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A notícia da contenda chegou ao Comissário geral da corte de Lima pelo Padre Presidente Frei Francisco de Huerta e pelo Capitão Bartolomé Beraún, membros da expedição franciscana de 1686, que deixaram a redução dos Cunivos no Ucayali antes do retorno do Padre Enrique Rickter e exigiam da corte limenha a retirada dos jesuítas da região e a confirmação do direito de exploração das terras pela Ordem dos Franciscanos:

“(...)y así informó en la corte de Lima á su Comisario general, dándole é entender que los misioneros de la Compañia se habian introducido en mies ajena y misiones fundadas de su religion. Con este informe, que tuvo por verídico, como de persona que habia andado aquellas provincias, el Comisario presentó luego un memorial al Sr. Virey y su Real Audiencia, en que pedia se mandase á los de la Compañia, como usurpadores de ajenas conquistas, que luego al punto se retirasen de toda aquella mision.” (Maroni, 1988, p. 289)

O Comissário geral enviou as informações do caso ao Senhor Vice-rei de Lima e sua Real Audiência, cuja resposta refletiu as intenções das autoridades espanholas: nada deveria ser determinado sem que antes se tomasse conhecimento das versões de ambas as ordens religiosas e se verificasse o trabalho missionário dos seus membros dentre os índios do Ucayali. Para tal averiguação, mandou uma armada de soldados, que foi acompanhada pelos dois franciscanos que, ao chegarem à redução dos Cunivo:

“(...) quedando muy edificados de ver por sus ojos lo que habia obrado en aquel rio la Compañia y cuán mal fundados habian sido los informes del religioso lego. No obstante esto, pareciéndoles muy bien aquellas tierras, trataron con disimulo

de ganar para sí las voluntades de los Cunivos, con ánimo de volver, despues, de Lima y asentar el pié en aquellas províncias. No quiso Dios tuviesen efecto sus desígnios, pues, al pasar, de vuelta, por tierras de los Cambas, así los dos misioneros como tambien parte de los soldados que los acompañaban, murieron lastimosamente á manos de aquellos bárbaros.” (Maroni, 1988, p. 289)

Nos documentos jesuíticos, a atuação dos seus padres era sempre relatada como se estivesse amparada diretamente por Deus, como se os jesuítas fossem santos homens sem intenções mundanas; enquanto que a representação dos membros de outra ordem religiosa, como os franciscanos nesse exemplo, ressaltava o caráter ganancioso e vil, mais próximo da conduta de homens comuns do que de religiosos.

Os poucos soldados sobreviventes encontraram-se com o leigo Navarrete que ainda estava nas imediações da redução dos Cunivo. O Superior da Missão dos jesuítas mandou aviso ao Vice-rei acerca dos acontecimentos e implorou que ele pusesse fim à contenda. A decisão oficial não tardou e ela legitimava o direito da Companhia de Jesus em empreender a conquista da região:

“(...) luego se despachó Real Provision, en que con mucho aprieto se mandaba al fraile lego se retirase de aquellas províncias, dejando á la Compañia en pacifica posesion de aquel rio y misiones que iba entablando en sus riberas.”

(Maroni, 1988, p. 289)

A decisão não agradou aos franciscanos que não economizaram críticas ao trabalho dos jesuítas:

“(...) danzando a su usanza y manifestando en cuanto era posible sumo gusto de vernos en su pueblo, de que rendimos a Dios debidas gracias, alborozados con el repique de campana de la iglesia que habían hecho los dichos Padres de la Compañía ocho meses antes; lleváron-nos a ella, donde hallamos dos lenguas indios (...), que dichos Padres Jesuitas el año antes habían dejado allí que fue el de seiscientos y ochenta y cinco para que enseñasen a rezar la gente, habiendo ganado la primacía erigiendo dicha iglesia, que es capaz de dos mil almas. Por haber tenido noticia de nuestra entrada y la de los otros tres compañeros (...) quienes habiendo llegado a esta corte dieron noticia al Real Gobierno de este hecho y descubrimiento, con lo cual dichos Padres Jesuitas, (...), pusieron en ejecución en adelantarse a fabricar dicha iglesia y a introducirse con los naturales agasajándolos con solo llevarlos gallinas y gallos, y de camino entablar un torno de moler caña dulce a mano de que hay mucha cantidad, pero no atendieron al pasto espiritual que pedia tanto gentio, asistiendo en el algún misionero contentándose con dejar dichos dos índios lenguas en la fábrica y conseguido la primacía.” (Guzmán y Salazar, 1989, p. 194)

Segundo os franciscanos, os jesuítas construíram a igreja sem a verdadeira intenção de converter aos índios, importando-se apenas com a garantia da posse e da sua sobrevivência. Através desse relato, contemplamos a inversão dos juízos de valor, agora os franciscanos representam os detentores das santas intenções enquanto que os jesuítas aparecem como os falsos religiosos.

As primeiras bulas reais que concediam o direito de conquista do Ucayali aos membros da Companhia de Jesus datam de 1686 e determinam que:

“(...) por el Real Acuerdo, el que los Padres de la Compañía no pasen de los Cunibos para arriba y que de allí para abajo tengan su jurisdicción y que los Padres de San Francisco la tuviesen desde los Cunibos para el río arriba hasta el Cerro de la Sal.” (Vidal, 1989, p. 262)

Apesar da determinação real a região do Ucayali continuou em disputa pelas duas ordens religiosas até o século XVIII.

CAPÍTULO 3 – PIROS, CUNIVOS, CHIPEOS E CAMPAS: REBELIÃO