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El lenguaje en las redes sociales: una propuesta de mejora a través de Instagram

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TRABAJO DE FIN DE MÁSTER

EL LENGUAJE EN LAS REDES SOCIALES: UNA PROPUESTA DE MEJORA A TRAVÉS DE INSTAGRAM

Andrea Jiménez Torres

Máster Universitario en Formación del Profesorado (Especialidad/Itinerario Lengua Castellana y Literatura) Centro de Estudios de Postgrado

Año Académico 2019-20

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EL LENGUAJE EN LAS REDES SOCIALES: UNA PROPUESTA DE MEJORA A TRAVÉS DE

INSTAGRAM

Andrea Jiménez Torres

Trabajo de Fin de Máster

Centro de Estudios de Postgrado Universidad de las Illes Balears

Año Académico 2019-20

Palabras clave del trabajo:

Redes sociales, lenguaje, adolescentes, tipologías textuales, Instagram

Nombre Tutor del Trabajo: Salvador Alonso Pons

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3 Resumen

Poco a poco las redes sociales han ido ganando protagonismo en la realidad de los adolescentes hasta el punto de llegar a convertirse en uno de sus principales intereses. No sabemos si es por la cantidad de horas que pasan en las redes o por otros motivos, pero lo cierto es que el lenguaje que utilizan nuestros jóvenes en al ámbito académico ha ido desviándose de la norma, adoptando características propias del lenguaje virtual tales como la abreviación o la ausencia de signos de acentuación y de puntuación. A lo largo de este trabajo haremos una revisión teórica de la opinión de los expertos sobre esta cuestión. A continuación, y después de recoger y analizar una serie de datos sobre el uso de Internet y del lenguaje en la red por parte de los adolescentes, diseñaremos una propuesta de trabajo sobre las tipologías textuales con una red social como medio de aprendizaje. Como fin último buscamos fomentar la buena escritura en las redes sociales, que a día de hoy se han convertido prácticamente en nuestra carta de presentación.

Palabras clave: redes sociales, lenguaje, adolescentes, tipologías textuales, Instagram

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4 ÍNDICE

1. Introducción 1

1.1 Objetivos generales 2

2. Marco teórico 3

2.1 Redes sociales 3

2.2 Los jóvenes en las redes sociales. Identidad digital 6 2.2.1 Millennials y nativos digitales 9

3. Estado de la cuestión 10

3.1 Opinión de los expertos 13

4. Metodología 19

4.1 Objetivos 20

4.2 Muestra 20

4.3 Análisis de los resultados 21

5. Propuesta de trabajo 36

5.1 Asignatura 37

5.2 Competencias clave 38

5.3 Objetivos específicos de la asignatura 39

5.4 Contenidos 40

5.5 Desarrollo de la propuesta 41

5.6 Evaluación 43

6. Conclusiones 45

7. Bibliografía 50

8. Anexos 53

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5 ÍNDICE DE GRÁFICOS, DIAGRAMAS E IMÁGENES

Gráfico circular (1). Sexo de los participantes 21 Gráfico circular (2). Edad de los participantes 22 Gráfico circular (3). ¿Dispones de teléfono móvil propio con conexión a

Internet? 22

Gráfico circular (4). ¿Tienes perfil en las redes sociales? 24 Gráfico circular (5). ¿Cuántas horas al día pasas en las redes sociales? 24 Gráfico circular (6). ¿Cómo escribes en las redes sociales? 27 Gráfico circular (7). ¿La manera de escribir en las redes sociales influye en el

ámbito académico? 29

Gráfico circular (8). ¿Crees que se podría trabajar algún contenido de la

asignatura a través de las redes sociales? 29

Gráfico circular (9). ¿Alguna vez has trabajado algún contenido mediante las

redes sociales? 30

Diagrama de barras (1). Uso de Internet ordenado de mayor a menor, siendo 1

lo que más hacen y 5 lo que menos. 23

Diagrama de barras (2). ¿Qué redes sociales utilizas? 25 Diagrama de barras (3). Redes sociales ordenadas en base al mayor o menor

uso, siendo 1 la más usada y 5 la menos 26

Diagrama de barras (4). Errores más frecuentes en las redes sociales. 28

Imagen (1). Tweet punto final 34

Imagen (2). Tweet seriedad punto final 34

Imagen (3). Tweet iniciativa ortografía 35

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1 1. Introducción

En plena era de la revolución tecnológica, las redes sociales han invadido el mundo contemporáneo convirtiéndose en el entorno de interacción social predilecto entre los más jóvenes.

Esta revolución no puede, o no debería, quedar fuera de nuestras aulas. Como docentes debemos aceptar que los tiempos cambian y que este cambio tiene que verse también reflejado dentro de las aulas, por lo que no podemos quedarnos anclados en metodologías obsoletas. Tenemos la obligación de acercarnos al mundo de los adolescentes, un mundo que a día de hoy pasa por aplicaciones y redes como Facebook, Instagram o Whatsapp. Así pues, no tiene sentido dejar estas herramientas al margen del aprendizaje ya que suponen una oportunidad igual de válida que cualquier otra.

Lo que sí debemos tener claro cuando nos planteamos introducir estas herramientas como recursos didácticos, son los objetivos que pretendemos alcanzar. Tenemos que estar convencidos de su utilidad pedagógica y su introducción no puede estar motivada por la moda tecnológica que puede invadir las aulas sin una reflexión previa.

La motivación por la que surge este trabajo es el lenguaje que utilizan los jóvenes en las redes sociales, pues nos encontramos en un momento en el que cada vez producen más textos escritos. Sin embargo, estos textos difieren mucho de la norma y presentan gran cantidad de desviaciones ortográficas y gramaticales, desviaciones que no quedan reducidas únicamente al contexto digital sino que es cada vez más frecuente encontrarlas en las aulas.

No son pocos los docentes que han corregido ejercicios o exámenes en los que el alumno ha utilizado “x” en lugar de la preposición “por”, “haver” en detrimento de la expresión “a ver”, “w” en lugar de “gu-”… Estos errores, y otros muchos, han ido en aumento con la aparición de las redes sociales y plataformas de

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2 comunicación, si bien el “invento” de abreviar palabras surgió en los tiempos del SMS (ahora ya muy lejanos).

Con esto no queremos decir ni mucho menos que todas los errores ortográficos que encontramos en los trabajos de los alumnos se deban a la escritura que realizan en las redes. De hecho, creemos que uno de los mayores errores del aprendizaje de los contenidos de ortografía radica en que este aprendizaje es memorístico, y que el campo de aplicación no se ajusta al vocabulario usual de los jóvenes.

En cualquier caso, ambos fenómenos influyen. A partir de este trabajo queremos trabajar y fomentar el buen uso de la norma en las redes, no solo para que estos errores no se den en las producciones de ámbito académico, sino para que los adolescentes contemplen las redes sociales como un entorno en el que la norma y el lenguaje correcto tienen cabida.

Para ello, vamos a diseñar una propuesta que nos sirva para trabajar las tipologías textuales que se imparten en 3º de la ESO que tendrá como soporte de trabajo la red social Instagram.

1.1 Objetivos generales

Los objetivos generales que nos planteamos con este trabajo son:

- Hacer una revisión teórica sobre la opinión de los expertos en cuanto al lenguaje que utilizan los adolescentes en la red.

- Analizar el uso de Internet por parte de los adolescentes, así como sus redes sociales favoritas y el lenguaje que utilizan en las mismas.

- Diseñar una actividad en la que se utilice Instagram como herramienta de trabajo para así fomentar el buen uso de la lengua en las redes y reflexionar sobre ello.

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3 2. Marco teórico

2.1 Redes sociales

Una buena manera de aproximarnos al tema que nos ocupa es partir de una definición lo más amplia y completa posible del término red social, pues sólo desde la comprensión del significado de este término tan utilizado en el lenguaje de hoy en día, seremos capaces de entender su evolución e importancia.

Aunque inicialmente pudiera parecer que estamos ante un fenómeno relativamente reciente, lo cierto es que el concepto red social ya se utilizaba en sociología para estudiar la forma de interactuar entre individuos, grupos, organizaciones e incluso sociedades enteras desde finales del siglo XIX.

Pero este no es la idea de red social que aquí nos interesa; aquí hablaremos de las “plataformas digitales de comunicación global que ponen en contacto a un gran número de usuarios” (RAE, 2019).

Así pues, pese a que son muchas y variadas las definiciones que podemos encontrar del término red social, a mi parecer, ninguna es tan clara y descriptiva como la que ofrece la versión electrónica del Diccionario del Español Jurídico1 (2020).

En el mismo, la red social se define como “un servicio de la sociedad de la información que ofrece a los usuarios una plataforma de comunicación a través de internet para que estos generen un perfil con sus datos personales, facilitando la creación de comunidades con base en criterios comunes y permitiendo la comunicación de sus usuarios, de modo que pueden interactuar mediante mensajes, compartir información, imágenes o videos, permitiendo

1 Diccionario elaborado gracias a un convenio entre el Consejo General del Poder Judicial y la RAE por la preocupación del consejo por los problemas de claridad y seguridad del lenguaje jurídico.

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4 que estas publicaciones sean accesibles de forma inmediata por todos los usuarios de su grupo”.

Los inicios de las redes sociales se remontan a la década de los años 90; fue entonces cuando la idea de red social irrumpió en el mundo virtual. A mediados de 1995, Randy Conrads creó el sitio web classmates.com con el fin de poder recuperar o mantener el contacto con antiguos compañeros del colegio, instituto, universidad o trabajo. Más tarde, en 1997, se creó SixDegrees.com considerada por muchos como la primera red social moderna, toda vez que permitía a los usuarios tener un perfil personal y agregar a otros participantes.

Además, si hablamos de los orígenes de las redes no podemos obviar el papel que han ido jugando los blogs y las comunidades que se forman en torno a los mismos; Blogspot surge en 1998. Este es un momento crucial, porque los usuarios empiezan a tener la oportunidad de convertirse en creadores de contenido que otros podrán leer y comentar.

En los primeros años del nuevo milenio, surgieron páginas encaminadas a la comunicación entre internautas, como MySpace y otras redes tan conocidas como Linkedln y Facebook.

En fechas más recientes surge Instagram, que según parece es la que más acogida tiene hoy en día entre los jóvenes y adolescentes, principalmente por la proliferación de dispositivos móviles con cámaras de fotos integradas y teléfonos smartphone (Marcelino Mercedes, 2015).

Existen redes sociales de diversa índole, que difieren en función del número de usuarios, de su finalidad, su privacidad o su estructura. Pueden ser redes relacionadas con el trabajo, la familia, el ocio, la política… sin que sean excluyentes unas de otras, pues una misma persona puede pertenecer simultáneamente a varias o ir cambiando de unas a otras sin dificultades (Area Moreira et al., 2015).

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5 Ante tanta diversidad, quizás la clasificación más compartida es aquella que distingue entre:

-Redes genéricas: posiblemente son las más conocidas y abarcan un amplio espectro de usuarios (Facebook o Twitter, entre otras).

-Redes profesionales: en ellas se relacionan personas con idénticos intereses laborales (Linkedln).

-Redes temáticas: involucran a individuos con intereses específicos comunes como la música, el deporte o la fotografía (Flickr).

Como se aprecia fácilmente, con el paso del tiempo, nuestra forma de comunicarnos a través de Internet ha variado drásticamente. Hemos pasado de la utilización de webs tradicionales que únicamente mostraban información (Web 1.0), a la creación de sitios en la red que posibilitan y facilitan la interacción de los usuarios y que, además, se actualizan con las aportaciones que estos realizan. Este tránsito de las webs clásicas a las webs destinadas a usuarios, se ha instrumentalizado a través de lo que conocemos como Web 2.0 y vino motivado, fundamentalmente, por el auge de los blogs y por la revolución que ha supuesto la proliferación de redes sociales y otras herramientas. El concepto Web 2.0, acuñado en 2003, marcará un punto de inflexión; de ahí en adelante, la información pasará de ser leída por las masas a ser también escrita por las masas.

Además, debemos tener en cuenta el papel que han desempeñado las conocidas como TIC, Tecnologías de Información y Comunicación, en el cambio experimentado en los procedimientos de transmisión de la información.

Ello ha generado la apertura de un enorme abanico de posibilidades en el que las personas podrán comunicarse y relacionarse sin que importe la distancia a la que se encuentran. Podemos definir las TIC como un conjunto de

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6 herramientas que favorecen la difusión y el tratamiento de la información, utilizando diferentes combinaciones de textos, imágenes y sonidos.

Consecuentemente, las TIC han tenido mucho que ver en el auge experimentado por las redes facilitando el acceso a la información, y suponen, desde hace más de dos décadas, uno de los principales focos de interés de los jóvenes. De un estudio auspiciado por BBVA-Google y FAD en 2018 titulado Las TIC y su influencia en la socialización de los adolescentes, podemos extraer, a los fines que aquí nos interesan, una importante conclusión. Y esta es “la necesidad de entrenar las habilidades de los adolescentes, es decir, en dotarles de competencias que fomenten su espíritu crítico, su capacidad de análisis y reflexión, de cuestionarse los principios y normas que rigen el contexto en el que se desarrollan ante un mundo vasto en información y estímulos, no sólo en el ámbito digital sino también analógico, y de esta forma contribuir a formar a unos ciudadanos informados, críticos y responsables” (p.

129).

2.2 Los jóvenes en las redes sociales. Identidad digital

Conocer qué uso hacen los adolescentes de las redes sociales, cuándo y cómo tienen acceso a ellas es fundamental para el objeto de este trabajo.

Bien entrado ya el siglo XXI podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el acceso al mundo digital o virtual por parte de los jóvenes y adolescentes se produce cada vez a una edad más temprana.

Las redes sociales son en sí mismas un eficaz instrumento y una ventana al mundo a la que se asoman los jóvenes. Por ello, hay que enseñarles a usarlas con prudencia y no son pocos los expertos que opinan que cuanto más tarde tengan su primer acceso mejor, y que es indispensable que los padres ofrezcan reglas y normas claras que permitan a los jóvenes ejercer un autocontrol. Entre los defensores de esta postura destaca el Dr. Álvaro Bilbao, autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres.

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7 Frente a ello, también encontramos defensores de las redes sociales en edades tempranas. Fernando García Fernández y Xavier Bringué Sala, autores del libro Una familia en el ciberespacio: cómo aprovechar internet en la educación familiar, abogan por un acuerdo entre mayores y jóvenes sobre el buen uso de las redes; afirman que la tecnología digital está cambiando nuestra forma de sentir y de comportarnos y opinan que estas nos ofrecen nuevas posibilidades que deberíamos aprovechar, fundamentalmente en el ámbito de la información, la comunicación, las relaciones humanas y la educación.

No obstante la contraposición de las posturas que acabamos de exponer, es pacífica la opinión que considera indispensable aconsejar a todos, pero a los jóvenes en particular, un uso responsable de las redes sociales desde que se inician en ellas, favoreciendo un entorno de privacidad y seguridad.

Padres y expertos se muestran preocupados por las consecuencias que puede ocasionar en los jóvenes el uso de las redes sociales: aumento de ansiedad (lo quieren todo y lo quieren ya), disminución de la autoestima (al ver y conocer la vida de otros que se exponen en las redes, restan valor a su propia existencia), miedo a exponerse tal y como son y a mostrar sus propias opiniones por temor a ser rechazados o ignorados. De hecho, sabemos que lo que menos les gusta a los jóvenes de las redes sociales es el temor al rechazo, el temor a no recibir respuesta o a que esta no sea la esperada (Ballesteros & Picazo, 2018).

Si nos preguntamos por qué las redes sociales atraen tanto a los jóvenes, seguramente la respuesta la hallaremos en que estas ofrecen un marco en el que pueden socializar aislándose de los adultos, lo que les permite sentirse mayores e independientes, pudiendo incluso llegar a crearse una personalidad a su gusto, mostrándose al exterior no de la manera que son sino tal y como les gustaría ser en realidad. Los jóvenes y adolescentes necesitan sentirse integrados en un grupo, quieren que los demás les vean, que respondan de

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8 inmediato a todo aquello que publican y sienten, además, la necesidad de obtener su aprobación.

Todo este estado de cosas conlleva la aparición de un nuevo término, el de identidad digital. Esta identidad será la que se irán creando los usuarios de las redes a medida que se van definiendo a sí mismos. Van a crear su propio yo, o distintos yos, tantos como quieran. La esencia de esta identidad residirá en su permanente puesta al día, de tal manera que todo lo que se haga o se deje de hacer en la red formará parte de la misma.

Así pues, esta identidad digital no está definida a priori. Se va configurando con la participación, directa o inferida del usuario en las diferentes comunidades y servicios de Internet. Los datos suministrados identifican al usuario igual que las imágenes, su contexto y el lugar donde estén accesibles; todo ello en su conjunto conformará su perfil on line (Giones- Valls, 2010).

Puede suceder, y de hecho sucede en numerosísimas ocasiones, que la identidad creada en el entorno digital no coincida con la real, porque cada cual quiere mostrar lo mejor de sí mismo. Según Goffman (1981), cuando un individuo se presenta ante los demás transmite la impresión que quiere proyectar. Por su parte, Wood y Smith (2005) definen la identidad digital como

“una construcción compleja, personal y social, consistente en parte en quién creemos ser, cómo queremos que los demás nos perciban, y cómo de hecho nos perciben”, y afirma que “en la comunicación digital lo que prima es la imagen que se quiere mostrar a terceros”.

Por ello, podemos concluir que uno de los principales objetivos en el ámbito de la educación, la formación y la comunicación, residirá en conseguir que nuestros jóvenes adquieran todas aquellas competencias que le permitan gestionar eficazmente su identidad digital.

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9 2.2.1 Millennials y nativos digitales

Si hablamos de adolescentes y de tecnologías no podemos obviar un término tan de moda hoy en día como es el de millennials. ¿A qué nos referimos con ello? O mejor dicho, a quién.

Llamamos millennials a los individuos que han nacido entre 1990 y los primeros años del siglo XXI; aunque también hay quien distingue entre generación Y, aludiendo a los nacidos entre 1980 y 1995; y generación Z, en alusión a los nacidos de 1995 en adelante. Estos últimos vendrían a ser la continuación de los millennials.

Marc Prensky (2011) en su libro Enseñar a nativos digitales, expuso la teoría de la distinción entre nativos digitales, representados por los millennials, y los inmigrantes digitales. Los nativos digitales deben convivir con estos últimos, que son aquellos que no han nacido en esta época de revolución digital, sino con anterioridad a ella (hermanos mayores, padres, abuelos, profesores...).

Estos se caracterizan por no tener tanto dominio de las nuevas tecnologías y que para su acceso y utilización han tenido que aprender, buscar asesoramiento y realizar una profunda transformación en su modo de ver las cosas y de asimilarlas.

No obstante, cabe decir que la teoría defendida por Prensky suscitó desde sus inicios numerosas críticas por parte de los que consideran que no es cierto que los jóvenes estén en posesión de habilidades digitales de forma innata.

Es cierto que hablamos de una generación que no ha conocido la vida sin la red y que usa internet a diario, tanto para el ocio, como para los estudios, como para las relaciones personales. Para ellos, utilizar la tecnología es indispensable en su vida cotidiana; sin ella se sienten fuera de sus círculos de amistad e imposibilitados para desarrollar actividades con el grupo, ya sean de ocio o de comunicación. Son jóvenes que invierten diariamente muchas horas

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10 en navegar por la web, mantener conversaciones, divertirse, leer y enviar correos electrónicos, descargar archivos…

Sin embargo, cabe decir que estos jóvenes, en su mayoría, se caracterizan por ser exhibicionistas y multitareas, y en muchas ocasiones no han desarrollado la suficiente destreza tecnológica para mantener una actitud activa, de colaboración y de participación en la red.

Dicho de otra forma, los jóvenes no siempre poseen los conocimientos necesarios “para hacer un uso culto, crítico y pleno (al menos desde una perspectiva educativa) de toda esta potencialidad de conocimiento e información disponible en la red”, y ello implica no pocos retos formativos (Area Moreira et al., 2015, p.16).

En resumen, aunque los nativos digitales tienen la tecnología más incorporada y es indiscutible que su relación y vinculación con la misma presenta peculiaridades frente a los inmigrantes, parece evidente que no tienen porqué saber más sobre tecnología.

3. Estado de la cuestión

Como ya hemos comentado, la irrupción de internet y sus diferentes aplicaciones han venido a modificar nuestros hábitos de escritura, de lectura, de comunicación y, en definitiva, de difusión de la cultura. Su proliferación y auge han supuesto una revolución tal y como en su momento supusieron, salvando las distancias, el surgimiento del alfabeto y el papiro, y con posteriorioridad, la invención de la imprenta y el papel.

Es innegable que los jóvenes en las redes sociales utilizan una ortografía que se aleja de las normas y ello puede deberse, en parte, al hecho de que la mayoría de sus usuarios no ha alcanzado los 25 años de edad. La influencia que puede tener en el lenguaje de los jóvenes esta continua exposición a

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11 elementos no normativos y las consecuencias que de ello se derivarán para su posterior uso de la lengua son el principal objeto de este trabajo.

Durante mucho tiempo, entre padres y educadores reinó una gran inquietud por la cantidad de horas que los jóvenes pasaban delante de la televisión y por la función que este medio pasó a desempeñar en el aprendizaje del lenguaje y difusión de la cultura.

Con el paso de los años, esta preocupación ha desviado su interés de la televisión para centrarse en la influencia que internet ejerce en la formación cultural de nuestros jóvenes y, de manera muy especial, en el uso que hacen del lenguaje.

Los primeros estudios del lenguaje en la comunicación mediada por ordenador datan de principios de los años 90 y a día de hoy su estudio es una disciplina académica consolidada. Respecto del lenguaje juvenil en las redes, este ha sido objeto de numerosos trabajos y comentarios, aunque desde algunos sectores se argumenta que estos no se han producido con la proliferación que podía esperarse debido a dos motivos: porque los jóvenes no son un grupo de poder en la sociedad y porque los rasgos que caracterizan su lenguaje son muy cambiantes.

Pero estos argumentos no deben hacernos caer en el desánimo. Debemos avanzar en nuestro estudio ya que entendemos que estamos ante un tema de investigación muy interesante, porque es novedoso y porque las transformaciones que han ocurrido en la escritura de los jóvenes debido a la influencia de las nuevas tecnologías preocupan a un sector importante de la sociedad.

Los lingüistas se han formulado numerosos interrogantes acerca de la verdadera naturaleza de este ciberlenguaje, también llamado ciberhabla, netspeak o lenguaje de los SMS. Se preguntan si estamos ante una nueva

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12 forma de oralidad o ante una nueva forma de escritura. O tal vez, dicen, se trate de un nuevo género discursivo.

Quizás esta última sea la mejor definición, la que considera que estamos ante una especie de híbrido o nuevo género que transita entre la oralidad y la escritura, ante un lenguaje con unas peculiaridades que lo posicionan como un discurso único y lo definen como un nuevo registro del formato virtual, auténtico y valioso, que se produce dentro de una situación comunicativa real y en un contexto significativo para los internautas. Además, se trata de una comunicación creativa que puede favorecer el desarrollo de competencias comunicativas porque al estar expuestos a una escritura real y significativa fomenta la creatividad y otras habilidades de escritura (Garzón Bohórquez, 2017).

No obstante, y aunque los estudiosos coinciden en afirmar que estamos ante un proceso extraordinario de adaptación lingüística a los nuevos dispositivos que nos facilita la tecnología, estamos ante un debate que sigue abierto.

Respecto de las principales características del lenguaje que utilizan los jóvenes y adolescentes en las redes sociales, cabe decir que se trata de un registro mucho más informal, lúdico y en ocasiones, a simple vista, superficial, en el que el usuario tipo utiliza una especie de jerga caracterizada por la utilización de abreviaturas de manera poco ortodoxa. Un lenguaje donde se reducen de manera considerable los signos de puntuación, se utilizan los emoticonos para expresar sentimientos y emociones, se emplean onomatopeyas o se repiten algunas letras con el fin de enfatizar parte del mensaje, confiriéndole volumen y entonación, y se omiten tildes y mayúsculas iniciales para nombres propios o inicio de oraciones.

Pese a ello, los jóvenes no tienen ninguna dificultad de comprensión, entienden perfectamente los mensajes que reciben y aceptan esta manera de comunicarse y de compartir información. A través de ella manifiestan a los

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13 demás su particular forma de ver la realidad y se sienten integrantes de un grupo que comparte las mismas competencias.

3.1 Opinión de los expertos

¿Qué piensan los lingüistas y estudiosos acerca de esta transformación que sufre el lenguaje en las redes sociales utilizadas por los jóvenes? ¿Estamos ante una corrupción idiomática que afecta al buen uso del español escrito?

¿Hacia dónde va la lengua? ¿Estamos asistiendo al empobrecimiento de nuestro vocabulario y, por consiguiente, de nuestra lengua?

Partiendo de la base de que la lengua no es un sistema rígido y cerrado, las discusiones entre quienes pronosticaron “la muerte del lenguaje cuando la tecnología nos rebase” y la de aquellos que fijan su atención en los usos innovadores presentes en el ciberlenguaje, representa un tira y afloja que parece no tener fin (Vaqueiro, 2012, p.3).

Donde algunos observan con preocupación el avance y masificación de este ciberlenguaje, otros se limitan a percibir los cambios y a poner en valor la vertiente creativa de estos textos.

Así pues, percibimos la existencia de dos corrientes enfrentadas. Por un lado, encontramos los que se han venido en llamar apocalípticos, que denuncian que tecnologías como el chat, el SMS o el Messenger, fomentan el uso de un lenguaje a primera vista incorrecto ortográficamente y de gran pobreza de vocabulario. Su gran preocupación se centra en el avance de una generación que pueda carecer de las básicas estrategias comunicativas necesarias para su actividad profesional y social. Por el otro, una gran mayoría de autores que descartan que las actitudes que ante el lenguaje presentan las nuevas generaciones supongan desconocimiento y reconocen en ellas un uso deliberadamente informal, a la vez que económico y creativo. El objetivo es dotar a la comunicación de mayor expresividad, atractivo, flexibilidad y carácter lúdico, e incluso, de mayor elocuencia; un uso coloquial que captura algunos

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14 elementos de la oralidad y que se apropia de ellos en un proceso dinámico, creador y desafiante (Araujo y Melo, 2003).

En fechas recientes, la revista Archiletras2 ha publicado un interesante artículo de Javier Rada en el que se intenta arrojar algo de luz sobre esta cuestión. Su finalidad es averiguar si la mutación que sufre el lenguaje mediado por la tecnología es aceptada y aceptable o si, por el contrario, debemos abrazar aquellas voces que hablan de una corrupción idiomática. El autor concluye afirmando que la mayoría de expertos consultados consideran que este tipo de

“subversiones” de la lengua no van a tener mayores implicaciones, aunque ello dependerá siempre de lo efímeras que sean las variaciones o las tecnologías y del tiempo necesario para que las adopten otros discursos.

Dentro del grupo de estudiosos que han compartido la “visión catastrofista de la lengua” de la que habló la lingüista catalana Antònia Martí, encontramos la mención que hace la doctora M. Gabriela Palazzo (2009) al escritor Mempo Giardinelli, quien en 2004 argumentaba que si tanta gente recurre al mal uso del lenguaje, lo que se está haciendo es promover el desconocimiento como norma general.

Por su parte, el lingüista Francisco Yus (2001), defiende la idea de que la ortografía que emplean los jóvenes en el entorno digital les acarreará graves problemas en su competencia lingüística, y critica el uso recurrente que hacen de chats o SMS ya que algunos de los aspectos que los caracterizan, como el empleo de abreviaturas, tendrá una repercusión negativa en la práctica ortográfica de los jóvenes usuarios.

2 La revista Archiletras es un medio global y panhispánico, impreso y digital, en torno a la lengua española fundada por Arsenio Escolar, periodista, filólogo, editor y escritor. Un medio de comunicación dirigido a todos aquellos que tienen la lengua como su materia profesional o como una de sus principales herramientas profesionales.

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15 El que fuera director de la Academia de las Letras Argentinas, Pedro Barcia, ha impartido numerosas charlas y conferencias que tienen como principal argumento el empobrecimiento paulatino y la vulgarización que viene sufriendo el lenguaje, especialmente de la mano de los jóvenes. Sus opiniones son muy ilustrativas y aparecen recogidas en diversos artículos y entrevistas concedidas a distintos medios de comunicación. Barcia no duda en afirmar que no sólo es que la lengua esté deformada, sino que la utilización masiva de estos nuevos medios de comunicación a través de Internet implica que el lenguaje que se utiliza en registros más formales, como la escuela, esté también deformado. Y añade que con la utilización de los chats, los jóvenes se están convirtiendo en inexpertos expresivos.

En términos muy parecidos se han expresado los académicos de la RAE, Ignacio Bosque y José María Merino, con ocasión del X Congreso para profesores de español (2020). Ambos mostraron su preocupación tanto por el nivel de comprensión lectora de los jóvenes y por la influencia de las redes sociales en el empobrecimiento del idioma (al utilizar un lenguaje más breve se emplean muchas menos palabras), como por la capacidad del sistema educativo de fijar bien el lenguaje.

Sin embargo, son pocos los lingüistas que a día de hoy continúan defendiendo la debacle y los puristas están cada vez más solos.

Así pues, frente a la anterior postura encontramos la de aquellos que dan la bienvenida a las fuerzas de cambio que van apareciendo y aunque no se trata de ser abiertamente permisivos y justificar cualquier novedad, tampoco es cuestión de considerar a las nuevas actitudes en este campo como deterioro o corrupción del lenguaje. Esta es “la tendencia actual de los lingüistas, la de percibir esta variedad del lenguaje como revolucionaria, innovadora y enriquecedora, sin considerarla una amenaza para la lengua estándar”

(Candale, 2017, p. 2).

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16 Alejándonos de la visión apocalíptica, los estudios que ha llevado a cabo Carme Bach, lingüista de la Universidad Pompeu Fabra, confirman que los usuarios son muy conscientes del entorno en que están utilizando la lengua y sus variaciones y comprenden los subcódigos de cada género como en cualquier comunidad discursiva (on line/off line). Bach mantiene que se están creando nuevos géneros y que esto no ha venido sino a enriquecer. Propugna la importancia de que en la escuela se enseñen todos los géneros y registros y que lo fundamental es saber dónde se está en cada momento.

No parece muy acertado el reproche generalizado que se hace a algunos géneros de escritura electrónica por el perjuicio ortográfico que supuestamente acarrea a los jóvenes, máxime si tenemos en cuenta que en la mayoría de las ocasiones las transgresiones de la norma son conscientes y buscadas de propósito. Martínez de Sousa (2004) realiza una clara diferenciación entre faltas de ortografía, producidas por ignorancia de las reglas que rigen la grafía del español, y las heterografias, desviaciones intencionadas de la norma ortográfica.

En ocasiones, estas desviaciones tienen un carácter puramente transgresor y pueden responder bien a un propósito de imitar la oralidad, bien a una convención ortográfica consensuada por los miembros del grupo o pueden estar motivadas por la creatividad de los hablantes3. De hecho, un informe elaborado por la profesora Gumiel de la Universidad de Alcalá de Henares alerta de que solo el 11,5% de los jóvenes usuarios son cuidadosos a la hora

3 La lingüística Ana Mancera en Usos lingüísticos alejados del español normativo como seña

de identidad en las redes sociales (2016) da un paso más allá y pese a partir de la clasificación realizada por Martínez Sousa, hace una clasificación de las “heterografias en función de si estas responden de manera predominante a un propósito de mímesis de la inmediatez comunicativa, de si hacen uso de convenciones ortográficas “alternativas” o de si son fruto de la invención de uno sólo o de un grupo reducido de hablantes, y no han llegado por tanto a convertirse en recursos convencionales” (p. 1478).

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17 de elaborar sus textos escritos en dispositivos móviles, cuidándolos tanto como lo harían a la hora de presentar un trabajo escolar.

Que el hecho de escribir con faltas en las redes sociales no afecta al nivel de ortografía es lo que concluyen otros expertos desde la UOC (Universitat Oberta de Catalunya). Desde allí, voces autorizadas como la de los profesores de estudios de Arte y Humanidades, Ona Domènech Bargaria y Joan Pujolar Cos, afirman que cuando las personas escriben en los medios digitales instantáneos, priorizan la rapidez y el contenido del mensaje por delante de la forma, haciendo uso de la escritura abreviada, sin acentos y con emoticonos. Y añaden que en todo caso, es un tipo de lenguaje pasajero y propio de una determinada etapa vital como es la adolescencia. Por su parte, el profesor de los estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación, Ferran Lalazuela Bosch opina que las redes han propiciado un nuevo espacio para la comunicación en el que la lengua ha evolucionado hacia aspectos novedosos, tales como la abreviación, la falta de formalidad y la agilidad. El profesor mantiene que aunque sea por escrito, lo que se hace realmente es conversar con las personas que se perciben como próximas y con las que se comparte un entorno virtual; el hecho de compartir un código común genera complicidad y un sentimiento de pertenencia.

Siguiendo en la misma línea, Agnese Sampietro (2016) investigadora posdoctoral en la Universitat Jaume I, considera que es fascinante ver cómo los usuarios se adaptan a las diversas opciones que nos facilitan las nuevas tecnologías de la información y comunicación, atribuyéndoles unos significados que a lo mejor no estaban en la mente de los diseñadores o informáticos que las programaron. Respecto de la escritura de los jóvenes en las redes defiende que no están violando ningún código normativo sino que han adquirido y hacen gala de destrezas específicas del medio, entre ellas la destreza práctica de escritura en pantalla, la destreza lingüística a través del juego de palabras y la integración de materiales multimodales.

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18 Por su parte, la lingüista canadiense Gretchen McCulloch (2020) no cree que Internet esté empobreciendo la lengua, sino todo lo contrario, está convencida de que la red nos está haciendo escribir mejor. Se define a sí misma como una

“lingüista de internet”, porque analiza la lengua de Internet en sentido académico y porque es una lingüista que trabaja en Internet. Cree que a las personas que afirman que la lengua en la red está arruinando el idioma y la gramática hay que decirles que es lógico y normal que el lenguaje cambie, y lo hace porque estamos vivos. Este cambio es una muestra de madurez, fortaleza y flexibilidad de la propia lengua.

McCulloch argumenta que actualmente los jóvenes están probando algo diferente; ya no sólo se escribe en las redes con propósitos académicos o comerciales sino que estamos ante una nueva forma de comunicación con las personas que nos interesan. Por ello, estamos ante un género informal que da prioridad a la expresión de las emociones, rasgo que no encontraremos jamás en un registro formal. Defiende, sobre todo, el hecho de que cuando haya algo que no conozcamos o no entendamos, no juzguemos sin más. Que lo que hay que hacer es acercarse a la cuestión con cierta curiosidad.

Este último inciso tiene a nuestro modo de ver una importancia capital en este tema pues no son pocos los que a priori consideran que la escritura en las redes empobrece la lengua o los que responsabilizan a los chats de los problemas ortográficos de los jóvenes. Por ello, desde aquí reivindicamos la postura de los lingüistas y estudiosos del lenguaje y la comunicación, que debe colocarse siempre en la posición del análisis y nunca del prejuicio anticipado. Al respecto es sumamente ilustrativa la cita del lingüista Luis Barrera Linares, que afirma:

Ni en la cotidianidad ajena al ciberespacio ni en la realidad virtual hablamos mejor ni peor que nadie…Quienes vivimos del lenguaje deberíamos ser los mejores modelos en esto de utilizarlo adecuadamente, aunque para ello no basta con creer que lo hacemos bien y que son los otros los que lo hacen mal. (Vaqueiro, 2012, p.3).

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19 Aunque nos falta todavía perspectiva histórica para ver en qué deriva todo este proceso y aparte de observar su evolución como si de un espectáculo fantástico se tratase, nos mostramos firmes a la hora de manifestar que no creemos que sean las tecnologías las que empobrecen el lenguaje, sino la falta de estudio y de lectura. No debemos demonizar a las nuevas tecnologías como causantes de este fenómeno, debemos asumir nuestra cuota de responsabilidad y ver que en nuestra mano como docentes y estudiosos de la lengua está la posibilidad de enseñar el uso correcto del lenguaje, en sus distintos registros, y la de aprovechar al máximo todas las oportunidades que nos ofrecen las redes sociales, sus valores, ventajas y recursos, en orden a optimizar las habilidades de escritura de nuestros jóvenes, fomentando la conversación a través de un lenguaje menos artificioso y más correcto.

4. Metodología

El método que se ha utilizado para recabar información sobre el lenguaje de los adolescentes en las redes sociales ha sido el de la encuesta (Anexo 1), que se erige como la metodología más utilizada en las investigaciones observacionales.

Delenius (1988) define la encuesta como la recogida de datos de poblaciones o muestras de poblaciones a través de cuestionarios u otros instrumentos de recogida. Ballester (2001) apunta que podríamos acotar esta definición con las particularidades que todas las encuestas deberían tener según Flower (1993):

- La encuesta no puede ser manipulada por el investigador.

- El objetivo es la obtención de datos cuantitativos, que no podrían ser recogidos por observación ni experimentación.

- Se organiza en una serie de preguntas formuladas en un cuestionario, siendo las respuestas los datos que se analizan.

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20 - La encuesta se realiza a una parte de la población, que representa a la misma, denominada muestra.

Por lo que se refiere a los tipos de encuestas que podemos encontrar, suelen dividirse en dos grandes grupos, la encuesta descriptiva y la encuesta analítica, si bien existe una tercera categoría denominada mixta, que abarca características de las dos primeras. La encuesta descriptiva se centra en obtener información sobre un grupo determinado de personas, mientras que la encuesta analítica busca identificar posibles diferencias entre subgrupos de la población.

4.1 Objetivos

Los objetivos que nos propusimos al realizar esta encuesta podríamos dividirlos en: objetivos generales, conocer el uso que los jóvenes dan a Internet, qué redes sociales utilizan, cuáles más y cuáles menos, y las horas que les dedican; y objetivos más específicos de la materia, como serían: conocer el lenguaje que utilizan en las redes, si piensan que dicho lenguaje influye o no en el ámbito académico y si creen que las redes sociales que tanto utilizan podrían servir para trabajar algún contenido específico de la asignatura.

4.2 Muestra

Los participantes de la encuesta han sido alumnos de dos institutos diferentes: grupos de 3º de la ESO del IES Algarb, centro asignado de prácticas; y alumnos de 1º de Bachillerato del IES Xarc, centro en el que imparte clases el tutor del TFM. En total han participado 70 alumnos que, si bien no conforman una muestra demasiado grande, pensamos que nos permite un acercamiento fiable a la realidad de los adolescentes.

Que hayan sido alumnos de centros diferentes no es algo que estuviera planeado desde un principio, pero ante la imposibilidad de contactar con los tutores de los grupos de 1º de Bachillerato del IES Algarb una vez se había decretado el estado de alarma, se recabó la ayuda del tutor para que difundiera la encuesta en sus grupos de Lengua Castellana.

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21 Lo que sí buscábamos era analizar las respuestas de alumnos de cursos y edades diferentes para saber si había diferencias de opinión y en qué consistían estas.

4.3 Análisis de los resultados

A continuación, se presentan los resultados de la encuesta mediante su representación gráfica. Todos los resultados se expresan en formato porcentual para facilitar y agilizar la comprensión.

Los gráficos (1) y (2) hacen referencia al sexo y a la edad de los participantes respectivamente.

Como podemos observar, ha habido una mayor participación de chicas que de chicos, 41 frente a 29.

Gráfico circular (1). Sexo de los participantes

Por lo que respecta a las edades, los más jóvenes tienen 14 años y los más mayores 18. Dentro de ese rango, destacan los alumnos de 15 años, siendo el grupo de mayor participación, un 31 %, mientras que en el lado contrario encontramos a los alumnos de 18 años, con solo un 3% del total de respuestas.

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Gráfico circular (2). Edades de los participantes

En el gráfico (3), podemos observar que todos los alumnos que han respondido a la encuesta disponen de teléfono móvil propio con conexión a Internet. Este dato no nos sorprende, pues en España, según los datos que facilita el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 94,8%4 de los adolescentes de 15 años dispone de teléfono móvil.

Gráfico circular (3). ¿Dispones de teléfono móvil propio con conexión a Internet?

Una vez tenemos claro que todos tienen acceso a Internet desde su móvil, queremos saber qué uso le dan al mismo y qué es lo que más hacen cuando están conectados a la red. Como se puede ver en el diagrama de barras (1), disponen de cinco posibles respuestas que tienen que ir ordenando en función su uso, siendo 1 lo que más hacen y 5 lo que menos.

4 Este porcentaje desciende hasta un 69,8% si tenemos en cuenta a la población de 10 a 15 años, porcentaje igualmente elevado.

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23

Diagrama de barras (1). Uso de Internet ordenado de mayor a menor, siendo 1 lo que más hacen y 5 lo que menos.

Más de la mitad de los alumnos que han participado en la encuesta otorgan al uso de redes sociales la primera posición [1]. Reproducir música o jugar a videojuegos se posicionan en segundo y tercer lugar con 10 y 8 alumnos respectivamente, mientras que buscar información y realizar tareas de clase son elegidas como primera opción por solo 10 alumnos, 5 para cada respuesta.

Por otro lado, en último lugar [5] y por tanto, aquello a lo que menos tiempo dedican en la red, la primera opción es jugar a videojuegos, algo que con la llegada de las redes sociales parece que va cayendo en desuso. En este caso, el uso de las redes sociales solo es elegido como última opción por 9 alumnos.

Seguimos hablando de redes sociales, en este caso para comprobar en el gráfico (4) que todos los participantes de la encuesta disponen de perfil en las redes sociales. Además, en el gráfico (5) vemos la cantidad de horas al día que los adolescentes pasan en las mismas. Nos faltará saber qué redes utilizan, y esto lo descubriremos en la siguiente pregunta.

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Gráfico circular (4). ¿Tienes perfil en las redes sociales?

Gráfico circular (5). ¿Cuántas horas al día pasas en las redes sociales?

Como avanzábamos hace un momento, nos falta saber cuáles son las redes sociales o aplicaciones de mensajería que más utilizan los adolescentes, cuestión que podemos comprobar en el diagrama de barras (2).

Indiscutible el uso de Instagram, que se postula como la reina de las redes entre los adolescentes, mientras que sorprende el bajo número de encuestados que utiliza Facebook, red social que viene experimentando una tendencia decreciente desde hace un tiempo5.

5 Un estudio realizado por The Social Media Family, “Estudio sobre los usuarios de Facebook, Twitter e Instagram en España" confirma que Facebook ha perdido 2 millones de usuarios en un año, mientras que Instagram ha experimentado un crecimiento del 6% respecto al año anterior.

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25 Respecto a los 31 alumnos que han escogido la opción “Otro”, 22 utilizan la aplicación Tik Tok6, que si bien no es una red social, va cobrando gran protagonismo entre los adolescentes.

Diagrama de barras (2). ¿Qué redes sociales utilizas?

Una vez más les pedimos que hicieran una lista ordenada en función del mayor y menor uso que hicieran de dichas redes, siendo 1 la red social que más usan y 5 la que menos. Esta pregunta la planteamos pensando que la diversidad de redes sociales que utilizan sería mayor, pero viendo que Instagram y Whatsapp son utilizadas por 70 y 69 alumnos respectivamente, y que sacan una distancia considerable a las otras tres opciones, podemos imaginar los resultados de esta lista.

Como vemos en el diagrama de barras (3), y como ya comentábamos anteriormente, Instagram se posiciona como la red social más utilizada entre los alumnos, 46 alumnos la escogen como primera opción y 14 como segunda.

Por el contrario, tal y como era de esperar según los resultados de la anterior pregunta, Facebook se postula como la red social menos utilizada entre los adolescentes encuestados.

6 Tik Tok es una aplicación que surgió en 2016 para crear y compartir vídeos musicales de entre 3 y 60 segundos.

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26 Estos resultados nos sirven para guiarnos en la elección de la red social que utilizaremos para trabajar el lenguaje de los adolescentes, pues pensamos que el trabajo sería menos satisfactorio si escogiéramos una red social que no fuera del interés del alumnado.

Diagrama de barras (3). Redes sociales ordenadas en base al mayor o menor uso, siendo 1 la más usada y 5 la menos

Sobre el lenguaje que utilizan en las redes también les hemos preguntado. En el gráfico (6) podemos ver lo que dicen los alumnos sobre cómo escriben en las redes sociales que utilizan. Más de la mitad de alumnos afirma que intenta escribir siempre bien; en cambio, solo 6 alumnos confiesan que suelen escribir mal, por desinterés o por pereza. No diremos que esperábamos que esta última opción fuera la más votada, pero sí que iba a tener un mayor porcentaje de voto, y no tanto por un desinterés o despreocupación hacia el lenguaje en sí mismo sino por una cuestión de pereza y de rapidez a la hora de escribir los mensajes.

Como ya hemos apuntado con anterioridad, el lenguaje de los adolescentes en las redes sociales se caracteriza por la abreviación, repetición de alguna letra con el fin de enfatizar el mensaje u omisión de tildes y mayúsculas. Sin embargo, 41 alumnos afirman que escriben siempre bien, es decir, no encontraríamos estas particularidades en sus mensajes ni en sus

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27 publicaciones. ¿Es real esta afirmación? Pensamos que no, y que seguramente se habrán sentido cohibidos a la hora de confesar la verdad sabiendo que van a ser analizados en este trabajo.

Gráfico circular (6). ¿Cómo escribes en las redes sociales?

Nos hubiera gustado trabajar esta pregunta en el aula mediante una plantilla anexa a la encuesta. Entre otras actividades, los alumnos hubieran tenido que buscar en sus conversaciones de Whatsapp o en las publicaciones de sus redes sociales aquellos errores que cometen con más frecuencia y anotarlos en la plantilla (Anexo 3). Al no haber podido hacerlo, optamos por ponerles como posibles respuestas aquellos errores que creemos pueden ser más comunes en sus mensajes.

Ausencia de signos de acentuación y de puntuación, abreviación, omisión de las “h”, confusión entre haber/ a ver y la opción de que pusieran “otro” o

“ninguno”, eran las posibles respuestas que tenían. En el diagrama de barras (4) podemos ver los resultados de la pregunta.

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Diagrama de barras (4). Errores más frecuentes en las redes sociales.

Lo primero que llama la atención es que solo una persona ha escogido la opción “ninguno”, es decir, no comete ninguno de estos errores ni encuentra otro en su lenguaje en las redes. Esto nos hace pensar que, como sospechábamos, el gráfico (6) no se ajusta del todo a la realidad de los encuestados.

Podemos ver cómo la ausencia de signos de acentuación y la abreviación de palabras, seguidos muy de cerca por la ausencia de signos de puntuación, se postulan como los errores más frecuentes en la escritura de los adolescentes en las redes sociales. Estos resultados sí se ajustan más a lo que esperábamos inicialmente.

Entre los que han marcado la opción “otro”, confiesan que cometen errores con algunos tiempos verbales, se confunden a la hora de escribir “ahí, hay, ay”, o ponen de más algunas letras en según qué palabras.

Una vez sabemos cuáles son los errores que cometen, nos interesa saber si piensan que estos influyen en su escritura en el ámbito académico. En el gráfico circular (7) vemos que la diferencia entre los que piensan que sí y los que piensan que no, no es demasiado grande, aunque acaban ganando los

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29 que apuestan por la primera opción. En este punto vuelve a sorprendernos el resultado pues esperábamos que la diferencia entre ambas respuestas fuera mayor a la que realmente ha sido. Posteriormente veremos si estas respuestas se ajustan o no a la realidad de los alumnos.

Gráfico circular (7). ¿La manera de escribir en las redes sociales influye en el ámbito académico?

Volvemos a centrarnos en el uso de las redes sociales, esta vez para saber si creen que podrían utilizarse para trabajar contenidos de la asignatura. El gráfico (8) muestra que hay una parte importante de la muestra que piensa que sí.

Gráfico circular (8). ¿Crees que se podría trabajar algún contenido de la asignatura a través de las redes sociales?

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30 Que un porcentaje tan alto de alumnos vea posible utilizar las redes sociales para trabajar contenidos en las aulas es algo muy positivo, tanto para la propuesta que plantearemos un poco más adelante, como para cualquier docente que crea que la metodología tradicional y encorsetada que se sigue utilizando para trabajar algunos contenidos de las materias ha quedado obsoleta. Tenemos ante nosotros la posibilidad de utilizar unas herramientas con las que no solamente se sienten cómodos, sino que son uno de sus mayores intereses a día de hoy.

Y esto nos lleva a la siguiente pregunta, que nos permitirá saber si alguna vez han utilizado las redes sociales para el propósito que comentábamos y cómo lo han hecho. Esta vez ya no podían contestar escogiendo una opción, disponían de un espacio para que escribieran lo que consideran oportuno.

El gráfico (9) muestra como más de la mitad de los alumnos nunca han trabajado contenidos a través de las redes sociales, es decir, estas nunca han estado presentes en el aula como herramienta de aprendizaje para más de la mitad de los alumnos.

Gráfico circular (9). ¿Alguna vez has trabajado algún contenido mediante las redes sociales?

Las respuestas que más nos han llamado la atención han sido las de aquellos que nos han contado cómo lo habían hecho. De los 28 que han respondido, 20 afirman que la red social a través de la que han trabajado contenidos ha sido Google Classroom; otros 2 alumnos apuntan que lo han hecho a través de

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31 miniordenadores (suponemos que quieren decirnos Chromebooks); y 1 dice que ha sido a través de Internet.

Estas respuestas nos preocupan bastante porque, o bien hay una enorme falta de comprensión lectora de la pregunta que se les formula, o bien piensan que Google Classroom, Chromebooks e Internet son en sí mismos una red social. Y nos decantamos por esta última opción.

Llegados a este punto, creemos importante hacer referencia a una respuesta que ha dado una alumna que ha manifestado:

“No, porque para poder hacerlo los alumnos tienen que saber utilizar las redes sociales con el fin educativo que se busca y ahora mismo no sabemos hacer eso”.

Consideramos que esta respuesta refleja a la perfección lo que comentábamos en el marco teórico cuando decíamos que nos encontrarnos ante una generación a la que se ha denominado nativos digitales, pero que realmente es una generación que sabe bien poco acerca del medio digital en el que se mueve.

Pero volviendo a aquellos que han afirmado haber utilizado las redes sociales para trabajar contenidos y, una vez que descartamos 23 de esas 28 respuestas por no referirse propiamente a las redes sociales, solo nos quedan 5 que realmente sí las han utilizado. De ellos, 3 alumnos cuentan que han creado perfiles en Instagram de algunos autores literarios para trabajarlos, y los otros 2 explican que han trabajado las normas ortográficas y los fallos más comunes que cometen mediante capturas de conversaciones de Whatsapp.

Viendo que realmente estos alumnos sí han utilizado las redes sociales para trabajar en clase, no entendemos por qué no hay un número mayor de respuestas similares, pues no olvidemos que la muestra corresponde solo a dos cursos diferentes. En cualquier caso, para todos aquellos que han

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32 contestado que no las han utilizado (42), hemos formulado dos preguntas más:

¿Os gustaría hacerlo? ¿Se os ocurre alguna manera?

Por un lado, tenemos 28 alumnos a los que sí les gustaría hacerlo pero que no se les ocurre cómo. Por otro lado, 3 contestan que “no saben” o que les es indiferente, no sabemos si se refieren a que no saben si les gustaría o no saben cómo hacerlo. Además, 4 alumnos responden un rotundo no, quedando una vez más en el aire a cuál de las dos preguntas están contestando. Y finalmente 1 afirma que no porque prefiere utilizar los libros.

Pero no todo son “malas noticias”, también tenemos respuestas que pensamos merecen quedar reflejadas en el trabajo, bien por su interés en intentar proponer algo, bien por su argumentación para defender su postura.

Entre los que han defendido que sí que les gustaría hacerlo proponen:

“Dar los tipos de texto basándonos en los textos que se publican y se cuelgan en las redes”.

“Publicar historias en Twitter7 y colgar un enlace en Google Classroom.

La historia q más likes tenga puede tener medio punto + en el examen”.

“Por ejemplo en Reddit la gente suele contar historias y experiencias. Se podría trabajar el storytelling”.

“Trabajar el texto argumentativo en Twitter rebatiendo la opinión de alguien”

Estas respuestas e ideas son muy válidas como punto de partida para trabajar muchos contenidos de nuestra materia, y realmente creemos que podremos ponerlas en práctica en un futuro.

7 Twitter es una red de microblogging surgida en 2006 que permite escribir y leer mensajes en Internet, conocidos como tweets, que no superen los 140 caracteres. Twitter ha hecho famosos conceptos como trending topic o hashtag.

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33 No podemos olvidar dos respuestas que están directamente relacionadas con lo que comentábamos un par de preguntas atrás sobre el hecho de aprovechar el tirón de las redes sociales en los adolescentes para trabajar contenidos:

“Sí me gustaria hacerlo porque pienso que es otra forma de aprender y para los alumnos es lo mas entretenido, ya que pasamos muchas horas con los dispositivos mobiles.”

“ Sí que me gustaría hacerlo, simplemente cambiar del formato físico al digital ya es un gran avance debido a que la generación actual de estudiantes, y lo más seguro las siguientes también, se siente más cómoda si emplea unos recursos más modernos y que se puedan relacionar con lo que se usa en su tiempo libre.”

Por el contrario, tenemos aquellos que son partidarios de no trabajar con las redes sociales:

“No me gustaría hacerlo porque no sacaríamos ningún beneficio educativo ya que por ahora no sabemos utilizar las redes sociales para este fin”

“La forma normal en la q se trabaja esta bastante bien a mi parecer, habría cosas mas entretenidas k se podrían realizar, pero no ay necesidad, estamos bien”

Aunque respetamos la opinión de ambos alumnos, nos gustaría hacerles experimentar que las redes sociales son una herramienta muy útil para poder llegar a tales fines y que también son un método válido (y normal) para aprender.

Después de analizar estas respuestas nos quedamos con un aspecto muy positivo y es la buena predisposición que muestran los alumnos de cara a dar una oportunidad a las redes sociales como herramienta de aprendizaje.

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34 Para terminar la encuesta, se les pidió que dieran su opinión acerca de dos aspectos o experiencias en las redes sociales.

La primera era saber qué pensaban acerca de estas dos afirmaciones que hemos encontrado en Twitter, ¿opinan lo mismo?

Imagen (1). Tweet punto final Imagen (2). Tweet seriedad punto final

Las respuestas han sido muy diversas y ponerlas todas no sería viable, sin embargo, mostramos algunas que sintetizan las aportaciones de los alumnos:

“Sí, pq queda súper anticuado poner punto final”

“Si, xq es raro hablar con alguien y q no haga faltas de ortografía”

“Más o menos sí ya que poner punto final le da un toque serio a conversaciones que son puramente banales”

“En parte sí, me parece más cómodo hablar con una persona que no pone punto y final.”

“Sí, debido a que en el ámbito que hay una conversación de Whatsapp suele ser informal y se ha integrado en el sistema que un punto final i ndica seriedad”

“No opino igual, porque cuando alguien pone punto final quiere decir que procura escribir bien”

“No, si ponen punto es porque se fijan en los símbolos de puntuación y hacen muy bien”.

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“No, pienso que es importante utilizar bien la ortografía en todo momento, incluso en redes sociales”

“No, cada persona escribe como quiere, y aunque tengamos asociado en las redes sociales que el punto es de seriedad, no tiene nada que ver, solo quieren escribir bien”

Y ahora sí, llegamos a la última pregunta del cuestionario. Hemos dado a conocer a los alumnos la iniciativa de un grupo de 4º de la ESO del instituto extremeño IES Cuatro Villas de Berlanga que, bajo la cuenta “Detectives de la ESO”, corrige las faltas de ortografía que los famosos cometen en Twitter e Instagram. Les hemos mostrado algunos ejemplos y pedido su opinión al respecto.

Imagen (3). Tweet iniciativa ortografía

Si bien ha habido una gran variedad de respuestas, la idea ha tenido una muy buena aceptación por parte de la mayoría de los alumnos, pues creen que es una manera original y divertida de aprender y mejorar la ortografía. Además, muchos de ellos señalan la importancia de que personajes públicos y famosos escriban bien y den un buen ejemplo, ya que tienen mucha influencia en los adolescentes. Algunas de las respuestas son:

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“me parece bien, pero los famosos escriben mal xq quieren no hace falta corregirlos”

“es una forma diferente de atraer a los alumnos y motivarlos + q los típicos ejercicios q se repiten año tras año”

“sinceramente n creo q a nadie le importe la ortografía si no se trata de estudio o de trabajo m parece innecesario”

“Me parece muy buena manera de aprender y de enseñar. Los famosos tienen mucha influencia en nosotros ya que los vemos constantemente en todas las redes sociales y por eso somos capaces de cometer los mismos errores que ellos”

“Me parecen pesaos si van x allí escribiendo eso”

“Está francamente bien esta iniciativa. Sería genial que en redes nos expresáramos todos respetando la ortografía, incluso los famosos, que tanto influyen en nosotros”

“A mí me parece repelente”

“Me parece genial, es algo que a la gente le puede llamar la atención, te ríes y encima aprendes!”

5. Propuesta de trabajo

Como se observa en algunas de las respuestas anteriores, y a pesar de que más de la mitad de los alumnos afirmaban escribir bien, no son pocas las faltas de ortografía que encontramos en sus redacciones. Además, creemos que hubiéramos encontrado muchos más errores si no fuera porque saben que van a ser motivo de análisis de este trabajo; seguramente habrán prestado más atención a su escritura de la que ponen habitualmente.

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37 Por otro lado, muchas de estas respuestas corresponden a los alumnos que contestaron que su manera de escribir en las redes sociales no influía en el ámbito académico, que si recordamos eran el 41% de los encuestados. Sin embargo, en sus escritos encontramos: abreviaturas, faltas de acentuación, mala puntuación, palabras mal escritas… características que suelen estar presentes en sus conversaciones y publicaciones virtuales.

El hecho de que encontremos estas peculiaridades nos preocupa, y aunque es uno de los motivos por los que nos planteamos realizar este trabajo, no podemos decir que erradicar su presencia en las aulas sea nuestro objetivo último. Con el trabajo que realizaremos queremos transmitir el mensaje de que las redes son un espacio donde la ortografía y la gramática tienen cabida, y que no podemos olvidar que hoy en día estas redes sociales son nuestra carta de presentación, por lo que no podemos hacerlo de cualquier manera.

Si conseguimos que entiendan y compartan este mensaje con nosotros, no solamente conseguiremos que mejoren su lenguaje en la red sino que también observaremos una mejora de su expresión en el ámbito académico.

Para mejorar esto no vamos a hacer que los alumnos reproduzcan las normas de ortografía y puntuación en sus perfiles, simplemente vamos a trabajar contenidos de la asignatura intentando que pongan especial atención al lenguaje que utilizan, haciendo que poco a poco se vayan acostumbrando a escribir en las redes ajustándose a la norma.

5.1 Asignatura

La propuesta de trabajo que planteamos se realiza en la asignatura de Lengua Castellana, que se clasifica como troncal en las etapas de la ESO y Bachillerato.

Las nuevas tecnologías y las redes sociales proporcionan un sinfín de posibilidades de trabajo dentro del aula. Prueba de ello son las aportaciones que han hecho algunos alumnos para trabajar contenidos a través de las mismas: storytelling, textos en Twitter, perfiles de autores literarios…

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