¿Qué beneficios tienen las terapias asistidas con animales (TAA) en niños y adolescentes con trastorno del espectro autista (TEA)? Una revisión
Julia Cerdà Aguilar Grado de Psicología
Año académico 2020-21
Trabajo tutelado por Alicia Leiva Mir Departamento de Psicología
Palabras clave del trabajo: terapias asistidas con animales (TAA), trastorno del espectro autista (TEA), autismo, niños, adolescentes, beneficios.
Trabajo de Fin de Grado
Resumen
En los últimos años se ha producido un auge del uso de las intervenciones asistidas con animales (IAA) debido a los beneficios que los animales tienen sobre las personas cuando se produce una interacción entre ellos. En el presente trabajo nos centraremos en los beneficios que las terapias asistidas con animales (TAA) tienen en un grupo concreto, las personas con trastorno del espectro autista (TEA), caracterizado, principalmente, por
problemas de comunicación e interacción social. Para ello se ha llevado a cabo una revisión de la literatura científica de los últimos 11 años, centrada en tres estudios cuyos
participantes se encontraban entre los 7 y los 15 años de edad y tenían diagnóstico de TEA.
Una vez revisados los distintos resultados de los trabajos incluidos en la presente revisión, observamos que en los distintos estudios se concluye que ha habido mejoras en cuanto a la comunicación, la interacción social y el comportamiento, así como en otras áreas, de los niños que participaron en la condición experimental en la que realizaban terapia asistida con animales. Aunque con muchas limitaciones, debido a la escasez de información disponible relacionada con la temática, podemos concluir que sí existen beneficios del uso de estas intervenciones complementarias en niños y adolescentes con TEA.
Palabras clave: terapias asistidas con animales, TAA, trastorno del espectro autista, TEA, autismo, niños, adolescentes, beneficios.
Abstract
In the last few years there has been a boom in the use of animal assisted interventions (AAI) due to the benefits that animals have on people when there is an interaction between them.
In this article we will focus on the benefits that animal assisted therapies (AAT) have in a specific group, people with autism spectrum disorder (ASD), characterized mainly by communication and social interaction problems. For this, a review of the scientific literature of the last 11 years has been carried out, focusing on three studies whose participants were
between 7 and 15 years old and had a diagnosis of ASD. Once the different results of the studies included in this review have been reviewed, we observe that in the different studies it is concluded that there have been improvements in terms of communication, social
interaction and behavior, as well as in other areas, of the children who participated in the experimental condition in which they received animal-assisted therapy. Although with many limitations, due to the scarcity of available information related to the subject, we can
conclude that there are benefits from the use of these complementary interventions in children and adolescents with ASD.
Key words: animal assisted therapies, AAT, autism spectrum disorder, ASD, autism, children, teenagers, benefits.
Índice
Introducción……….……….……….……5
Objetivo……….……….…..10
Metodología, Estrategia de Búsqueda y Selección de Información……….……….….10
Resultados……….……….….13
Discusión……….……14
Limitaciones………..……..15
Conclusión……….……….….16
Referencias……….…..….………….18
Introducción
Según la Asociación Internacional de las Organizaciones de la Interacción Humano- Animal (International Association of Human-Animal Interaction Organizations; IAHAIO 2018), la intervención asistida con animales se define como un tipo de intervención estructurada, que se suele utilizar de forma complementaria a otras intervenciones, y orientada a objetivos que tiene como meta brindar beneficios terapéuticos a los seres humanos e integrar a los animales en la salud, la educación y la sociedad. Los profesionales dedicados a las IAA deben tener conocimientos acerca de las personas y los animales que participan en las intervenciones (IAHAIO, 2018).
Además de definirlas, la IAHAIO clasifica las IAA en cuatro grupos distintos y las define de la siguiente manera (IAHAIO, 2018):
• Terapia Asistida con Animales (TAA): esta es una tipología de intervención terapéutica planificada y estructurada con objetivos claros, que es guiada y/o llevada a cabo por profesionales de los ámbitos de la salud, la educación o sociales (entre estos
profesionales se incluyen psicólogos y trabajadores sociales, por ejemplo). Su objetivo es el desarrollo tanto físico como cognitivo-conductual, social y emocional de las personas.
• Educación Asistida con Animales (EAA): es una intervención planificada, organizada con unas metas bien definidas que usualmente es guiada y/o realizada por educadores o profesionales relacionados con el campo educativo. Además, este tipo de
intervención pasa a formar parte de las intervenciones terapéuticas cuando es llevada a cabo por un profesional especializado en educación especial. Su objetivo es la mejora de las habilidades sociales y el desempeño cognitivo, además de participar en el proceso de los usuarios en el ámbito educativo.
• Coaching Asistido con Animales (CAA): este tipo de intervención es muy similar a las dos citadas anteriormente (TAA y EAA), con la diferencia de que tiene que ser guiada por un coach. Los objetivos principales del CAA son el desarrollo personal y de las habilidades sociales y la mejora del desempeño social, en los ámbitos grupales y en cuanto a las emociones.
• Actividad Asistida con Animales (AAA): esta última clase de Intervención Asistida con Animales es más despreocupada, pero con unos propósitos claros relacionados con el entretenimiento y el desarrollo de metas educativas y asociadas a la motivación del usuario, es decir, no está respaldada por un programa terapéutico.
Una vez brevemente definidas estas intervenciones, y observando que en los últimos años se ha incrementado el interés y el uso de las IAA tanto en Europa como en otros continentes (Martos-Montes et al., 2015), nos encontramos con que uno de los posibles motivos de este auge pueden ser los beneficios que la interacción de los seres humanos con los animales puede tener sobre los primeros, como explica Fine (2019) en su libro
“Handbook on Animal-Assisted Therapy” y cuyas conclusiones veremos a continuación;
después de introducir el “vínculo humano-animal”, clave para poder llevar a cabo las IAA.
Las intervenciones mencionadas anteriormente pueden ir dirigidas al tratamiento o mejora de diversas áreas, englobando desde las intervenciones enfocadas hacia las
emociones hasta intervenciones más relacionadas con la salud física o psicológica, y es por este fenómeno llamado “vínculo humano-animal”, el cual se expondrá a continuación, que las IAA pueden ser llevadas a cabo. Una de las definiciones a considerar es la de la
Asociación Veterinaria de los Estados Unidos, que define este término como una interacción que beneficia por partes iguales a las personas y a los animales que participan en ellas y en la que se dan conductas que facilitan el confort y la buena salud de ambas partes (Fine &
Beck, 2019).
El vínculo humano-animal, que es la base de las IAA, se compara, por su parecido, con el vínculo que hay en algunas relaciones humanas, como el que se da entre los padres y los hijos, por ejemplo (Fine & Beck, 2019); y para que éste se produzca tiene que haber
reciprocidad y la relación entre el humano y el animal debe ser duradera, además el humano debe entender las necesidades y cuidados que precisa el animal (Russow, 2002).
Esta relación también ha de ser no forzosa y bidireccional para que se produzca el vínculo (Tannenbaum, 1995, citado en Fine & Beck, 2019).
Uno de los motivos por los que se piensa que se puede generar este vínculo tan fuerte entre animales y personas es por el sentimiento de que alguien más te necesita (Fine &
Beck, 2019), ya que los animales dependen de los humanos que los tienen a su cargo para
sobrevivir (Barba, 1995). Además, otro motivo interesante por el que puede facilitarse la creación del vínculo es el apoyo social (McConnell et al., 2011) y el beneficio físico y psicológico que los animales aportan a los humanos (Bryant, 2008, citado en Fine & Beck, 2019). A todo esto, se le suma el hecho de que los animales son percibidos como algo que está siempre disponible para cubrir las necesidades psicológicas de las personas, por lo que muchas personas generan un mayor vínculo hacia sus mascotas (McNicholas et al., 1995, citado en Fine & Beck, 2019).
Respecto al vínculo con las mascotas o a la simple interacción de los animales (sin necesidad de ser mascotas) con las personas o de su simple presencia, como ocurre con los animales de compañía, Friedman (2019) concluye que los animales proporcionan un alivio para el estrés (esto último se ha visto sobre todo en estudiantes universitarios o en pacientes con enfermedades crónicas). Además, según Friedman (2019), estas relaciones también contribuyen a la reducción del dolor en un amplio rango de personas, así como a un aumento de la actividad física en las personas que tienen una mascota en comparación a las personas que no la tienen, y una mejora en la salud cardiovascular y la supervivencia.
En resumen, las interacciones y relaciones de los humanos con los animales son efectivas para la reducción del estrés y la mejora de la salud; y la tenencia de mascotas se asocia a mayor actividad física, mayor supervivencia de los pacientes que habían sufrido un infarto, menos problemas de salud y cardiovasculares y menos visitas al médico (Friedmann, 2019).
Debido al fuerte vínculo que las personas pueden crear con los animales y los muchos beneficios (que según Friedman, 2019 son la mejora de la salud o la disminución de estrés, entre otros) que esas relaciones (aunque simplemente sean interacciones) tienen, y de las conclusiones de varios estudios, es de gran interés estudiar más a fondo los posibles beneficios que las intervenciones asistidas con animales pueden tener para las personas con autismo. Por ejemplo, Zoccante (2021), afirma que las terapias e intervenciones complementarias, como son las IAA, pueden resultar útiles y beneficiosas para trastornos que pueden resultar complicados, como es el trastorno del espectro autista. Otras
revisiones realizadas sobre la temática, como pueden ser la de O’Haire (2013), concluyen que las actividades asistidas con animales pueden ser útiles para muchas personas con
TEA, puesto que éstas las ayudan a mejorar en cuanto a la interacción social y la comunicación y reducen las conductas disruptivas, la ansiedad y otros problemas relacionados con este trastorno. Maujean et al. (2015) sugiere que las intervenciones asistidas con animales pueden ayudar a la mejora de la respuesta social de los niños con autismo; en otra revisión de O’Haire (2017), la autora llega a la conclusión de que con el uso de las IAA se producen, en las personas con TEA que las reciben, incrementos en la interacción social, en la aparición de emociones positivas, en la comunicación y el lenguaje, mejoras en las habilidades motoras y reducción de los indicadores de estrés, además de mejoras en las conductas problemáticas, en las puntuaciones de diagnóstico de autismo y en los niveles de estrés de los padres.
Específicamente, en cuanto a las IAA en personas con autismo, varios estudios observan que los animales pueden facilitar a los usuarios con autismo la relación con otras personas (actuando como una especie de primer paso antes de la interacción) (Carlisle, 2014; Fine, 2006; Katcher et al., 2000, citados en Fine & Beck, 2019), que tienen la capacidad de reducir de la ansiedad y el estrés (Viau et al., 2010) y de propiciar un estado de ánimo más positivo (O’Haire, 2013). Además, como muchas personas con autismo basan sus
pensamientos en las sensaciones que tienen y los animales también hacen lo mismo, les puede ser más fácil relacionarse y crear un vínculo con ellos por tener una forma “similar”
de pensamiento, lo que puede ayudar a generar un vínculo durante las intervenciones si esto es tomado en cuenta (Grandin et al., 2019).
A continuación, se explicará de forma breve qué es el TEA, sus criterios diagnósticos y su prevalencia.
El TEA puede definirse como un trastorno del neurodesarrollo que está caracterizado por un profundo deterioro en la comunicación, tanto verbal como no verbal, y las interacciones sociales, además de tener intereses muy específicos y conductas repetitivas. El trastorno normalmente comienza a manifestarse antes de cumplir los 3 años de edad, pero esto varía dependiendo de cada niño. Los niños que lo padecen también pueden tener falta de
conciencia de los sentimientos de los demás, disminución de la capacidad para imitar, ausencia de habilidades sociales, lenguaje verbal y no verbal anormales y preferencia por mantener la uniformidad del contexto (APA Dictionary of Psychology, 2015).
Según la OMS (2021):
El trastorno del espectro autista se caracteriza por déficits persistentes en la capacidad de iniciar y sostener la interacción social recíproca y la comunicación social, y por un rango de patrones comportamentales e intereses restringidos, repetitivos e inflexibles. El inicio del trastorno ocurre durante el período del desarrollo, típicamente en la primera infancia, pero los síntomas pueden no manifestarse plenamente hasta más tarde, cuando las demandas sociales exceden las capacidades limitadas. Los déficits son lo suficientemente graves como para causar deterioro a nivel personal, familiar, social, educativo, ocupacional o en otras áreas importantes del funcionamiento del individuo, y generalmente constituyen una característica persistente del individuo que es observable en todos los ámbitos, aunque pueden variar de acuerdo con el contexto social, educativo o de otro tipo. A lo largo del espectro los individuos exhiben una gama completa de capacidades del funcionamiento intelectual y habilidades de lenguaje.
En el DSM-5, el TEA incluye el autismo, el Asperger y el trastorno desintegrativo infantil y otros trastornos genéticos o médicos como especificaciones de Trastorno del Espectro Autista y no como diagnósticos individuales (American Psychological Association, 2015).
En lo que se refiere a los criterios diagnósticos del TEA, en el DSM-5 (2014)
encontramos que: (1) Se dan carencias duraderas en la comunicación e interacción social en distintos ámbitos de su vida diaria; (2) Aparecen inclinaciones, acciones o conductas con patrones limitados y recurrentes; (3) Todos estos síntomas han de presentarse al inicio del desarrollo; (4) Las características del trastorno afectan de forma significativa a las todas las áreas importantes para el correcto funcionamiento de la vida del que lo padece; (5) Los síntomas no tiene que poder explicarse por otras causas como una discapacidad intelectual o un retraso global en el desarrollo.
La gravedad del TEA se clasifica según el DSM-5 (2014) en tres grados distintos que van desde la necesidad de ayuda por parte del niño (leve) a una necesidad considerable de ésta (grave).
El DSM-5 estima que el 1% de la población, tanto de los EEUU como de otros países, padecen trastorno del espectro autista y que, además, los primeros síntomas suelen aparecer entre los 12 y los 24 meses de vida, notándose antes del año si éstos presentan una gravedad mayor (American Psychiatric Association, 2014).
Según la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia realizada en el 2008 por el INE (última encuesta realizada por el INE sobre estos datos y temática), la tasa de población con discapacidad que tenía diagnosticado autismo y otros trastornos asociados al autismo en ese momento (por CCAA y sexo) era de 0.33 por 1000 habitantes (0.52 para hombres y 0.14 para mujeres) (INE, 2008).
Debido a la importancia y repercusión del trastorno, es muy interesante revisar el uso y beneficio de terapias complementarias, como las TAA, para aumentar el éxito de los objetivos terapéuticos. Por ello, en el presente trabajo se ha realizado una revisión de la literatura disponible para tener una visión actualizada de los beneficios de las TAA en usuarios (niños y adolescentes) con TEA.
Objetivo
El objetivo de dicha revisión es, como se ha mencionado anteriormente, actualizar el conocimiento de cuáles son los beneficios que las TAA pueden generar a usuarios (niños y adolescentes) con TEA revisando la literatura científica disponible en relación con esta temática.
Metodología, Estrategia de Búsqueda y Selección de Información
Para la realización de esta revisión se usaron tres bases de datos: Web of Science (porque abarca numerosos campos de conocimiento e incluye diversas bases de datos en la búsqueda), Dialnet (porque es una base de datos con literatura científica en español) y PsycINFO (porque es una base de datos internacional y que, además, está centrada en la psicología).
Una vez seleccionadas las bases de datos, se procedió a la búsqueda de artículos, realizada en el mes de mayo de 2021, usando las mismas palabras clave en las tres plataformas de búsqueda: animal assisted therapy, children, autism y benefits (en Web of Science y PsycINFO) y terapia asistida con animales, niños, autismo y beneficios (en Dialnet). Cabe destacar que solo se seleccionaron artículos publicados en los últimos 11 años, entre 2010 y 2021 (puesto que hay pocos artículos disponibles sobre la temática y si se limitaba la búsqueda a solamente estudios, por ejemplo, de los últimos cinco años, no se podía recoger la información necesaria para poder realizar la revisión).
En la búsqueda inicial, realizada con “terapias asistidas con animales” y “niños” (“animal assisted therapy” y “children” para las Web of Science y PsycINFO) se obtuvieron, sumando los resultados de las tres bases de datos, 883 resultados. Posteriormente, se llevó a cabo una segunda búsqueda, añadiendo a la búsqueda anterior la palabra clave “autismo”
(“autism”), para la que se obtuvieron 208 resultados. Finalmente, en la última búsqueda se usó también la palabra clave “beneficios” (“benefits”, para las búsquedas en inglés), añadida a la de la anterior búsqueda, obteniendo 63 resultados, en conjunto, entre las tres bases de datos utilizadas.
Estos 63 resultados se sometieron a una lectura del título y el resumen de cada uno de ellos, en la que se eliminaron 37 artículos debido a que no cumplían con los criterios de inclusión establecidos (dichos criterios se encuentran detallados en la Tabla 1).
A continuación, se procedió a la lectura de los 26 artículos restantes y se descartaron 21 de ellos (por criterios de exclusión o por estar duplicados entre los artículos recuperados de las distintas bases de datos utilizadas) quedando finalmente solo 3 para la realización de la revisión.
Tabla 1. Criterios de inclusión y exclusión para la selección de la información CRITERIOS DE INCLUSIÓN CRITERIOS DE EXCLUSIÓN
- Artículos en inglés o español.
- Uso de las TAA.
- Pacientes con diagnóstico de TEA o autismo.
- Artículos publicados entre 2010 y 2021.
- Participantes con edades comprendidas entre los 3 y los 18 años.
- Artículos en otros idiomas, que no sean ni español ni inglés.
- Uso de metodologías diferentes a las TAA (por ejemplo: usando robots u otros dispositivos en lugar de animales u otras intervenciones asistidas con animales que no tengan un objetivo terapéutico).
- Abordaje de trastornos distintos al TEA o autismo.
- Documentos no accesibles de manera abierta o incompletos.
- Participantes con edades no comprendidas entre los 3 y los 18 años.
- Revisiones, meta-análisis, libros, notas, tesis doctorales y actas de conferencias.
Todo el proceso llevado a cabo para la búsqueda y selección de la información para la realización de esta revisión se encuentra resumido en el siguiente esquema (Figura 1):
Figura 1. Esquema del proceso de búsqueda y selección de artículos
Resultados
A continuación se detallan los resultados obtenidos en los tres artículos analizados.
En el artículo de Ward et al. (2013) se examinan la comunicación social y las reacciones a las sensaciones de 21 niños, con una media de 8.1 años de edad, después de participar en sesiones con caballos durante 6 semanas, seguidas de un descanso de seis semanas y, a continuación, 4 semanas más de sesiones, otro descanso de seis semanas y ocho
semanas más de sesiones con caballos. Este estudio concluye que la interacción social mejora durante la realización de las intervenciones, pero vuelve a los niveles anteriores si se pierde el contacto con los animales. Además, observaron que tanto los profesores como los padres apreciaban estos cambios y que esto se extendía al contexto escolar, donde los niños que habían participado en las intervenciones con caballos mejoraban su atención, su tolerancia, su reacción a los estímulos sensoriales y la comunicación con los demás (Ward et al., 2013).
En el estudio de García-Gómez et al. (2017), que presenta los resultados de un
programa de equitación en un grupo de 16 niños y adolescentes con trastorno del espectro autista de entre 7 y 14 años (8 de ellos participaron en un grupo control y los otros 8 en uno experimental) cuyos resultados se obtuvieron mediante las impresiones de los profesores y los padres, se concluyó que en el grupo experimental, tras este programa de 24 sesiones (dos sesiones semanales con caballos durante 3 meses), solo había diferencias
significativas en cuanto a las conductas agresivas de los niños, que en el grupo
experimental eran menores. Aunque los padres también habían notado una ligera mejoría en las relaciones sociales de los niños del grupo experimental y un aumento en su calidad de vida, esto no resultó ser muy significativo (García-Gómez et al., 2017).
En el tercer artículo revisado, de Zoccante et al. (2021), que estudia la efectividad de las terapias y actividades asistidas con caballos en el trastorno del espectro autista, cuyos participantes eran 15 niños y adolescentes de entre 7 y 15 años de edad que participaron en 20 sesiones individuales con caballos de 45 minutos de duración, se concluyó, con las medidas pre y post intervención, que este tipo de intervenciones ayudan a mejorar el comportamiento adaptativo, la coordinación y el comportamiento social de los niños con
TEA; pero, a pesar de estas mejoras, el estrés de los padres no se ve reducido (Zoccante et al., 2021).
En resumen, agrupando los resultados de los diferentes artículos revisados por temáticas, encontramos que: en cuanto a la comunicación e interacción social, todos los estudios revisados apuntan que hay mejoras en la comunicación, el contacto visual y físico y la interacción con los demás (García-Gómez et al., 2017; Ward et al., 2013; Zoccante et al., 2021); también, dos de ellos concluyen que las conductas de los niños que han participado en las intervenciones son más positivas y que la agresividad se vuelve menor, además de que también se produce una reducción del estrés de los participantes (García- Gómez et al., 2017; Ward et al., 2013); y en otro de los estudios se observan mejoras en la coordinación y desarrollo corporal y motor y en la postura de los niños y adolescentes con TEA que han recibido estas intervenciones (Zoccante et al., 2021). Además de estas mejorías, los diferentes artículos apuntan que las TAA han resultado tener muchos otros beneficios en los participantes de sus estudios como son: la mejora de la atención y la reacción a estímulos sensoriales (Ward et al., 2013) y el aumento de la calidad de vida de los participantes (García-Gómez et al., 2017).
En el Anexo I se incluye una tabla resumen de los artículos utilizados para la realización de esta revisión.
Discusión
Relacionando estos resultados con lo anteriormente mencionado en la introducción, podemos observar los diferentes beneficios que proporcionan las TAA en niños y adolescentes con TEA.
Los animales, en las TAA, pueden ser un facilitador social para la relación con otras personas, puesto que los autores en los tres estudios analizados observan que los niños en la condición de TAA mejoran sus interacciones y la comunicación con las otras personas (García-Gómez et al., 2017; Ward et al., 2013; Zoccante et al., 2021).
En lo que se refiere a la inducción o generación de un estado de ánimo más positivo, gran parte de los artículos revisados confirman que las TAA inducen dichos estados de
ánimo: según Ward et al. (2013) los participantes en las TAA son más tolerantes y tienen una mejor reacción a los estímulos, y García-Gómez et al. (2017) concluyeron que los niños que habían participado en un programa con intervenciones asistidas con animales tenían menos conductas agresivas.
Otros resultados relevantes indican que la participación en estas terapias o
intervenciones conlleva mejoras en cuanto a la coordinación (Zoccante et al., 2021) y además, aunque solo sea levemente, también aumenta los indicadores de calidad de vida de los niños con TEA (García-Gómez et al., 2017).
Limitaciones
Los resultados de esta revisión tienen numerosas limitaciones. Esto es debido a que ha habido una gran dificultad a la hora de encontrar información en relación con los beneficios que tienen las terapias asistidas con animales cuando son aplicadas o utilizadas en
personas, concretamente en niños y adolescentes, diagnosticadas con el trastorno del espectro autista.
Durante el proceso de búsqueda, surgió el problema del reducido número de estudios sobre esta temática. Hay pocos estudios que evalúen las terapias asistidas con animales, además del uso incorrecto que se realiza en ocasiones en la literatura de los términos intervenciones y terapias asistidas con animales, a veces utilizados de forma indistinta, aunque se traten de actividades y no de terapia. Además, mucha de la literatura científica recuperada sobre la temática revisada son revisiones, tesis doctorales, etc., que solo se han utilizado como guías o para la realización de la introducción.
En cuanto a las limitaciones encontradas en los artículos utilizados para la presente revisión encontramos: la falta de grupo control (Ward et al., 2013; Zoccante et al., 2021), para poder compara los resultados con los del grupo que sí ha recibido TAA, y el uso de una muestra muy pequeña (García-Gómez et al., 2017; Ward et al., 2013; Zoccante et al., 2021).
Conclusión
Todos los estudios incluidos en esta revisión estaban centrados en intervenciones asistidas con animales en niños y adolescentes, de entre 7 y 15 años de edad. Todos ellos utilizaron caballos para la realización de dichas intervenciones, que específicamente eran terapias asistidas con animales (TAA). Todos ellos usaron diferentes métodos para evaluar los resultados de las TAA. Algunos de ellos utilizaron escalas para medir el grado de autismo de los niños y adolescentes antes y después de la participación en las terapias y actividades: en el estudio de Ward et al., (2013) se utilizó la escala GARS-2 (Gilliam, 2006), para evaluar las características y los síntomas del autismo, mientras que otros basaron sus resultados en otras escalas, tests o cuestionarios: en el estudio de García-Gomez et al., (2017) se utilizó la prueba BASC-T (Reynolds y Kamphaus, 1992) para evaluar las
capacidades de adaptación de los niños y, además, un cuestionario para evaluar la calidad de vida de los participantes, que seguía el modelo de Calidad de Vida de Schalock y
Verdugo (2002); en Ward et al., (2013) se usó también el SPSC (Dunn, 2006) para medir las habilidades de procesamiento sensorial de los participantes; y en Zoccante et al., (2021) se utilizaron las Escalas de comportamiento adaptativo de Vineland (Sparrow et al., 2005), para medir el comportamiento adaptativo, el DCDQ’07 (Wilson et al., 2007) para la evaluación de la función neuromotora, el PSI-SF (Abidin, 1995) para medir la interacción entre padres e hijos y la escala IEMS (Interaction Emotions Motor Skills), administrada después de cada sesión, de tipo observacional, generada por los autores para evaluar la respuesta a las sesiones con caballos y el efecto sobre el apoyo de éstas a la conducta positiva de los participantes.
En general, los resultados obtenidos por todos los diferentes estudios revisados mostraron que se producían mejoras en la comunicación y la interacción social, así como una disminución de la agresividad por parte de los niños y adolescentes que habían participado en el grupo experimental de terapias asistidas con animales en comparación con los del grupo control (en caso de que lo hubiera).
Futuros trabajos que estudien los beneficios de las TAA en personas con TEA, tendrían que solventar diferentes limitaciones como problemas de la muestra, uso de diferentes medidas de evaluación, concreción de los beneficios, etc.
En resumen, y para concluir, una vez examinados los beneficios y las mejoras que pueden suponer las terapias asistidas con animales en el tratamiento de personas con trastorno del espectro autista, específicamente en niños y adolescentes con autismo, se puede concluir que las terapias asistidas con animales pueden resultar útiles y ser un buen complemento para las terapias y actividades que ya se llevan a cabo con este colectivo.
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Anexo I
Tabla resumen de los artículos utilizados:
TÍTULO AUTOR/ES AÑO MUESTRA MÉTODO RESULTADOS
The Association Between Therapeutic Horseback Riding and the Social Communication and Sensory Reactions of Children With Autism
Sandra C. Ward, Kelly Whalon, Katrina Rusnak, Kimberly Wendell y Nancy Paschall
2013 21 niños con una media de 8 años
Los niños participaron en sesiones de intervenciones con caballos durante 6 semanas, seguidas de un descanso de seis semanas y, a continuación, 4 semanas más de intervenciones, otro descanso de seis semanas y ocho semanas más de intervenciones con caballos.
- Mejor interacción social
- Mejor atención - Más tolerancia - Mejor reacción a
estímulos sensoriales - Mejor comunicación
con los demás
Efectos de un Programa de Equitación Adaptada y Terapéutica en un Grupo de Niños con Trastornos del Espectro Autista
Andrés García- Gómez, Manuel López Risco, Jesús Carlo Rubio, Eloisa Guerrero e Inés Magdalena García- Peña
2017 16 niños y adolescent es de entre 7 y 14 años
Ocho niños participaron en un grupo control y los otros ocho en uno experimental, que constó de un programa de 24 sesiones (dos sesiones semanales con caballos durante 3 meses).
- Menos conductas agresivas
- Ligera mejoría en las relaciones sociales - Ligero aumento de la
calidad de vida
Effectivenes of Equine-Assisted Activities and Therapies for Improving Adaptive Behavior and Motor Function in Autism Spectrum Disorder
Leonardo Zoccante, Michele Marconi, Marco Luigi Ciceri, Silvia Gagliardoni, Luigi Alberto Gozzi, Sara Sabaini, Gianfranco Di Gennaro y Marco Colizzi
2021 15 niños y adolescent es de entre 7 y 15 años
Los niños participaron en 20 sesiones individuales con caballos de 45 minutos de duración.
- Mejora del comportamiento adaptativo - Mejora de la
coordinación
- Mejor comportamiento social