia de salto y niveles La- (AR).

Peake et al., 2017 Biopsias musculares pre-ejercicio y post-intervención (2h, 24h y

48h).

Células inflamatorias, citocinas proinflamatorias

y neurotrofinas.

No mejora inflamación muscular ninguna de las

dos.

Mota et al., 2017 Preejercicio, 5 min post-ejercicio y 15 min

post-ejercicio.

La- (muestras de sangre) Mejor eliminación de La- mediante AR a su propio ritmo (por aumento flujo

sanguíneo).

Giboin et al., 2018 Antes y después de un fatigante ejercicio (durante),

después de la recuperación, después de otra tarea fatigante (1min MVC) y 24h

después del ejercicio.

(4 sesiones experimentales)

RPE, AV, MVC, NM test, La- en sangre.

Mejora la recuperación del SNC pero no de la musculatura ni del rendimiento (periférico).

RPE sin diferencias.

La- baja más rapido con AR pero a las 24h las dos

intervenciones obtienen el mismo valor.

Taipale et al., 2018 Control, precarga, postcarga,

post-recuperación y matutinas. Fuerza, CMJ, muestra de sangre (La-, C, GH,

LH, T) MVC.

Mejora de la respuesta de LH, T y C. No diferencia en producción de fuerza

(rendimiento).

Wiewelhove et al., 2019 Pre-maratón (24h), post-maratón, post-recuperación,

post-maratón (24h).

CMJ, RPE (SRSS), propiedades contráctiles del músculo, marcadores sanguíneos de fatiga.

No mejora la fatiga, CJM (AR)

(21)

Kumstát et al., 2019 Antes y después del ejercicio y recuperación

Rendimiento de ciclismo (IPAC), VO, muestra sanguínea, La-,

pH, índice de fatiga, pico de potencia y pico

relativo de potencia.

Mejora del rendimiento, La- e índice de fatiga.

Pooley et al., 2020 Pre-partido, post-partido (máx. 30 min) y 48h después

del partido (tras la recuperación).

Daño muscular (CK, edema), CMJ, PMS

Mejora tras la AR (CK y PMS) Recuperación rendimiento CMJ

completa.

Trecroci et al., 2020 Pre-partido, post-partido (0h), postintervención (72h)

Evaluación del rendimiento físico y

neuromuscular.

Fuerza voluntaria máxima.

Cinética de recuperación.

RPE

Mejora con grandes beneficios post-partido Mejora fuerza, tiempo de

sprint.

AR=recuperación activa; AV=activación voluntaria; C=cortisol; CK=creatina quinasa; CMJ=rendimiento de salto contramovimiento; CWI=inmersiones en agua fría; EMG=electromiograma; FC=frecuencia cardiaca; GH=hormona crecimiento; La-=lactato; LH=hormona luteinizante; MP=potencia media; MVC=contracciones voluntarias máximas;

NM=neuromuscular;PMS=dolor muscular percibido;RPE=esfuerzo percibido;SI=prueba de salto cuclillas;SJT= pruebas de salto Sargen; SRSS= escala breve de estrés y recuperación; T=testosterona; TQR=escala de recuperación de calidad total;

VO2=consumo de oxígeno;VT=umbral ventilatorio; Vcrit.=velocidad crítica.

(22)

4. DISCUSIÓN

Una de las variables más utilizadas en los estudios para intentar dar explicación a los niveles de fatiga de los deportistas, posteriores a un entrenamiento de alta intensidad, son los niveles de La- en sangre (2, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 13, 16, 17, 19), donde se ha apreciado una disminución después de realizar una AR. Sin embargo, este parámetro no significa una disminución de la percepción de fatiga, y por consiguiente su repercusión en el rendimiento. Se ha considerado un parámetro no válido para la medición de esta variable (6, 8, 13), ya que su disminución es más rápida durante una AR debido a la aceleración del flujo sanguíneo, generando una mayor velocidad de eliminación de esta sustancia al realizar un ejercicio activo (13, 19). Asimismo, se ha contemplado que no hay diferencias entre intervenciones en las tasas de La- pasadas 24h (11). También se deberá tener en cuenta la edad del deportista y su velocidad de recuperación, ya que a una edad más temprana su pico de La- máximo en sangre se producirá antes. Por ejemplo, un niño de 11 años al realizar un ejercicio de alta intensidad va a establecer sus máximos niveles de La- tras pasar 5 minutos a diferencia de un adulto, que su pico máximo se establece a los 8 minutos de iniciar el ejercicio fatigante. Esto explicará la mayor velocidad de recuperación en niños y adolescentes en comparación con los adultos (8). En esta revisión el intervalo de edad en los estudios se encuentra entre 16 y 30 años, por tanto los resultados difieren entre las diferentes edades con una velocidad mayor en los adolescentes.

Otro aspecto importante a tener en cuenta en cuanto a la fatiga es su procedencia, si es originada por mecanismos centrales o de lo contrario por mecanismos periféricos.

Algunos estudios han observado que la fatiga que se manifiesta en los deportistas es de tipo periférica, es decir, física o de tipo neuromuscular (11, 13). No obstante, Giboin et al. 2018 en su estudio observó que la AR generaba una mejora de la fatiga central, mejorando la recuperación de la activación corticoespinal y no de las propiedades contráctiles de la musculatura afectada como quería afianzar (11). Además, Mika et al., 2016 comparó una AR específica al grupo muscular que se había fatigado durante el ejercicio, para observar si una AR con una participación específica de los músculos fatigados era beneficioso. Finalmente, los resultados no corroboraron esta hipótesis, ya que tanto los futbolistas como los piragüistas obtuvieron beneficios de una AR de

(23)

MMII, por tanto se dedujo que podría significar una fatiga de origen central la que estuviera afectada (2).

En cuanto a la variable de rendimiento que se ha visto afectada positivamente durante algunos estudios ha sido CMJ ( 5, 7, 10, 12, 13, 14, 18, 20 ). No obstante, también será una variable que ayudará a determinar los niveles de fatiga. Los beneficios en esta variable no son del todo concluyentes, ya que lo observado es una vuelta a los niveles basales medidos y no una mejora de los valores, como sucede en el estudio de Rey et al., 2012 realizado en futbolistas profesionales donde su rendimiento durante esta prueba mejora por encima de los niveles en reposo previos al ejercicio, además de volver a los niveles basales durante el sprint y mejorar los resultados en agilidad (5). Sin embargo, en el estudio realizado por Shimi et al., 2016 (8) donde se realizó la medición del rendimiento mediante SJT no se observaron diferencias entre grupos de intervención, no obstante cabe destacar que el método de medición de esta variable era poco preciso. Pero, en otros estudios, por ejemplo, en el de Crowther et al., 2017 se observó una mejora significativa con respecto al rendimiento posterior al ejercicio fatigante a las 48h de su realización (10), al igual que Taipale et al., 2018, mas en este caso fue a las 24h (18).

Referente a la intensidad más adecuada para realizar una AR beneficiosa, todavía no ha sido determinada, ya que depende del ejercicio realizado anteriormente, de la frecuencia de entrenamiento y del tipo de vuelta a la calma activa realizada. Se ha observado que con una intensidad más baja se consigue una mejora del rendimiento físico, no obstante, algunos autores consideran que la intensidad debe establecerse al 30% de la capacidad máxima del deportista (16). Otros han determinado que cuando la intensidad es mayor al 40% del VO2máximo, los beneficios en los deportistas ocurren de forma marginal (2), en cambio si la intensidad es menor al 28% del VO2 máximo la mejora en el rendimiento es observada en el 65-27% de los deportistas (2). Por ejemplo, el estudio

(24)

realizadas con descarga del peso corporal, donde un elemento externo lo soporte, por ejemplo, ejercicios en piscina o sobre un cicloergómetro, donde la tensión excéntrica se reduce, son más efectivas en comparación a ejercicios de tipo trote a baja intensidad (2, 13, 20). También se ha contemplado que una AR específica al deporte que se realiza, es más efectiva que realizar cualquier ejercicio de baja intensidad, sin relación al deporte realizado anteriormente. Además, deberá ser un ejercicio, dentro de lo posible, agradable para el deportista y que no aumente su RPE (14, 20), ya que gran parte de los beneficios vendrán determinados por la percepción subjetiva. Por tanto, se quiere observar si el nivel deportivo repercute en la recuperación percibida mediante la AR, que se realizaba mediante RPE o SRSS. Se creía, que un mayor nivel deportivo conlleva una mejora de la recuperación percibida mediante una AR. Sin embargo, esta hipótesis no se puede confirmar ya que se ha observado que en deportistas de élite su percepción era mayor cuando se realizaba una AR que no una PR (13), en cambio en otro estudio, también realizado en deportistas de élite, se observó que su valor era de 1,1 ± 0,6 en comparación a los estiramientos que era de 3’6 ± 1,2 (15), por tanto existe controversia en cuanto a este aspecto. Lo que sí se puede concluir, es que a corto plazo la recuperación percibida por los deportistas amateur es muy baja (7, 8, 20). No obstante, en los deportistas de este nivel, se ha observado que en muchos de los casos que realizaban una AR, sí que existía una recuperación de los niveles basales en el rendimiento, pero su percepción subjetiva no se relacionaba con un estado deportivo óptimo (7, 8, 20).

Por otro lado, hay otros muchos factores a tener en cuenta sobre la intervención, y uno de ellos es el tiempo, tanto el de entrenamiento que precede a la intervención como el tiempo que se establece para realizar la intervención. Se ha observado que hay cierta discrepancia en el tiempo adecuado y más eficiente para realizar una vuelta a la calma activa beneficiosa para el deportista. Hay autores que establecen 10 minutos como tiempo mínimo para obtener beneficios en la recuperación (7). Otros autores sugieren que debe realizarse al menos durante 15 minutos, ya que han observado que si el tiempo de recuperación es menor a este, no se aprecian diferencias entre el desempeño de una AR a una PR (8). Además, el momento del día durante la realización de la intervención y sus mediciones será un aspecto importante, debido a los ritmos circadianos y la

(25)

intervención que tienen a nivel hormonal y marcadores de estudio (8, 18). No obstante, la duración en el seguimiento generará diferencias en los estudios (18), ya que se ha visto que con una intervención a corto plazo no se han obtenido beneficios en el rendimiento de los deportistas (5, 18), ya que no es posible generar una adaptación al tipo de recuperación realizada. También será parámetro muy importante durante el registro de resultados, y se debe tener en cuenta a la hora del diseño de las mediciones, ya que en el mejor de los casos se realizan tres mediciones en diferentes momentos después de la intervención, pero solo el estudio de Trecroci et al. 2020 realiza una medición al pasar 72h de la intervención (15), ya que en estudios anteriores se estableció este aspecto como una limitación, como es en el estudio de Abaïdia et al.

2017 donde indicaron que los efectos de algunas variables se observaban tras pasar este periodo de tiempo (12).

Y por último, otro de los aspectos a tener en cuenta es el tipo de muestra que se incluyen en los estudios, ya que la mayoría eran futbolistas masculinos. Uno de los beneficios de realizar este tipo de estudios en este grupo poblacional es que será de mayor utilidad para un número mayor de individuos, debido a que el fútbol registra un total de 1.095.604 licencias federativas por el Ministerio de Cultura y Deporte en España en 2019. En estas licencias se incluyen ambos géneros, representando un 5’8%

con 60.329 licencias en el fútbol femennino. No obstante, en la actualidad el género femenino representa un 22’3% de las licencias federativas en 2017, un dato que va aumentando cada vez más. Otra cuestión que podría limitar la incorporación de mujeres en estos estudios es la dificultad de la valoración de los datos obtenidos por la variación derivada de las fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual y las intervenciones que pueden generar los estrógenos durante el periodo de estudio (17). Además, es un factor que se debe tener muy en cuenta para diferenciar los resultados obtenidos entre hombres y mujeres, ya que existen factores relacionados con el género que pueden alterar el comportamiento de las variables metabólicas y hormonales de los individuos en relación con la realización y recuperación deportiva. Por ejemplo, en el estudio de

(26)

características de ese deporte son similares (2). El fútbol, se clasifica como un deporte intermitente, al igual que el tenis, el baloncesto, el rugby o deportes de combate, a los cuales se podrían extrapolar los resultados obtenidos. Además, debería tenerse en cuenta a la hora de llevar los resultados a deportes de tipo cíclicos continuos, como es el caso del ciclismo, la natación, el piragüismo o el triatlón donde la misma intervención podría no generar los mismos resultados en estos últimos mencionados (2).

Una de las limitaciones que se ha observado durante esta revisión es la homogeneidad de la muestra, ya que no hay estudios suficientes que incluyan deportistas de una misma disciplina, ni del mismo rango de edad, ni de una misma vuelta a la calma activa, referente a los parámetros establecidos. Además, el número de participantes en los estudios, en muchos de los casos es bajo. Otra limitación ha sido la temporalidad, ya que su corta duración de seguimiento en los estudios para poder realizar una valoración de su eficacia a largo plazo no es posible, por este motivo solo se ha podido ver como repercute a corto plazo, con una intervención media de 2 sesiones. También, cabe destacar, la escasa cantidad de artículos que se incluía como variables a estudio, aspectos relacionados con el rendimiento y/o la fatiga, y que se encontraran comprendidos en los últimos 5 años que era la limitación inicial que se quería establecer. Por tanto, se tuvo que ampliar este límite de 5 a 10 años.

Por estos motivos, sería importante realizar estudios futuros donde únicamente se incluyeran mujeres para ver cómo repercute las mismas intervenciones teniendo en cuenta los aspectos hormonales mencionados anteriormente. También será interesante realizar estudios en población con un mayor rango de edad, para así acelerar la recuperación, ya que se ha observado que a mayor edad existe un enlentecimiento de la recuperación. Además, se deberían incorporar más sesiones de intervención para ver cómo repercute una AR realizada en un periodo de tiempo más prolongado. Así como incorporar mediciones 72h post-intervención para poder concretar más los beneficios de los deportistas. Por último, otros aspecto a tener en cuenta sería poder disponer de la cantidad y calidad óptima de los ejercicios que se realizan durante la AR teniendo en cuenta la intensidad y el tipo de actividad que precedía.

(27)

A nivel práctico, se deberán tener en cuenta los periodos de recuperación de los tejidos, ya que realizar una AR no asegurará la recuperación de los niveles de fatiga del deportista tras pasar 24h del ejercicio. Por tanto, se deberá tener en cuenta en la programación de los entrenamientos de los deportistas, siendo esta lo más individualizada posible. No obstante, se recomienda la realización de actividades sobre un cicloergómetro o ejercicios acuáticos durante la AR, así como la combinación de diferentes estrategias de recuperación para obtener un mayor beneficio.

(28)

5. CONCLUSIÓN

No se puede asegurar una relación directa de la mejora de los niveles de fatiga tras la realización de una AR, sobretodo a nivel subjetivo. No obstante, en el rendimiento, solo se ha observado una efectividad positiva en los valores de CMJ, sin repercutir de manera significativa durante el sprint y la agilidad de los deportistas.

(29)

BIBLIOGRAFÍA

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18. Taipale RS, Kyröläinen H, Gagnon SS, Nindl B, Ahtiainen J, Häkkinen K.

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19. Wiewelhove T, Schneider C, Döweling A, Hanakam F, Rasche C, Meyer T, et al.

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(32)

ANEXOS

Anexo 1.Búsqueda sistemática Estrategia de búsqueda bibliográfica Pregunta de

Investigación

Efectos de una vuelta a la calma activa en la fatiga y su repercusión en el rendimiento en deportistas de diferentes modalidades y niveles

Objetivos - General: Establecer los beneficios obtenidos en la fatiga y el rendimiento deportivo tras la realización de una vuelta a la calma activa.

- Específico 1: Determinar las características que podrían definir una correcta vuelta a la calma activa.

- Específico 2: Observar si existen diferencias entre los resultados objetivos y subjetivos de los deportistas en su rendimiento y nivel de fatiga.

Palabras

clave Cool-down, active cool-down, low-intensity, active recovery, sport performance, fatigue exercise, fatiguing exercise, recover, recovery, physiological, injury, injuries, long-term adaptive response, athlete.

Descriptores Se presentarán en Castellano e Inglés para su uso en las bases de datos traducidos a lenguaje documental a partir de las palabras clave generadas en en DeCS.

Castellano Inglés Principal Fatiga muscular

Fisiología Deporte

Muscle fatigue Physiology Sports Secundario/s Adaptación Adaptation

Operadores

booleanos 1er nivel (principal)

(active recovery) AND (muscle fatigue)

2do nivel (principal, secundario/s)

(active cool-down) AND (active recovery) AND (sport performance) AND (muscle fatigue)

(active cool-down) AND (low-intensity) AND (active recovery) AND (sport performance)

(33)

(cool-down OR active recovery) AND (sport performance OR recover OR recovery OR physiological OR physiology OR injury OR injuries OR long-term adaptive response OR adaptation) AND (muscle fatigue OR muscular fatigue OR fatigue exercice OR fatiguing exercice) AND (sports OR athlete)

Áreas de

conocimiento

Ciencias de la actividad física y el deporte, fisioterapia, fisiología.

Selección de

bases de

datos

Metabuscadores BVS ✓ EBSCOhost ✓

Bases de datos

específicas

PubMed ✓ Embase □ IBECS ✓ LILACS □ CINHAL □ ScienceDirectSportDiscus ✓ Otras (especificar) □

Bases de datos revisiones Cochrane ✓ Otras (especificar) □

Límites Años de publicación 5-10 años.

Idiomas Español, Inglés, Portugues, Gallego..

Tipos de publicación Ensayos clínicos, estudios experimentales, revisiones sistemáticas (introducción).

Otros límites NA

(34)

Anexo 2.Palabras clave y descriptores.

Descriptores

DECS MESH

Muscle fatigue Fatiga muscular

Physiology Fisiología

Sports Deporte

Palabras clave (lenguaje natural)

Español Inglés

Enfriamiento Cool-down

Enfriamiento Activo Active Cool-down Baja Intensidad Low-intensity Recuperación Activa Active Recovery

Entrenamiento Sport Performance Ejercicio Fatigante Fatigue Exercise

Recuperar Recover

Recuperación Recovery

Fisiológica Physiological

Lesión/Lesiones Injury/Injuries Respuesta Adaptativa A

Largo Plazo

Long-term adaptive response

Atleta Athlete

(35)

Anexo 3.Estrategia de búsqueda

Base de datos ScienceDirect A través de la plataforma ELSEVIER

Estrategia de búsqueda

#1:6/03/2021 (active cool-down) AND (low-intensity) AND (active recovery) AND (sport performance)

#2:10/03/2021 (active cool-down) AND (active recovery) AND (sport performance) AND (muscle fatigue)

Base de datos SportDiscus, Academic search y Cinahl

A través de la plataforma EBSCO Cinahl

Estrategia de búsqueda

#1:6/03/2021 (active recovery) AND (muscle fatigue)

#2:10/03/2021 (cool-down OR active recovery) AND (sport performance OR recover OR recovery OR physiological OR physiology OR injury OR injuries OR long-term adaptive response OR adaptation) AND (muscle fatigue OR muscular fatigue OR fatigue exercice OR fatiguing exercice) AND (sports OR athlete)

Base de datos PUBMED

Estrategia de búsqueda

#1:10/03/2021 (active recovery) AND (muscle fatigue)

#2:10/03/2021 (cool-down OR active recovery) AND (sport performance OR recover OR recovery OR physiological OR physiology OR injury OR injuries OR long-term adaptive response OR adaptation) AND (muscle fatigue OR muscular fatigue OR fatigue exercice OR fatiguing exercice) AND (sports OR athlete)

Base de datos BVS Estrategia de búsqueda

#1:10/03/2021 (active recovery) AND (muscle fatigue)

(36)

Base de datos Cochrane

Estrategia de búsqueda

#1:27/03/2021 (cool-down OR active recovery) AND (sport performance OR recover OR recovery OR physiological OR physiology OR injury OR injuries OR long-term adaptive response OR adaptation) AND (muscle fatigue OR muscular fatigue OR fatigue exercice OR fatiguing exercice) AND (sports OR athlete)

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