Retorno al norte lejano
Nostalgia e introspección femenina en dos cuentos hispanoamericanos (Ulrica de Jorge Luis Borges, y
Esbjerg, en la costa de Juan Carlos Onetti)
Perisa Magdalena Weydahl
SPA4192: Masteroppgave i spansk, lektorprogrammet 30 studiepoeng
Institutt for litteratur, områdestudier og europeiske språk Det humanistiske fakultetet
UNIVERSITETET I OSLO Veileder: Álvaro Llosa Sanz
Våren 2021
Retorno al norte lejano
Nostalgia e introspección femenina en dos cuentos
hispanoamericanos (Ulrica de Jorge Luis Borges, y Esbjerg, en la costa de Juan Carlos Onetti)
Perisa Magdalena Weydahl
UNIVERSITETET I OSLO 2021
© Perisa Magdalena Weydahl
2021
Retorno al norte lejano:
Nostalgia e introspección femenina en dos cuentos hispanoamericanos (Ulricade Jorge Luis Borges, y Esbjerg, en la costade Juan Carlos Onetti)
Perisa Magdalena Weydahl
http://www.duo.uio.no
Trykk/imprenta: Reprosentralen, Universitetet i Oslo
Resumen
En esta tesis se analiza la representación del norte en la literatura hispánica y el discurso boreal a través de los dos cuentos:Ulrica(1975) de Jorge Luis Borges yEsbjerg, en la costa(1946) de Juan Carlos Onetti. Se exploran las características específicas atribuidas a los personajes femeninos nórdicos en estos dos cuentos y cómo estas mujeres nórdicas representan el espacio y el sentimiento nórdico como un lugar sentimental y no solo geográfico. Al combinar conceptos del campo de la imagología y el borealismo se presta una especial atención a las representaciones imagotípicas de la mujer del siglo XX en cuanto a su aspecto físico, progresismo y representación en la literatura nórdica antigua. A través de la creación de los cuentos, los autores del cono sur intentan poseer y habitar el norte, algo que solo se muestra posible mediante la creación de sus narradores ficticios del sur y su encuentro con el norte lejano a través del anhelo de las mujeres nórdicas: y finalmente serán invitados a compartir con las mujeres nórdicas todo un viaje introspectivo y nostálgico de regreso al norte.
El análisis del primer cuento, Ulrica, explora a través de la división en tres partes el efecto del encuentro entre los personajes Ulrica del norte y Javier del sur, y cómo la representante nórdica femenina, Ulrica, a través de sus rasgos nórdicos funciona como un imagotipo de la valkiria Brynhild de la saga Volsunga y así sirve de puente entre el mundo antiguo y el moderno. A través del discurso boreal, el personaje Ulrica, creado por un autor del sur, establece un pasaje al norte para los otros personajes y para los lectores del cuento mediante un ejercicio de nostalgia e introspección que se presenta como único acceso que queda para regresar otra vez a un norte reimaginado.
El análisis del segundo cuento, Esbjerg, en la costa, también dividido en tres partes, explora el rol de la nostalgia nórdica en la relación de Kirsten como mujer progresista, que contrasta con la típica mujer sureña; a través de un ejercicio introspectivo de nostalgia, Kirsten se convierte en un puente hacia la visión que de su norte natal recupera para su pareja Montes e incluso para los lectores. Se explora cómo la representación de la mujer nórdica, Kirsten, a través de los ojos de un narrador poco confiable y cínico, establece ciertos imagotipos nórdicos y el rol que tiene el norte idealizado en los personajes y lectores al contrastarlo con el sur.
Agradecimientos
Aunque este último año ha sido muy diferente debido a la pandemia, y ha ofrecido menos posibilidades de viajar, estoy inmensamente agradecida de haber tenido la posibilidad de viajar a través de la literatura investigando el norte imaginario desde la mirada del sur.
En primer lugar quiero agradecer a mi tutor Álvaro Llosa Sanz. La literatura nunca ha sido tan agradable como durante tus clases, ya que siempre encuentras algo interesante que comentar en las obras. También fue durante estas clases que conocí este campo de investigación por primera vez. Cuando decidí cambiar mi campo de investigación por completo y volver a la literatura, me ayudaste no solo a elegir un nuevo tema, sino también dándome la dirección necesaria para avanzar. A pesar de que la mayor parte de la comunicación durante esta investigación se ha llevado a cabo en línea, aún has logrado crear una conversación literaria interesante y brindar comentarios invaluables. He tenido mucha suerte de tener un tutor con tanto conocimiento y pasión por este campo.
Además, quiero agradecer a mi valquiria nórdica en la batalla, Vilde Fagermoen. He manejado este año gracias a tu apoyo y ánimo. Tu conocimiento histórico de las sagas ha hecho que todas nuestras discusiones académicas hayan sido inmensamente educativas y me ayudó a ver muchos más ángulos sobre mi tema.
Naturalmente, una investigación como esta tendrá algunas anomalías en el lenguaje, y le debo un gran agradecimiento a Pamela Pérez-Acosta por ofrecer su tiempo y esfuerzo durante la etapa final para elevar el nivel de la calidad ortográfica de esta tesis.
Gracias a Christian Mihanta por todas las discusiones literarias académicas. Te aseguraste de desafiarme en varios, si no en todos, los ángulos de mi tema.
Le debo un enorme agradecimiento a Shelley Choi por estar siempre ahí, animarme y consolarme cuando lo he necesitado. Este año ha hecho toda una diferencia.
Finalmente quiero agradecerles a quienes lean esta investigación, espero que la disfruten tanto como he disfrutado yo escribiéndola.
Índice
1 Introducción. Borealismo, imagología y la mujer del norte……….1
1.1 Buscando un norte. Objetivos y contexto de investigación ………...1
1.2 El corpus elegido………....4
1.3 Marco teórico y metodología ……….6
1.3.1 Imagología……….7
1.3.2 Nordicidad: la comunicación nórdica………..11
1.3.3 Nostalgia………..15
1.3.4 La mujer nórdica progresista………...17
1.3.5 Borealismo, el discurso nórdico ……….……….21
1.4 Organización del estudio ………..26
2 Nostalgia, introspección y mujer nórdica en dos cuentos latinoamericanos del siglo XX………...……….28
2.1 Ulrica………....28
2.1.1 Ulrica como espejo de la valkiria Brynhild y como puente entre el mundo antiguo y el moderno………....29
2.1.2 Ulrica como representación del norte………..32
2.1.3 El efecto de Ulrica sobre los personajes y los lectores (cómo los rasgos anteriores crean un pasaje desde el diálogo boreal mediante un ejercicio de introspección y nostalgia)……….36
2.2 Esbjerg, en la costa………...40
2.2.1 La mujer nórdica narrada a través de un narrador poco fiable, incapaz de comprender sus emociones de nostalgia ………..41
2.2.2 La función del norte idealizada como una antítesis de todo lo que representa el sur ……….44
2.2.3 La influencia de la nostalgia de Kirsten en su entorno exterior ………..49
3 Conclusiones ………....53
Bibliografía………...60
1 Introducción. Borealismo, imagología y la mujer del norte
1.1 Buscando un norte. Objetivos y contexto de investigación
El objetivo principal de esta tesis es estudiar la representación del norte desde el punto de vista de la literatura hispánica. Más concretamente, explorar las características específicas atribuidas a los personajes femeninos nórdicos en un corpus seleccionado y cómo los personajes nórdicos representan el espacio nórdico y lo experimentan como un lugar sentimental y no solo geográfico. El interés por el espacio nórdico y los ambientes árticos no es un hecho nuevo. Como Sylvain Briens remarca, el espacio nórdico ha sido objeto de estudio en una variedad de ciencias, y ha sido utilizado por el sur como un lugar para descubrir y explorar a sus tierras y habitantes, desde los aspectos de la vida organizativa como la política y las normas sociales a los aspectos poéticos de lo sentimental en la literatura (6). Autores de Francia, Inglaterra, España y América Latina han elaborado interpretaciones tanto del espacio nórdico como de la gente nórdica en sus obras1. Los autores incluyen descripciones características de los personajes y las imágenes nórdicas del invierno, mostrando las auroras boreales y la extrema oscuridad en su narrativa. De esta manera, presentan a los países nórdicos como algo exótico y a veces misterioso.
Es particularmente interesante investigar las representaciones nórdicas en la literatura hispánica, ya que nos puede decir mucho sobre la percepción que recibe el lector hispánico a través del norte que construyen autores también hispanos. Ya se han realizado diversas investigaciones sobre la percepción de lo nordico en literatura española2. La revistaÍnsula, en
2Por ejemplo, la investigación de Javier Sánchez Zapatero: “El crimen que vino del frío: la recepción del Nordic Noir en España”. Además, Randi Davenport y Carlos Cabanillas de la universidad de Tromsø presentan la investigación “Noruega en la literatura española del Siglo de Oro” y muestra como poetas como Góngora (1561-1627) y Quevedo (1580-1645) presentan a Noruega como un país frío y oscuro. De otro lado Elena Lindholm de la universidad de Umeå ha escrito dos investigaciones en 2013 sobre la representación de la mujer nórdica en la literatura española. Véase también “Entre España y Escandinavia. De Cervantes al Nordic Noir”.
1Por ejemplo, de Francia encontramos la correspondencia de Paul Verlaine (164), el libroAu Bonheur des damesde Émile Zola (478), el cuento “Conte d’amour” de Auguste de Villiers de L’Isle-Adam (306) y también en la colección de poemas “Petits Poèmes en prose” de Charles Baudelaire (354). Además, Philip Pullman de Inglaterra trata el tema de lo ártico en su trilogíaHis Dark Materialsy Roald Dahl también suele explorar temas y personajes nórdicos en sus libros, por ejemplo enThe Witches.Del mundo hispanohablante tenemos la novela histórica;La flor del Nortede Espido Freire de España que da nueva vida a la saga sobre la princesa noruega Kristina Haakonardóttir. Un último ejemplo son los cuentos de los autores de América Latina:El pequeño Heidelbergde Isabel Allende;Esbjerg, en la costade Juan Carlos Onetti (127) yUlricade Jorge Luis Borges (21) introducen personajes nórdicos.
su número especial titulado “Entre España y Escandinavia. De Cervantes al Nordic noir”
presenta una variedad de investigaciones sobre la relación entre Escandinavia y España. Sin embargo, todavía hay numerosos ángulos de la representación del espacio nórdico en literatura hispana que no se ha investigado. Para investigar estos aspectos, me propuse estudiar las representaciones e imágenes de lo nórdico en dos obras hispanas de narrativa breve: Esbjerg, en la Costa (1946) de Juan Carlos Onetti, y Ulrica (1975) de Jorge Luis Borges. He elegido estas obras ya que ambas tienen en común que sus personajes nórdicos transmiten un sentimiento similar de nostalgia a partir de un proceso introspectivo en sus estados de ánimo. También tienen en común que los personajes nórdicos son representados por mujeres. Si los habitantes del espacio nórdico muestran estos rasgos, las personas que entran en contacto sentimental con ellos también participan de la misma emoción y sentimiento. Por eso, esta tesis explorará en profundidad cómo los personajes nórdicos de las dos obras mencionadas funcionan como transmisores de nostalgia tanto en el encuentro con otros personajes, como también para el lector. Por tanto, mi pregunta principal de investigación es la siguiente:
¿Puede interpretarse el sentimiento de nostalgia y la introspección como una imagen del norte, y cómo contribuyen los personajes femeninos nórdicos a este efecto?
Esta investigación está impulsada por el material en el sentido de que el objeto de estudio (imágenes nórdicas en la literatura) se reveló durante la lectura del material. Busqué rasgos comunes que reflejaban lo nórdico y encontré que el sentimiento y el efecto de la nostalgia y la introspección cargan un gran significado que merece ser analizado más a fondo.
También noté que los personajes nórdicos en todos los materiales estaban representados por una mujer, y por lo tanto, analizaré qué rasgos se les da a los personajes femeninos nórdicos, y cómo esto afecta el sentimiento de nostalgia.
Esta investigación presenta un análisis literario de los personajes de los dos cuentos seleccionados, pero el marco teórico y metodológico seguirá el campo de la imagología y el borealismo. El estudio de una nación a través de los ojos de otra forma parte del campo de la imagología, que pertenece a la literatura comparada, establecida a mediados del siglo XX (Leerson, Imagology: On using ethnicity to make sense of the world 14). La imagología comparada incluye el estudio de las percepciones e imágenes transnacionales expresadas en el discurso literario. Es decir, en nuestro caso, en cuanto al aspecto nórdico, la imagología
estudia estas percepciones acercándose a los estereotipos nacionales con una perspectiva constructivista en mente, y enfatiza que estos estereotipos pueden tener efectos sociales reales tanto en los habitantes nórdicos como en los sureños. La conversación sobre el norte desde el punto de vista del sur se inscribe además en la teoría del borealismo, que es una teoría que se ocupa de cómo todo lo nórdico, como la naturaleza, los personajes y los sentimientos, es interpretado por las culturas del sur (Briens 6; Myklebost 14-15).
Hay diversos estudios y definiciones sobre el norte y el ambiente ártico. Louis Edmond Hamelin y Daniel Chartier definen el norte a través de la idea de la nordicidad, y al igual que Harvard y Stadius, lo presentan como algo más que sólo un punto geográfico. El característico clima frío de esta área geográfica es un factor importante, pero la nordicidad también se refiere a un conjunto de comportamientos y decisiones que se destacan sobre el país o ciudadanos del país en comparación con las naciones del resto del mundo. Briens resume estas ideas refiriéndose al norte como un espacio metafísico construido más que un lugar físico bien delimitado. El discurso sobre lo nórdico incluye también el discurso ártico, que se enfoca en las áreas geográficas que quedan por encima del círculo polar ártico (Ryall, Anka, et al. xi-xii): y el campo de estudios conocido como nordicidad se ha centrado en la ubicación geográfica de Escandinavia y Canadá, particularmente Quebec. Por su parte, Kari Aga Myklebost también incluye el norte de Rusia como parte de sus estudios nórdicos. Esto muestra cómo el discurso nórdico incluye un discurso amplio, y por ejemplo hay varios nortes dependiendo de si se habla de Eurasia o América del Norte. La investigación de Hamelin y Chartier se basa en estudios sobre habitantes del norte de Canadá. A menudo parece representar un área geográfica cuyos habitantes comparten una serie de características mentales y / o emocionales que los diferencia y distingue de las personas de otras áreas.
Tanto la naturaleza que se encuentra en esta área como sus habitantes se describen consistentemente en la literatura de tal manera que la separa de las que se encuentran más al sur de Europa o en otros continentes.
El norte en la literatura significa algo diferente para la gente que vive allí y para la gente que vive en el sur. En la discusión sobre el norte se hace una separación entre cómo los habitantes del norte ven y definen su propia cultura, en comparación con cómo los visitantes y extranjeros observan, interpretan y definen esta misma cultura en particular. Esta distinción entre las dos definiciones se describe con el término borealismo inventado por Myklebost, que a su vez se crea a partir del término orientalismo, tal como lo definió Edward Said [1978]
(14-15). En esta tesis, el término borealismo es utilizado tal como lo describe Briens, quien se refiere al norte como un espacio creado por y para el sur (6). Se atribuye al término también un aspecto de la autoconciencia del norte en sus habitantes, lo cual es importante porque influye en la interpretación y comprensión que el sur tiene del norte. El norte en esta investigación incluirá principalmente los países nórdicos en su sentido geopolítico, es decir, Noruega, Suecia, Finlandia, Islandia y sus territorios dependientes.
Así, el borealismo es un estudio del norte desde una perspectiva exterior y compartida por los habitantes del sur. Como toda comunidad, el sur necesita un espacio de asignación donde puedan existir ciertos rasgos asociados con los extranjeros y los “otros”, un área física y mental donde estos rasgos puedan ser observados, discutidos, comparados y contrastados, especialmente los que se identifican como menos comunes entre las personas de las culturas del sur. Este espacio norte, como lo describe el borealismo, es de naturaleza muy fluida porque permite la discusión y el manejo de multitud de rasgos y características; y es un espacio fundamental para el sur porque lo necesita para analizar y contrastar rasgos de carácter atípicos en sus propias culturas. El norte es similar a un espejo invertido de las culturas del sur, y el reflejo permite un análisis más fácil (Briens 8). Tanto el borealismo como la imagología serán teorías necesarias cuando se discuta el tema de la nostalgia nórdica en esta investigación. Los imagotipos nórdicos, como la valkiria o la mujer progresista se pueden usar como herramientas que construyen un espacio discursivo boreal que, como un espejo, habla del sur imaginando el norte y contrastándolo en otras latitudes lejanas de la geografía nórdica. Esta tesis hará mención constantemente a ellos en todo momento.
1.2 El corpus elegido
Para mi investigación me interesó el impacto que tiene el área nórdica en la gente del sur. En especial desde finales del siglo XIX, en la literatura, tanto de ficción como de viajes, hay una tendencia común a describir el norte en términos de idealización sobre diversos grupos de habitantes que viven junto a la naturaleza salvaje y, al mismo tiempo, proyectan una imagen progresista sobre el rol de las mujeres en la sociedad. Esto se ve, por ejemplo, en las narraciones de los españoles Carmen de Burgos (1867-1932), Angél Ganivet (1865-1898) y Felipe Trigo (1864-1916). Pero la imagología nórdica también se extiende a los siglos anteriores. Autores del Siglo de Oro como Miguel de Cervantes (1547-1616), Luis de Góngora (1561-1627) y Francisco de Quevedo (1580-1645) incluyeran el norte en sus obras
como medio de comparación entre el sur y el norte por su fría temperatura o por el exótico misterio creado por la lejanía (Davenport 16). Por otro lado, autores del siglo XX y XXI como Isabel Allende (1942-), Jorge Luis Borges (1899-1986) y Espido Freire (1974-) incluyen no solo rasgos nórdicos, sino personajes nórdicos, y cuentan una historia sobre ellos a través de su interpretación personal del norte y sus habitantes.
Para analizar el espacio nórdico, primero fue necesario delimitar el área geográfica de esta investigación. Como ya hemos visto, la geografía del norte no está definida objetivamente, y lo que constituye el norte puede variar según las perspectivas individuales de diferentes países. En mi definición del norte, como ya dije, he optado por limitar el norte a los países nórdicos, principalmente la península Escandinava en su sentido amplio, es decir, también incluyendo a Islandia y Finlandia. Por lo tanto es un criterio importante que los textos estén inspirados por elementos o personajes basados en la cultura de estos países.
Durante el proceso de selección algunas de las obras también destacaron por el hallazgo de representaciones femeninas nórdicas que una gran influencia en su entorno y que, de alguna manera, desencadenaban un sentimiento de nostalgia e introspección en su entorno, y este es un aspecto que quería explorar.
En cuanto a la selección y conexión entre textos que pertenecen a diversos momentos históricos, como es el caso de los materiales utilizados, Navajas subraya que un texto o una novela no debe leerse de forma aislada o explicarse desde una sola causalidad histórica determinista, y por lo tanto, “el texto existe en una red de significados múltiples e interconectados entre sí” (149). Es decir, hay otros factores que entran en vigencia con respecto al propósito o la configuración de un texto además del contexto histórico, y eso aplica a una perspectiva boreal que busca imágenes en diálogo a través del tiempo. Esto también implica que no es necesario que los textos hayan sido escritos en la misma época para que estén conectados entre sí y, por lo tanto, sean relevantes para una investigación. En nuestro caso, ni los autores ni el corpus elegido son exactamente de la misma época (aunque sus autores pertenecen a una misma generación y a un área geográfica común), ya que el enfoque está en el tema boreal y las relaciones entre los personajes femeninos nórdicos en las obras, y el efecto creado en su encuentro con el sur. Así, he elegido el corpus basándome en el encuentro con el sur a través de la aparición de un personaje nórdico femenino, y la creación o reubicación del espacio nórdico y los sentimientos de nostalgia e introspección que conlleva. Por tanto, los trabajos seleccionados en esta investigación son los dos cuentos
Ulrica (1975) de Jorge Luis Borges y Esbjerg, en la Costa (1946), que serán comentados además a la luz de la tradición común imagológica nórdica establecida a través de los siglos, con un enfoque especial en algunos comentaristas y viajeros hispánicos de principios de siglo XX como Carmen de Burgos y Ángel Ganivet.
El cuento Ulrica pertenece a la colección de cuentos titulada El libro de arena publicado en 1975 (Borges 157) y da nueva vida a la vieja saga de Volsunga siguiendo al narrador Javier a través de su recuerdo de los hechos de su encuentro con el noruego Ulrica durante su visita a York. A través de la narración, Ulrica se convierte en la valquiria salvaje y desencadenada de Javier, y de esta manera, en su amor imposible. Él sabe que esta viajera del norte de espíritu libre nunca podría ser poseída por nadie, y sin embargo, una sola noche se entrega a él en la “Northern Inn” en “Thorgate”, y esta es también la noche en que Javier la pierde para siempre, junto con los misterios del norte. Se queda sólo reflexionando sobre la experiencia y la situación, y se da cuenta de que probablemente esto es lo más cerca que estará del norte y que lo único que le queda es el sentimiento de nostalgia del encuentro con el norte a través de Ulrica.
El cuento Esbjerg, en la Costa, publicado en 1946 (Antúnez Olivera 27) cuenta la historia de cómo el anhelo de Kirsten por su hogar en Dinamarca fue lo suficientemente fuerte como para consumir la vida de ella y de su compañero Montes por completo hasta que se quedan sin nada más que ellos dos. La nostalgia de Kirsten es lo suficientemente fuerte como para afectar a Montes y él comienza a sentir la nostalgia también, llegando finalmente a sacrificar todo lo que han creado juntos para enviar a Kirsten de regreso a su país natal. El resultado terminó con Kirsten como un caparazón vacío de la persona que solía ser. Kirsten comienza a caminar todos los días por el muelle, a mirar los barcos que parten hacia Europa, sabiendo que probablemente nunca volverá a ver su “hjem” (hogar). Cuando piensa en Dinamarca, el país donde hablan su idioma y donde hay bicicletas por todas partes sin ladrones que las roben, se da cuenta de que probablemente nunca volverá allí, y se convierte en un fantasma de su antiguo yo, como si su vida ya hubiera terminado.
1.3 Marco teórico y metodología
Para analizar la representación del norte en la literatura hispánica con el fin de explorar el discurso boreal que se encuentra en los dos cuentosUlricayEsbjerg, en la costa,
el análisis literario combinará conceptos de la imagología, la nordicidad y el borealismo. Este marco es importante para conceptualizar lo que se entenderá como imágenes del norte visto desde el sur y la influencia que ha tenido el norte en sí mismo. En particular, la atención se centrará en la imagen de la mujer nórdica y cómo el efecto de la nostalgia en los personajes femeninos influyen en su entorno, tanto en el mundo ficticio, como al lector en el mundo real.
Comenzaremos ahora por aclarar los principales conceptos teóricos necesarios.
1.3.1 Imagología
El campo de la imagología comparada se creó como una rama de la literatura comparada a mediados del siglo XX. Se basa en la investigación de las “imágenes” e incluye un estudio crítico de los estereotipos culturales y nacionales (Leerson, Imagology: History and Method 17; Romero 10). Aunque siempre ha habido interés en el estudio de estereotipos nacionales o imágenes de otras naciones, fue primero después de la Segunda Guerra Mundial que la imagología se convirtió en un campo de estudio oficial. Anteriormente se pensaba que la imagen nacional era aplicable a todos los habitantes de un país, porque esta se basaba en ciertas características que se pensaba que los habitantes de la nación/país compartían (Leerson, Imagology: History and Method). Cuando se abandonó esta actitud hacia los estereotipos nacionales, el campo comenzó a tomar la forma que tiene hoy, como resultado de que la gente había “abandoned a belief in the ‘realness’ of national characters as explanatory models” (Leerson, Imagology: History and Method 21). Dicho en otras palabras, los estereotipos y las culturas nacionales ya no se ven como realidades/verdades, sino más bien explicaciones de percepciones o actitudes hacia otras nacionalidades.
Leerson atribuye a Daniel-Henri Pageaux, Franz Stanzel y, en particular, a Hugo Dyserinck, las figuras principales en la definición de la imagología como uno de los fundamentos de la literatura comparada. En particular, este último definió la imagen auto- y hetero-, además de unir los aspectos importantes en términos de análisis de texto (Leerson, Imagology: On using ethnicity to make sense of the world 16). Leerson, señala que la necesidad y el interés por los estudios de imagología aumentaron después de eventos políticos y sociales como la caída del comunismo o la creación de sociedades multiculturales, ya que se creó un incremento en las actitudes nacionalistas e hizo que el enfoque en la etnia y la religión nuevamente fuera relevante para estudiar. Hoy en día, se describe que el campo de la imagología es más comúnmente estudiado interdisciplinariamente e incluye más ciencias sociales e históricas dentro del campo (Imagology: History and Method 24-25).
Leerson presenta tres pasos para realizar un análisis de imagología comparada de imagotipos. Primero, necesitamos establecer el intertexto de los imagotipos. Eso significa buscar textos anteriores o similares que incluyan el mismo imagotipo (Imagology: On using ethnicity to make sense of the world 20). En segundo lugar, debemos considerar el contexto del texto que incluye las condiciones históricas, políticas y sociales en las que apareció por primera vez el imagotipo (20). Por último, podemos continuar con el análisis textual, que incluye el estudio de los textos reales para analizar el papel del imagotipo a través del género literario en el que aparece, la importancia y el papel del imagotipo y si se encuentra solo o junto con otros imagotipos. Generalmente, podemos decir que si el texto tiene un imagotipo, hay una alta probabilidad de que el autor quiera remarcar un punto específico a través de la forma en que se representa este imagotipo (20). Este último punto es algo que también puede relacionarse con una “perspectiva pragmático-funcionalista”, que toma en consideración los destinatarios (lectores) del texto (Leerson, Imagology: History and Method 28).
Según Manuel Sánchez Romero, en su investigación de la imagología contemporánea y sus usos, las imágenes que investigamos suelen ser denominadas “imagotipos” (Romero 10). A través de los tres principios de Jean-Marc Moura en términos de definir la imagen de lo extranjero (el otro), indagarlo como producto de la nación, la cultura o la sociedad enfocado y finalmente definirlo como un producto creado por el autor. Sánchez Romero propone un método basado en esto, además de los estudios herméticos de Paul Ricoeur y sus reflexiones sobre la imagen y la fantasía, en particular en cuanto a los términos ideología y utopía (13). Explica que estas imágenes se pueden categorizar según las perspectivas a las que se refieren. Es decir, los “imagotipos” se refieren a “imágenes sobre los pueblos” (10).
Estos se pueden dividir en “auto imagotipos” cuando se refieren a imágenes de “nuestro pueblo”, y “heteroimagotipos” cuando se refiere a imágenes de “otros pueblos” (10). Romero recalca que el imagotipo al que se refiere incluye más que el término “imagen” en el sentido que también incluye los aspectos de estereotipos, prejuicios e imágenes (24). Esto significa que no intenta recrear una representación de la realidad como lo hace una imagen, pero trasciende a un análisis más profundo. Como explica Leerson, la imagología “analyses the discursive articulations of such national characterizations; it studies them as cross-national dynamics and from a transnational point of view” (Imagology: On using ethnicity to make sense of the world 14). Por tanto, el objetivo y el proceso de la investigación imagológica comparada puede entenderse como el análisis de los imagotipos literarios a través de las
formulaciones de los discursos, y la comprensión de las imágenes mentales que se crean como resultado de los encuentros entre nuestra propia comprensión interiorizada del mundo, y así nuestra identidad, y de la identidad del “otro” que puede representar diferentes culturas (Beller, Perception, image, imagology 7).
Leerson describe el “working method” de la imagología como perteneciente a las humanidades y no a la sociología, y argumenta que “the aim is to understand, not society or social dynamics, but rather a discursive logic and representational set of cultural and poetic conventions ” (Imagology: On using ethnicity to make sense of the world 19). Esto lo explica con más detalle en sumanual de imagología, como una razón por la cual las representaciones de las imágenes deben verse como “cultural or national stereotypes” en lugar de como
“cultural or national identity” (Leerson, Imagology: History and Method 27). Esto se puede entender en términos de que la investigación de la imagología comparada tiene como objetivo comprender “el discurso” y no la “sociedad”. Leerson afirma además que “their empirical truth value is undecidable” (19), lo cual se refiere a cómo este campo de investigación no se basa en hechos fijos, sino que es fluido y subjetivo en términos de quién analiza el discurso.
“Imagology is not a form of sociology; it aims to understand a discourse rather than a society.
Literary works unambiguously demonstrate that national characterizations are commonplace and hearsay rather than empirical observation or statements of fact” (Beller y Leerson xiii).
Como ya hemos visto, la imagología comparada puede describirse como una
“intersección de múltiples disciplinas”3, ya que incluye varios campos de investigación (mi propia traducción Simões 23). Simões explica que desde el campo de la filosofía ha adoptado la relación entre el “yo” y el “otro” en la conversación social, que incluye la noción de cómo el “uno” solo puede existir en el contexto del otro y cómo hay un intento constante de comunicación entre estos dos conceptos filosóficos. Esta comunicación se alimenta de la curiosidad del “otro”, de lo diferente, y puede provocar un choque entre el “yo” y el “otro”
(24). Es la imagen creada por este choque la que llamamos imagotipo, y es exactamente esta teoría la que se busca explorar en esta investigación.
El concepto de identidad se ha adoptado de los estudios culturales (28). Simões explica que la identidad, y todas sus formas, funcionan como una noción dinámica que ha cambiado a lo largo de la historia (28). Destaca la relevancia en la literatura, ya que “el curso
3“A Imagología na encruzilhada de múltiplas disciplinas”(Simões 23).
de los cambios de identidad se forjan a través de la confrontación con el 'otro'”4, y suele incluir un conflicto en la literatura contemporánea (30). En su definición de identidad, Leerson la explica en términos de “being identifiable” y algo que es permanente y permanece idéntico a sí mismo en todo momento. Se refiere al “ego implícito” de Descartes en su
“cogito ergo sum”, y explica la identidad como un “subjective vantage point from which one surveys and encounters the world. At a more reflected level, this sentience shades into self-awareness”(Identity/alterity/hybridity 337). Es decir, nuestra identidad es lo que ve el ego / autoconciencia, y debido a que cada “yo” (self) y “ser sensible” (sentient being) ve las cosas de manera diferente, la identidad es muy subjetiva. Leerson utiliza la separación de Sartre deconscience de soi (autoconciencia) yconnaissance de soi(conciencia de sí mismo) para explicar que si la identidad es cómo el “tú” sensible (the sentient you) la percibe, esto incluye todo lo que te rodea mientras creces (como el entorno en el que creciste, o las personas que te rodean) lo cual influye en tu identidad subjetivamente; y estas experiencias también nos hacen clasificar los fenómenos como familiares o ajenos.
In this view, the differentiation between familiar and alien,eigenandfremd, is a fundamental act of intelligence at the very root of what identity means.Fremderfahrungor experience of alterity thus becomes the starting point of any preoccupations with the world’s diversity, and will lie at the root of any process of stereotyping or ‘othering’ which imagologists will study (Leerson, Identity/alterity/hybridity 337).
En otras palabras, lo que nos hace seres inteligentes y sensibles es que tenemos una conciencia de nosotros mismos y ellos hace que podamos diferenciarnos de los demás a través de la identidad. Debido a que tenemos una conciencia de nosotros mismos, también podemos separar el “yo” del “otro”, y así también crear estereotipos.
Como la imagología intenta analizar aspectos como “cliché”, “tipo”, “lo típico” y
“estereotipos”, esta incluye nociones del campo de la psicología social, y nos ayuda a explicar cómo los estereotipos son construcciones psicológicas por ejemplo a través de uno mismo, cercanía, diálogos o conflictos, etc. Simões explica que “[...] los estereotipos juegan un papel fundamental en el intercambio social: simplifican y permiten etiquetar [a las
4“O curso das mudanças identitárias faz-se no confronto com o ‘outro’” (Simões 30).
personas] rápidamente y, así permiten reaccionar rápidamente”5 (mi propia traducción, 32).
Podemos distinguir entre el uso positivo y negativo de los estereotipos, donde el primero funciona de manera unificada, mientras que el segundo se usa para excluir y discriminar (33).
EL DRAE define un estereotipo como una “imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable” (DRAE, estereotipo). Esta definición es bastante amplia. Beller incluye la definición de Aronson para definir el estereotipo en cuanto a la imagología. Aronson define el estereotipo como “a generalization about a group of people in which incidental characteristics are assigned to virtually all members of the group, regardless of actual variation among the members. Once formed, stereotypes are resistant to change on the basis” (405; véase también Beller, Stereotype 429). Esta definición subraya cómo basta con una pequeña característica para definir toda una nacionalidad. Cuando se crea el estereotipo por primera vez, se vuelve bastante permanente y difícil de eliminar. En esta investigación, esta es la definición que se utilizará cuando hablemos de estereotipos.
1.3.2 Nordicidad: la comunicación nórdica
Esta investigación intenta explicar cómo hay un discurso boreal de introspección y nostalgia en algunos textos hispánicos, el cual a través de los personajes femeninos nórdicos, se crean y se transforman en algunas representaciones del norte para los lectores del sur.
Primero estableceré lo que se incluye en el término “norte” en esta investigación.
La idea del norte implica más que un área geográfica con unos límites fijos. Por ejemplo, la literatura relacionada con el ambiente ártico y sus habitantes ha existido y fascinado a la gente durante siglos. Esto lo cubre el campo conocido como discurso ártico, que muestra cómo el ártico es “imagined and reimagined in literature and music, and how these representations confirm or counter prevailing images of identity, environment and arctic peoples” (Sommer 662). Mientras que el discurso ártico cubre el área geográfica que se enfoca en las áreas geográficas que quedan por encima del círculo polar ártico incluyendo partes de Canadá, Groenlandia, Rusia, EE.UU (Alaska), Islandia, Noruega, Suecia y Finlandia (Ryall, Anka, et al. xi-xii), el campo de estudios conocido como nordicidad se centra en la ubicación geográfica de Escandinavia y Canadá, particularmente Quebec, y se concibe como una idea construida por un conjunto de comportamientos y decisiones de sus
5“[...]Ao invés do que é comum pensar, os estereótipos desempenham uma função imprescindível no intercâmbio social: eles simplificam, permitem etiquetar depressa e, por isso mesmo, possibilitam reagir rapidamente”(Simões 32).
pueblos: es decir, se crea un espacio complejo que se ajusta y se adapta a sus habitantes. El norte significa algo diferente para la gente que vive allí que para la gente que vive en el sur, al mismo tiempo que existen varios nortes dependiendo de si se habla de Euro-Asia, Canadá, o EE.UU. Louis Edmond Hamelin y Daniel Chartier definen el norte a través de la idea de la nordicidad y al igual que Harvard y Stadius lo presentan como algo más que sólo un punto geográfico. El característico clima frío de esta área geográfica es un factor importante, pero la nordicidad también se explica como algo que “ha contribuido al surgimiento de una concepción discursiva y estética del norte” (mi propia traducción,6Hamelin, L’âme de la terre 80). El término nordicidad fue creado por primera vez por Hamelin en los años 60 como una forma de definir los territorios nórdicos en términos de grados de qué es más o menos nordico (Hamelin, L’âme de la terre 77). Él define al norte desde un punto de vista geográfico, y como una caracterización de los “países fríos” con clima similar en el hemisferio norte como Canadá y Escandinavia (Hamelin, L’âme de la terre 78). Hamelin define lanordicidadcomo:
Una serie de intervenciones espontáneas u ordenadas, se refiere a sistemas de pensamiento, conocimiento, vocabularios, gramáticas interculturales, representaciones artísticas y literarias, expresiones de opinión, aplicaciones técnicas, estructuras político-económicas. Así como formas de ser un país del norte o ciudadanos de dicho país (mi propia traducción, Hamelin L’âme de la terre 79; véase también Hamelin, Discours du Nord 45 )7.
Como vemos, la nordicidad se refiere a un conjunto de comportamientos y decisiones que se destacan sobre el país o ciudadanos del país en comparación con las naciones del resto del mundo. Hay un interés en entender mejor cómo la gente del norte se adapta al clima boreal, y mostrar la variación que hay en las formas de vivir allí. El objetivo principal se describe como “hacer al norte en el espíritu del norte” (mi propia traducción, Hamelin, L’âme de la terre 78)8. Como hemos visto el término norte puede tener varios significados dependiendo del país y colocación. Hamelin y Chartier, por ejemplo, suelen basarse en estudios sobre habitantes del norte de Canadá. El norte en esta investigación incluirá
8“faire du Nord’ dans l’esprit du Nord” (Hamelin, L’âme de la terre 78).
7“Ainsi, pourrait-on prendre la nordicité totale comme une série ordonnée d'actes intellectifs, portant, dans un cadre circumterrestre, référence à des systèmes de pensée, des savoirs, des vocabulaires, des grammaires interculturelles, des représentations (arts et lettres), l'expression d'opinions, des applications territoriales, politiques et économiques ainsi que des manières d'être un pays du nord” (Hamelin, L’âme de la terre 79; véase también Hamelin, Discourse du Nord 45).
6“Elle a contribué à faire émerger une conception discursive et esthétique du Nord” (Hamelin, L’âme de la terre 80).
principalmente la península escandinava en su sentido amplio, es decir, también incluyendo a Islandia y Finlandia.
La gama de características nórdicas como el norte geográfico y el norte cultural dentro de la idea del norte resulta en colisiones dentro del término. Daniel Chartier distingue entre dos representaciones de lo nórdico que tiene la misma área como punto de referencia, pero aún funciona en diferentes capas discursivas (32). La primera es creada por otros países, principalmente menciona a Alemania, Francia, Inglaterra y EE.UU. y suelen centrarse en la representación de los polos y Arktis como generalizaciones del norte. Lo que pasa entonces es que se olvidan de las menores divisiones entre las culturas indígenas como los inuits y los sami, e incluso la diferencia entre la gente escandinava o/y Rusia. La segunda representación se crea desde el interior del norte y se extiende a otros países. Esta representación ofrece más matices, pero también suele excluir a los pueblos indígenas (32). Hay una tendencia a estudiar el paisaje nordico a través de generalizaciones que se aplican a todo el norte.
El espacio nórdico no sólo trata de una área geográfica, también incluye una representación imaginaria. Desde la perspectiva creada por los países fuera del norte geográfico, Chartier presenta la descripción de lo nórdico representado por lo imaginario (32). En la representación de lo nórdico se puede distinguir entre el lugar nórdico y el espacio nórdico (37). El espacio nórdico se ha convertido en una matriz neutral desde la perspectiva occidental, en el sentido de que es posible ubicar una historia en el espacio norte sin incluir una realidad concreta ni fenomenológica. Así, elespacionórdico se ha convertido en la representación más común del norte, y tiende a presentar al norte como algo más allá de lo comprensible dentro de áreas deshabitadas (37). En esta descripción encontramos también una tendencia a representar el espacio nórdico por Escandinavia, Groenlandia, el Ártico, los Polos y el invierno, es decir, se generaliza a todo el espacio nórdico (31). Algunas de las características de lo nórdico son el clima frío como el hielo y la nieve, y una imagen como de un mundo desconocido, despoblado y abandonado muy lejos de lo familiar donde encontramos valores morales y éticos de la solidaridad (32). La suma de estas representaciones es lo que define la representación del norte.
Algunas características del espacio nórdico son visibles a través de la luz, los mitos, el arte y la naturaleza. Christian Norberg-Schulz presenta la identidad nórdica a través de una investigación fenomenológica de la arquitectura nórdica (6). Para explicar mejor el norte, lo
describe como un paisaje joven, salvaje e inacabado dentro de un mundo controlado por los poderes ingobernables e impredecibles del clima (15). Un aspecto importante del norte es la luz (11), y esto incluye las luces nórdicas, el sol de medianoche pero también la falta de sol que se experimenta durante los inviernos. Norberg-Schulz vincula la luz al “reino de las noches”9 (mi propia traducción, 15). Personajes míticos como “troll” (trol) y “nisser” (goblin) representan lo místico que la noche nórdica da vida (17). Los nórdicos se sumergen en la literatura, la música y el arte, y se pierden en sus propias mentes reflexivas (21). Las decoraciones también son importantes para llenar aspectos que faltan dentro de sus propios hogares. Norberg-Schulz explica que los nórdicos utilizan, por ejemplo, pinturas de rosas para darle al hogar una sensación de verano y alegría durante el frío invierno (7). Esto es un ejemplo más de cómo la naturaleza circundante impacta a los nórdicos.
La cercanía a la naturaleza y la idealización del salvaje escandinavo son otros elementos que representan el espacio nórdico, pero en torno a su gente. Peter Fjågesund y Ruth A. Symes también señalan la cercanía que se asoció con la civilización nórdica y la naturaleza al describir la visión británica de Noruega en el siglo XIX. Los viajeros describieron a los noruegos en términos de la imagen de Rousseau de la sociedad ideal con el hombre en su “estado natural”. Esto significaba “simple people living in harmony with nature, and blissfully uncorrupted by the wiles of civilization. These ideas included a fascination with and an idealisation of primitive societies” (161). Esta descripción de los noruegos como “nobles salvajes” que viven en términos de la naturaleza, también se describe como influenciada por el agenda político de los viajeros, que ignoraron los lados más industriales de la sociedad escandinava, incluidos los funcionarios administrativos y los comerciantes, ya que no encajaban en la imagen romantizada que querían transmitir (Fjågesund y Symes 162). Noruega era vista como aún más rural, a diferencia de sus hermanos escandinavos Dinamarca y Suecia, que tenían/poseían ambiciones imperiales y comerciales que los ponían en un contacto mucho mayor con otras culturas y también aumentaban su riqueza. Se consideraba que los noruegos, debido a la falta de riqueza y estatus, tenían vínculos mucho más estrechos con la naturaleza. Esto también se puede ver en sus profesiones y ocupaciones, ya que muchos noruegos eran pescadores y agricultores (Fjågesund y Symes 162). La predisposición del pueblo escandinavo hacia la naturaleza, como se ve en muchas de sus profesiones, parece haber tenido un gran impacto en su carácter
9“Nattens rike” (Norberg-Schulz 15).
nacional, ya que ha existido un vínculo aparente entre la naturaleza y su carácter nacional (Fjågesund y Symes 163). Briens se refiere a la teoría del clima de Montesquieu (1689-1755) como un punto interesante en términos de nordicidad, en el caso de cómo el clima influye en un pueblo. En muchos sentidos, la gente es producto de su clima, lo que también significa que la gente del norte es más salvaje y salvaje debido a su estrecha relación con la naturaleza (Briens 9).
El hogar en el sentido nórdico representa más que sólo un lugar de permanencia, se trata de un espacio de intimidad interior. Norberg-Schulz señala que una clave particularmente importante para comprender la identidad del norte es la palabra “hjem”
(hogar). La vida no pasa “afuera en la piazza” como en su ejemplo de Italia, sino en casa y al interior, lo que significa que “cualidades como la intimidad y la calidez son más importantes que la gloria representativa y el orden”10 (mi propia traducción, 27). Esta mirada interior puede verse en relación con la definición de introspección propuesta por el RAE como una
“Mirada interior que se dirige a los propios actos o estados de ánimo” (“introspección”). Es decir, la vida en el norte ocurre en el interior en varios niveles. Hay un nivel metafísico posiblemente influenciado por la vida literal al interior, donde se vive con la conciencia y reflexión del propio estado de ánimo. Esto también puede significar que la necesidad de disfrazarse e impresionar, no se manifiesta de la misma manera en el norte que en el sur.
Como señala Briens, la identidad nórdica es “[...] un carácter y una identidad, creada por el clima, el cielo o incluso la luz”11(mi propia traducción, 7). La unión con las partes simples de la vida que se encuentran en la naturaleza también contribuye a esta vida interior que se puede experimentar en el norte.
1.3.3 Nostalgia
Por lo que hemos visto, podemos entender la percepción de la persona nórdica como alguien estrechamente conectado con la naturaleza y su “hjem” (hogar). Si se entiende el
“hjem” como una parte tan importante de la cultura nórdica, parece relevante investigar las consecuencias de la pérdida de este mismo. En el corpus, el sentimiento de nostalgia creado por la pérdida de algo o alguien afecta a los personajes de ambos cuentos. Kirsten vive en el Puerto Nuevo, en el Río de la Plata fuera de su cultura rural danesa, y su añoranza por su
11“[...] caractère et une identité, crées par le climat, le ciel ou encore la lumière” (Briens 7).
10“Ordethjemer som vi har antydet, en nøkkel til det nordiske. I Norden foregår ikke livet påpiazza’en, men i hjemmet, og det innebærer at kvaliteter som intimitet og varme er viktigere enn representativ prakt og orden”
(Norberg-Schulz 27).
hogar es tan fuerte que se transmite a su compañero, hasta que el reconocimiento de no volver nunca la lleva a una apatía de melancolía que no deja espacio para la vida. En el caso de Ulrica, es Borges disfrazado del narrador Javier quien sufre la melancolía que le produce la figura nórdica idealizada en su mente. Por lo tanto, a continuación veremos brevemente el efecto de “la pérdida del hogar”, también conocida como la nostalgia.
El diccionario de la RAE define el término “nostalgia” en dos maneras. Como una
“pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos”, y como una “tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida” (“nostalgia”). El término deriva del griego con la etimología nóstos (regreso) y álgos(dolor) y es una palabra que se puede encontrar en varios contextos tanto en la psicología como en la literatura (Garrocho 673-674).
Diego S. Garrocho se refiere al concepto en términos médicos como una “patología sentimental” (673) en su explicación de la historia y la filosofía del término desde la perspectiva de la psicología. Es decir, lo explica como una enfermedad provocada por las emociones. Como también podemos ver en la etimología de la palabra, se trata de un dolor creado por el deseo del regreso, pero no necesariamente de un regreso físico, sino de un regreso mental. Así la noción se entendió primero como una enfermedad del cuerpo, que estaba estrechamente relacionada con el alma (675). Esto también puede relacionarse con la introspección y la reflexión interior.
Al referirse a los filósofos como David Hume (1711-1776) y Aristoteles (384a.C.-322a.C.), Garrocho argumenta que “es evidente que la memoria y la imaginación se dan en la misma parte del alma” (680). Es decir que el sentimiento de nostalgia está íntimamente ligado al recuerdo y que ese recuerdo está hecho de imágenes, por la función de la imaginación en el proceso (imago-imaginatio en latín). Los dos pueden influirse o confundirse, pero a veces simplemente creamos la realidad que nos parece más agradable para darnos recuerdos felices del pasado. Así, desde un punto de vista filosófico, es posible sentir nostalgia por algo que hemos creado dentro de nosotros mismos, pero que tal vez nunca hemos experimentado. “La nostalgia nunca fue otra cosa que una suerte de utopía, un recuerdo ficticio valga de redundancia, por retener un lugar que nunca existió” (680). En otras palabras, podemos sentir tristeza por una creación de la realidad o/y un pasado mejor, quizás algo que nunca fue. Un ejemplo de la literatura puede ser cómo Don Quijote sentía nostalgia por algo creado por él mismo inspirado por su lectura de los tiempos medievales (Don Quijote; Paniagua 42). En el caso de esta investigación, la nostalgia en los personajes
está relacionada con su pérdida o añoranza por el norte. Estos han creado imágenes interiores (introspectivas) a través de sus propias experiencias o encuentros con alguien del norte, y anhelan volver a este estado idealizado a un pasado mejor (introspección utópica).
Cecilio Paniagua explica la nostalgia como “el fenómeno de conservar el pretérito”
(41). Es una emoción que puede ser estimulada por la separación de un tiempo y / o un espacio específico (42). Se puede tratar de un “paraíso perdido” creado por las memorias de una infancia segura y protegida (Paniagua 41). La nostalgia también se puede tratar de la pérdida y falta de relaciones humanas como un intento de “preservar la integridad del self idealizado” (Paniagua 42). Entonces podemos entender la nostalgia como un sentimiento de tristeza melancólica creado por el recuerdo de los seres humanos como resultado de la pérdida espacial, temporal y relacional. Al referirse al psicólogo Freud [1917], Paniagua explica el efecto que este estado mental puede tener sobre el ser humano, y dice que “esta clase de aflicción puede llevarnos a ideas formalmente psicóticas que nos hagan experimentar o creer en percepciones discordes con la realidad” (47). Es decir, el efecto de esta carga mental puede ser tan fuerte que también puede afectar el estado físico de las personas que experimentan esta nostalgia. En el ejemplo de Don Quijote, su nostalgia era tan fuerte que incluso persiguió la creación de su mente en la vida real.
1.3.4 La mujer nórdica progresista
Todas las obras elegidas para esta investigación tienen en común el que se incluye a un personaje femenino nórdico que, a través de la presentación de imágenes nórdicas, crean un sentimiento de nostalgia e introspección sobre sí mismas en su propio sufrimiento o sobre los personajes con quienes se relacionan. Al hacerlo, habitarán ese espacio e invitarán a otros a hacerlo desde la construcción de un imagotipo femenino nórdico.
Elena Lindholm Narváez presenta la construcción y representación de las mujeres nórdicas desde los inicios de los siglos XX como altas, rubias y progresistas (Lindholm Narváez 197). Además de la visión sexualizada de la mujer nórdica como “dispuesta” y
“liberada”, como parte de su identidad, estas mujeres se convirtieron también en un símbolo de progreso social y modernidad en contraste con la imagen de España como “pasada de moda”, visto aún más claro bajo el régimen conservador de Franco (Lindholm Narváez 198).
La imagen de la mujer nórdica como liberada y moderna trata de la construcción de un heteroimagotipo por el sur (véase imagología) y es parte importante de la modernidad
femenina europea como punto de inspiración. Aunque la región nórdica se representó como un lugar real, la representación de la mujer nórdica se convirtió en “fantasías utópicas colectivas” utilizadas para comunicar ideas políticas y fomentar el cambio y el progreso en el país de origen (Lindholm Narváez 200). Lindholm Narváez se refiere a Ricoeur y subraya que “this kind of utopian fantasy about an idealized future is an aspect of the social imaginary that has been particularly important for ideas about social change in modern society, as it opens up ways to rethink the present in a way that actual places cannot” (Lindholm Narváez 200). Las mujeres nórdicas se convirtieron en una representación metafísica de un posible futuro progresista, y este heteroimagotipo de las mujeres nórdicas se quedó desde entonces.
Dado que el norte fue durante varios siglos un territorio inexplorado, misterioso y lejano, este se abrió a una variación de fantasías sobre sus habitantes, y fue un contraste perfecto para los conservadores católicos del sur de España. Lindholm Narváez explica que
“These fantasies have varied greatly over time, from the happy, paradisiacal hyperborean people that populated the Far North in the minds of the ancient Greeks to the monsters and brutal savages that peopled the Counter-Reformation's view of the Protestant North”
(Lindholm Narváez 200). Estas ideas se iniciaron y difundieron tanto desde el interior como desde el exterior del norte. “We may say that the empirical spaces of media structures, through the spaces of flows, distribute particular spaces as images of the Nordic region to media audiences inside and outside of the Nordic countries” (Harvard y Stadius 16). Desde el interior de la región nórdica un ejemplo es el dramaturgo noruego Henrik Ibsen (1828-1906), y suEt dukkehjem(1879) (Casa de muñecas)que, según Harvard y Stadius, tuvo un impacto en cómo se imaginaban las sociedades nórdicas. La controvertida protagonista, Nora, de repente se convirtió en equivalente a la imagen real de la mujer nórdica (Harvard y Stadius 16; Lindholm Narváez 202). Lindholm Narváez explica que “Ibsen's Nora became what Foucault describes as a ‘founder of discursivity’ in the sense that she gave shape to the image of the Nordic woman as forerunner of modern femininity and provided it with a narrative of its own” (Lindholm Narváez 203). Es decir, la representación de Nora tomó la forma de una imagen conocida y aceptada de la mujer nórdica, antes de agregar una nueva idea polémica a esta imagen, que se difundió fuera del norte.
La “Valkyrie” de Wagner (1813-1883) difundió la imagen de la mujer moderna y progresista a través de la valkiria. Las valquirias de la mitología nórdica se describen como
mujeres fuertes e intrépidas, comparables a los hombres. Además de alentar una visión misteriosa y exótica de dichas mujeres (Lindholm Narváez 204) también se las promueve como ideales para las mujeres españolas en cuanto a poner la libertad ante todo. Esta imagen también fue reforzada y alentada por escritores españoles como Felipe Trigo (Lindholm Narváez 206): “The Valkyrie-like character Norma stands out as a literary exploration of the lengths to which the confines of modern femininity can drive a woman, rather than as a role model for readers to identify with” (Lindholm Narváez 207). Tanto Nora como Nardo de El anillo del nibelungo (1876) tienen en común que ninguno de los dos estaba dispuesto a comprometer su libertad ni por su familia ni por amor. “Working with a blend of cultural images, from Ibsen's characters, Wagner's Valkyries and other images of Nordic progressiveness, they created fantasies about future femininity that corresponded to the hopes and anxieties of Spanish women at a time of major social transformations” (Lindholm Narváez 211). Es decir, la valkiria se convirtió en un símbolo de esperanza y preocupación de las españolas en cuanto a su futuro. Se convirtió en un espejo de lo que podría suceder si se hicieran cargo de su propio destino en la vida real.
Los viajeros a la región nórdica y sus diarios se describen como otra forma de difundir la imagen del norte y así la cuestión de la igualdad femenina: “Journalists as travellers were both merchants of authentic observations and stereotypes” (Harvard y Stadius 16). Aunque en su mayoría fueron precisos en su descripción del norte, los autores también podrían tener una agenda política e incluir ejemplos específicos del país visitado para alimentar el debate político en su país, o podrían incluir aventura y exotismo para complacer a sus lectores (Lindholm Narváez 208). La posición y opinión política de los autores, por ejemplo, en cuanto a la mujer, no fue nada nuevo, así que para sus lectores se trataba de obtener ejemplos reales de la vida de las mujeres independientes y progresistas del norte como inspiración: “Their concrete descriptions of Nordic culture can be ever so realistic and accurate, but these observations were adapted to a Spanish audience already familiar with the authors' stances on domestic political issues” (Lindholm Narváez 208).
Escritores como Felipe Trigo, Federica Montseny, Carmen de Burgos o Angel Pulido son algunos ejemplos de viajeros que escribieron bitácoras de viaje sobre su viaje al norte, y volvieron a contar sus vivencias con el propósito de crear la imagen de la mujer nórdica. “A touchstone for communicating progressive ideas and promoting modernity to a wide middle-class audience” (Lindholm Narváez 201-202). Carmen de Burgos quedó fascinada
por la igualdad entre mujeres y hombres en países como Suecia y Dinamarca. En Suecia anotó la libertad e igualdad en el trabajo para la mujer al decir: “La mujer trabaja mucho aquí: el trabajo es duro y mal remunerado, la libertad mucha” (Burgos 132). También describe a las mujeres como “enemigas del matrimonio” y más masculinas: “Tienen un gesto algo hombruno cuando se les ve marchar por las calles con paso airoso, firme y resuelto, y con el sombrero en el mano” (Burgos 132). En Dinamarca las mujeres ciclistas se convirtieron en un símbolo de libertad y progresismo: “[…] hombres, mujeres, niños, todo el mundo va en bicicleta” (Burgos 95). Se veía como algo que igualaba la distancia y diferencia entre hombres y mujeres (Lindholm Narváez 210).
Burgos también notó una diferencia en otros aspectos. La gente dejaba sus bicicletas en todas partes sin preocuparse por los robos, y ella notó que había teléfonos disponibles en todas partes. Y concluye que “los extranjeros, de países como el nuestro sobre todo, somos los que notamos más esta comodidad que ofrece aquí la vida” (Burgos 95). Por otro lado, no todos vieron la progresividad de las mujeres escandinavas como algo positivo. Un ejemplo es la reacción de Ángel Ganivet ante las mujeres ciclistas durante su estancia en Finlandia, afirmando que “de estas mujeres sueltas, algunas se encariñan con la vida libre y sacuden el yugo masculino: comienzan por hablar mal de los hombres; luego compran una bicicleta, y, por último, se cortan el pelo” (Ganivet VIII). Aún así, no todos los hombres veían a las mujeres escandinavas en bicicleta como algo rebelde y negativo. Angél Pulido vio a las mujeres ciclistas durante su visita a Copenhague como algo atractivo y seductor y las llamó
“seductoras walkyrias del pedal” (Pulido 33).
Lindholm Narváez sostiene que la descripción del cuerpo femenino nórdico funciona como una imagen utópica y podría verse como una inspiración y un estímulo para que las mujeres del sur logren una mayor libertad en la sociedad, a través de su apariencia física y comportamiento (215). Esta opinión también se vio reforzada por la representación de la mujer nórdica como igual a la de los hombres en términos de la misma cercanía a la naturaleza, por lo que las “nuevas personas racionales y modernas” se originaron en el clima frío del norte (Lindholm Narváez 212).
Lindholm Narváez también defiende que la región nórdica simboliza más que solo un espacio geográfico. “Studying the different ways in which conceptions of the Nordic region have been mediated through the image of its women makes it clear that the North is not just a
geographical site or a political region; it is also a fantasy that can be reproduced elsewhere, more or less independently of its geographical origin” (Lindholm Narváez 216). Fomenta un cambio en la sociedad a través del imaginario simbólico durante una época de transición política en España, y la mujer se convirtió en un símbolo importante para transmitir y fomentar este cambio social.
1.3.5 Borealismo, el discurso nórdico
La idea de la mujer nórdica como una fantasía o imagen simbólica, independiente de su localización geográfica, es un aspecto importante en términos del borealismo. En esta investigación se incluye la imagen de la mujer progresista en la nordicidad así como parte esencial del discurso boreal. Briens se refiere a Chartier y define la nordicidad como una forma de vida que se adapta a su entorno. Esto implica una visión del norte como algo diverso y en constante movimiento, donde podemos colocar las emociones internas como los sueños y recuerdos: aspectos que se identifican con características boreales como la
“reverie” y el “ensueño” (7). Como hasta ahora los rasgos nórdicos se han explicado en términos de nordicidad, a continuación entraré en más detalle sobre la vista del norte en términos del borealismo.
Según la RAE, el adjetivoborealse puede definir como algo “perteneciente o relativo al norte” (“boreal”) y el norte se puede definir como una “región o territorio situados en la parte norte de un país o de un área geográfica determinada” (“norte”). Estas definiciones se refieren principalmente al norte en términos de geografía. Sin embargo, Sylvain Briens argumenta en su artículo “Boréalisme. Le Nord comme espace discursif”, que el aspecto geográfico no es la única forma de definir al norte. Briens explica lo boreal como una “idea extrema” asociada con “lo lejano y poco conocido, a la frontera entre lo habitado y lo deshabitado, entre la hospitalidad y la inhospitalidad”12(mi propia traducción, 6). Él sostiene que el norte, además de ser un espacio físico, apela a la imaginación al decir que “aporta una dimensión poética a un rico sistema de contenido creando una atmósfera que puede reflejar un estado de ánimo”13(mi propia traducción, 6).
13“il apporte une dimensión poétique un riche système de signifiés créant une atmosphère qui peut refléter un état d’âme” (Briens 6).
12“une idée extrême” [...] “ce qui est lointain et mal connu, à la frontière entre l’habite et l’inhabité, entre l’hospitalier et inhospitalier” (Briens 6).
Por estas razones, el concepto boreal me interesa especialmente en el contexto de describir al norte. El término borealismo fue adoptada por Kari Aga Myklebost inspirándose en el término orientalismo de Edward Saïd [1978]. Myklebost lo describe así:
De manera paralela al orientalismo de Saïd, lanza el concepto de borealismo, como término para los marcos de comprensión del estudio del folclore ligado a los estilos de vida y culturas del norte, y su resonancia en la dimensión norte de lo nacional. El concepto de borealismo se utiliza aquí para comprender el estudio del folclore y discutir no sólo las culturas minoritarias en el norte, sino también la población campesina sedentaria. Como veremos, dentro del estudio del folclore en Noruega y Rusia, el discurso borealista contiene, notablemente, una mayor diversidad de representaciones que el discurso occidental sobre Oriente (mi propia traducción, 14-15).14
En cierto modo, el término borealismo puede verse como más ambivalente y contradictorio que el orientalismo. Es decir, el borealismo no solo se basa en imágenes de una cultura lejana a su propio país donde “nosotros” somos el occidente y “ellos” son el oriente.
Los investigadores del folclore en Noruega y Rusia definen las imágenes de la cultura dentro de sus propias fronteras. Es decir, por un lado la gente nórdica es representada por campesinos, y por otro lado por los “otros” de Rusia como minorías salvajes y de Noruega la cultura de la pesca en la costa y los lapones (371). Myklebost también crítica a los investigadores del folclore por tener una visión hegemónica en términos de que unos pocos representantes seleccionados decidieron lo que se consideraba parte de la nacionalidad y encajaron su interpretación del norte en ese marco en una manera simplista (371). Esta generalización de rasgos culturales es algo que también vimos en la sección sobre la nordicidad.
El borealismo de Myklebost se diferencia del orientalismo de Said en cómo el sur estaba definido en gran medida por el norte. El norte no sólo está definido por el sur, sino que también ha contribuido a definirse a sí mismo. Briens resume los argumentos de Myklebost y Said al decir que “el borealismo designa al norte como un espacio discursivo, producido por el sur” (6). Esta descripción también es el significado que incluimos en esta investigación.
14“Som en parallell til Saids orientalisme lanseres begrepet borealisme, som en betegnelse på
folkeminnegranskernes forståelsesrammer i møte med nordlige levesett og kulturer, og deres speiling av det nordlige i det nasjonale. Borealisme-begrepet brukes her om folkeminnegranskernes forståelse og omtale ikke bare av minoritetskulturer i nord, men også av den bofaste bondebefolkninga, og som vi skal se inneholdt den borealistiske diskursen innenfor folkeminnegranskinga i Norge og Russland interessant nok et større mangfold av representasjoner enn den vestlige diskursen om Orienten” (Myklebost 14-15).